Hagamos fiestas exclusivamente para Dios

Por Enrique Aquino Acosta lunes 7 de febrero, 2022

A pesar de que Dios prohíbe la práctica religiosa de promover, organizar y celebrar fiestas a los ídolos, los líderes de la Iglesia Católica las celebran al ídolo de la Virgen de la Altagracia, al de Las Mercedes y  a muchos otros.

Parecería que ignoran que tales ídolos son “dioses ajenos” a Dios, porque tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen, tienen narices y no huelen, tienen manos y no pueden usarlas, tienen pies y no pueden caminar y tienen garganta y no pueden hablar (Éx.20:3 y Salmo 115:4-8)

Ojala entendieran y enseñaran  que la persona que fabrica, vende, compra, posee, alaba, adora, venera y cree en los supuestos poderes que se atribuyen a los ídolos es semejante a ellos. ¿Por qué? Porque espiritualmente es muda, ciega, sorda, inválida e inútil como ellos.

También deberían saber y enseñar que los ídolos no tienen espíritu y son obras mentirosas (Jeremías 10:14 y 51:17)

Otro asunto importante que el liderazgo católico debería saber y entender es que Dios prohibió a los israelitas utilizar materiales que estuvieran encima o debajo del cielo, la tierra o de las aguas para representarlo. Esa prohibición aplica para ellos ¿Por qué? Porque Dios es espíritu y no se debe representar con nada físico.

También deberían saber y enseñar que Dios prohíbe inclinarse y doblar las rodillas frente a ídolos como la Virgen de la Altagracia y de Las Mercedes para honrarlos. Dios es fuerte, celoso y castiga la maldad de quienes los aborrecen hasta la tercera y cuarta generación(Éxodo 20:3-26)

Veamos lo que les ocurrió a los israelitas porque fundieron oro y fabricaron un becerro para adorarlo. La ira y el enojo de Dios se manifestaron contra ellos inmediatamente, hasta tal punto, que Moisés tuvo miedo de que Dios los destruyera a todos.

Por ello, tomó las tablas del pacto en sus manos y las quebró delante de ellos y se puso en ayuno y oración durante cuarenta días y cuarenta noches para interceder por ellos delante de Dios. Asimismo, tomó el becerro que habían hecho, lo quemó hasta convertirlo en ceniza y la echó en un arroyo.

Su actitud de ayuno y oración hizo que Dios  lo escuchara y  perdonara el pecado que habían cometido. Eso sí, dejó claro que no tolera la práctica de la idolatría y la superstición  (Deuteronomio 9:15-21)

De manera similar, el capítulo 19 del Libro de los Hechos menciona a un hombre llamado Demetrio. Este fabricaba pequeños templos de plata para representar a la diosa Diana y venderlos, pero al enterarse de que el Apóstol Pablo afirmaba que no son dioses los que hacen las manos de los hombres, reunió a los que realizaban el mismo oficio y les  dijo que el negocio corría peligro, debido a que se hacía propaganda contra el templo de la diosa Diana, noticia que los llenó de ira y hubo confusión en la ciudad.

Entonces,  gritaron en alta voz: ¡Grande es Diana de los efesios! Invadieron el teatro donde estaban reunidos los colaboradores del Apóstol Pablo y apresaron a Gayo, Aristarco y Alejandro, lo que motivó al Apóstol a presentarse en ese lugar, pero algunos de sus discípulos y las autoridades lo impidieron por razones de seguridad.

Luego, Alejandro pidió silencio a la multitud para defenderse, pero cuando supieron que era judío volvieron a gritar en alta voz, por espacio de dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios!

Finalmente, Alejandro logró calmar a la multitud y le dijo: Varones, sabemos que la ciudad de Éfeso es guardiana del templo de la gran diosa Diana y de la imagen que vino de Júpiter. Nadie puede negar eso. Sin embargo, deben calmarse, porque los hombres que ustedes trajeron aquí no han blasfemado a su diosa.

Además, sugirió a Demetrio y a los suyos solicitar audiencia ante un procónsul para que se querellaran unos a otros y que cualquier otro asunto lo debatieran en asamblea, pues, resultaba peligroso que los acusaran de sedición, sin razón alguna.

En vista de lo expresado hasta aquí se concluye señalando o siguiente:

  1. Dios prohíbe y condena la promoción, organización y celebración de fiestas a los ídolos, porque lo aíran y enojan.
  2. Estas prácticas religiosas fueron introducidas en Santo Domingo por los españoles en 1492, durante el período de conquista y colonización, hecho que ha dado lugar a la promoción del llamado turismo religioso a lugares como la Basílica de Higüey, el Santo Cerro y el Cristo de Bayaguana, entre otros.
  3. Detrás de esas celebraciones se ocultan demonios de superstición, brujería, carnalidad y rebeldía que influencian negativamente la vida espiritual de las personas.
  4. Además, carecen de valor espiritual verdadero, debido a que promueven la idolatría, la superstición, la fornicación y el adulterio espiritual, por un lado y por el otro, la obtención de ganancias deshonestas, mediante la fabricación de objetos de plata, oro, hierro, bronce, aluminio, yeso, cemento y madera.
  5. Debe quedar claro para todos los dominicanos y dominicanas, que el único digno y merecedor de la celebración de fiestas para alabar, adorar, honrar, exaltar y glorificar su Santo y Bendito Nombre es Dios, por haber hecho con su poder, sabiduría e inteligencia infinitos, los cielos, la tierra, las aguas y todo lo que hay dentro de ellos, incluido el ser humano.
  6. Ha llegado la hora de enseñar al pueblo dominicano que los idólatras no heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9-10)
  7. Ha llegado la hora de que el pueblo dominicano no siga dominado por los ídolos (1 Co 6:12)
  8. Ha llegado la hora de que las iglesias entiendan y obedezcan el mandato divino de apartarse de los ídolos y volverse al Dios Verdadero, el que hizo los cielos, la tierra, las aguas y todo lo que hay dentro de ellos, incluido el ser humano, con su poder, sabiduría e inteligencia infinitos. (1 Juan 5:21)
  9. Ha llegado la hora de que la Iglesia Evangélica Cristiana utilice completamente el poder que Dios le ha dado para exhortar al pueblo dominicano a no fabricar, vender, comprar, tener, alabar, adorar ni creer en los supuestos poderes que se atribuyen a los ídolos y crear conciencia de que la promoción, organización y celebración de fiestas a los ídolos alimenta la superstición y pone en riesgo la salvación de nuestras almas.
  10. La Iglesia Evangélica Cristiana debe aprovechar más los canales de televisión, las emisoras de radio y  los periódicos impresos y digitales para dar luz a nuestro  pueblo sobre el riego espiritual que representan la idolatría y la superstición.
  11. También debe mantenerse en ayuno y oración, como hizo Moisés, para interceder ante el trono de Dios y solicitar que la gente se arrepienta y sea perdonada por Dios de la práctica de la idolatría y la superstición.
  12. Hoy más que nunca, necesitamos ser sal y luz para el pueblo dominicano y el resto del mundo. Por tanto, esforcémonos, animémonos y seamos valientes en declarar la guerra a la idolatría. Dios peleará por nosotros.
  13. No más fiestas de alabanza, adoración, honra, glorificación y clamor a los ídolos de la Virgen de la Altagracia y de Las mercedes. Hagámoslas exclusivamente para Dios, como enseñan las Sagradas Escrituras.

 

Por Enrique Aquino Acosta

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