“Hagamos redención del género humano”

Por Neftalí Eugenia Castillo jueves 11 de julio, 2019

En el numeral 107 de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola (1491-1556) aparece la contemplación del misterio de la Encarnación. Esta consiste en hacer una composición de lugar viendo la redondez del mundo “en la que están tantas y tan diversas gentes…diversidad, así en trajes como en gestos, unos blancos y otros negros, unos en paz y otros en guerra, unos llorando y otros riendo, unos sanos y otros enfermos, unos naciendo y otros muriendo”.

En ese escenario tan variopinto las tres divinas personas conversan y toman la decisión de redimir al género humano. Entonces es cuando Dios se hace hombre en Jesucristo para habitar entre nosotros y enseñarnos a convivir.

En la República Dominicana se está hablando sobre la política de género que se quiere implementar en el sistema educativo. Las iglesias, tanto católica como evangélica, han pegado el grito al cielo y dicen que la política de género es una ofensa a la familia tradicional, a la religión, a las buenas costumbres y que sólo busca promover la homosexualidad. Nada más lejos de la resolución, (al parecer no la han leído).

Tanto los enfurece la política de género, que el presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano y obispo de Mao-Montecriste, Diómedes Espinal, lanzó duras críticas el pasado Jueves Corpus contra el ministro de educación por el tema de género y por oponerse a la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas.

Los líderes religiosos, obispos, sacerdotes, pastores evangélicos, etc., han animado a sus feligreses a copiar la pobre campaña que nació en Perú en 2016, “con mis hijos no te metas”, para oponerse a la política de género que pretende educar para el respeto y la convivencia humana en un país tan machista y mal educado como el nuestro.

Y es muy vergonzoso que la jerarquía de las iglesias católica y evangélica sea tan enérgica en este asunto mientras que su actuación sea deliberadamente pusilánime al momento de hablar de los grandes males que afectan a nuestro país y a nuestra democracia que se desangra como una vena rota.

Yo me atrevería a sugerir a quienes se oponen a la política de género y a la libertad religiosa, que si realmente se consideran cristianos deberían saber que para Dios sólo existe el género humano y que todo lo que se oponga al respeto y a la libertad de cada individuo se opone al amor y en consecuencia es producto del odio. Si las iglesias exigen respeto deben empezar respetando al prójimo, sea del colectivo LGBTI, agnóstico o ateo. Y respetar significa, como poco, reconocer que el otro existe y tiene derecho a ser reconocido y a ser diferente.

Las personas que se definen como cristianas y que utilizan la Biblia para manipular las conciencias débiles y justificar sus odios y su homofobia deberían conocer mejor las enseñanzas del señor Jesús que aseveró que “los publicanos y las prostitutas llegarán primero al Reino de Dios” que muchos hipócritas que se consideran libres de pecados. Por supuesto, con esto no quiero decir que la homosexualidad sea pecado.

La única definición que existe de Dios en el Nuevo Testamento es que es amor (1 Juan 4,8) y el amor no excluye a nadie ni por su preferencia sexual ni por sus creencias. Un amor que hace redención del género humano en toda su diversidad. Todos entramos en este género y necesitamos ser redimidos.

Las personas son más que sexo, no veamos sólo siglas LGBTI, veamos seres humanos, no raros y pecadores, personas. Si te acercas y lo ves a los ojos verás que es un ser humano a imagen y semejanza de Dios. Y no olvidemos que Jesús sólo fue duro con los fariseos que se consideran perfectos, pero por dentro están llenos de inmundicia.

Por: Neftalí Eugenia Castillo

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