Hay que rediseñar la estrategia covidiana

Por Edgar Marcano miércoles 3 de junio, 2020

Nuestra sinarquía ha programado la peste, no sabíamos que una pandemia era programable, pero nuestros despiadados caudillos quieren celebrar los sufragios dizque soberanos e independientes, quienes se creen ungidos quieren legitimar sus megalomanías, ya y ahora, cada bando protege su destino e intereses, ningún repúblico es aspirante, de patriotismo ni se habla, ningún baluarte a la vista, cada bandería es una empresa y punto.

Nuestros reyezuelos parece que se les zafaron al mismo diablo, ojalá y Dios no pierda el control de nuestros despótas aspirantes y regentes, esos charlatanes simulan tener amarrada a la bestia covidiana, se pasan de insensatos y temerarios, mientras tanto el peligro real subsiste, con data muy poco confiable asignan valores a las variaciones del Covid, nos apena la contaminación política de nuestro magro control epidemiológico, en tanto en la covidianidad del espectáculo el show debe seguir muy a pesar de la letalidad de la plaga, enarbolan una resilencia y una capacidad de respuesta inaudita,  ante este vejigazo nuestros creadores de imágenes y encantadores de serpientes deben comprender que las tiranías no son eternas.

Ya el monopolio de las ondas no es posible y el estado está compelido a ser un baluarte de la sociedad, hoy el certamen político es un foco de contagio, en tanto los infelices están en estado de indefensión generalizado, sin novedad en la farra electorera el clientelismo impera, mientras conceptualizar no viene al caso ante una población impotente, depauperada, frustrada y desesperada con los eternos problemas insalvables hasta ahora, Covid permanece, contagia y mata, vino para quedarse y su letalidad parece no importarle a nadie.

La cuarentena hay que replantearla, es menester detener el festival de empréstitos, hay que descontinuar los subsidios colectivos, hay que acotar el déficit fiscal, hay que ponerle límites al endeudamiento galopante, nuestra crisis polidimensional es real y su mitigación no debe usarse como instrumento para torcer la democracia e imponer la cleptocracia, suspendamos esas exageradas y enormes acciones cívicas y que cada quien se rasque con sus propias uñas, en RD sobevivir es la consigna y no es posible el enciero real, descontinuemos esa asistencia social selectiva y partidaria,  hasta carecemos de sistemas de información fiable para ubicar a los infelices sujetos de ayuda.

 Hay que rediseñar la estrategia cividiana, ya el gasto público ha sido financiado hasta el tope permitido, apuntalando la política monetaria para la sistencia social, esto es formidable, magnífico, ha venido a soldar e hilvanar el circuito monetario interrumpido por el Coronavirus, mientras la inyección de liquidez ha sido extraordinariamente destinada a la producción, los bienes raíces, los activos financieros y las divisas, evidentemente nuestros empresarios tienen aversión al riesgo, es hora de potencializar la inversión en la construcción, dejémonos de estar más interesados en el poder que en los principio. Es hora de replantear la estrategia de la lucha contra el Covid y sus efectos surtidos.

Por Edgar Marcano

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