Hay que proponer

Por Ramón Cabral miércoles 13 de noviembre, 2019

Dirigir un país, aún como el nuestro, no es tan sencillo y tan fácil como erróneamente puedan creer algunos. Dirigir un país es un asunto muy delicado y complejo por el hecho de que una sociedad tiene diversos elementos y diversas situaciones y, por lo tanto, los aspirantes a dirigir dicha sociedad deben tener los conocimientos e ideas necesarias que les permitan realizar una gestión exitosa.

La verdad es que todos quisiéramos ser presidente de un país, ese es un deseo perenne, pero aspirar a la Presidencia de una nación es un asunto muy serio, mucho más serio de lo que uno se pueda imaginar, por lo que cualquiera no puede ser presidente de una República.

La práctica ha demostrado que una nación no se gobierna con buenos deseos, ni con buenas intenciones, sino demostrando capacidad para encarar todos los asuntos que interactúan en una realidad social.

De algo debemos estar bien claros, sería trivial criticar un candidato presidencial porque no sea un teórico, un líder político, porque no hable bien, porque no hable bonito o porque no hable mucho. No, un candidato debe ser medido por los conocimientos concretos y generales que tenga o que no tenga acerca de la realidad social en la que pretenda gobernar

Se supone que un candidato debe ser una personalidad política con suficiente conocimiento en todos los asuntos generales que tienen que ver con el desenvolvimiento de una sociedad en todas sus vertientes, tales como sociales, geográficos, económicos, políticos, educativos, agrícolas, los asuntos de salud, migratorios, etc.

Un candidato presidencial es una persona que debe tener la suficiente capacidad y conocimiento necesario para poder hacer caracterizaciones acertadas y correctas acerca de la sociedad en la que pretende interactuar. Las correctas caracterizaciones le permitirán determinar con claridad los atributos peculiares y las condiciones concretas y reales en la que se encuentra una nación.

Y si el candidato no sabe cómo se encuentra la nación, cuál es la verdadera situación del país que pretende gobernar, hacia dónde se dirige, entonces no sabrá jamás trazar las propuestas generales y concretas que puedan poner el dedo sobre la llaga.

Y un candidato, como quiera que uno lo quiera ver, debe ser una persona en capacidad de exponer con claridad un proyecto o una idea a una población, para que esta lo acepte y dé su conformidad para realizarlo.

Los conocedores de estos asuntos han expuesto que la función  primordial de la mercadotecnia política es convertir propuestas en oportunidades para mejorar la calidad de vida de la sociedad, ya que las propuestas políticas son precisamente las ofertas que cada partido, grupo social y su candidato hacen al electorado en busca de conseguir su preferencia, afianzar la simpatía e intención de voto.

De manera que esperaremos las propuestas de Leonel Fernández, Luis Abinader, Gonzalo Castillo, Guillermo Moreno, etc.

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