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Hacia un vertedero de duquesa sostenible

Por Gustavo Valdez Miércoles 17 de Mayo, 2017

El vertedero de Duquesa juega un papel preponderante en el sistema de la disposición final de los desechos sólidos que son recolectados en el gran Santo Domingo, más de 800 camiones son los encargados de transportar alrededor de 4500 toneladas diarias de basura, hacia el vertedero ubicado en el municipio de Santo Domingo Norte.

El flujo de desechos en el Vertedero de Duquesa es constante desde tempranas horas de la mañana, hasta la noche, allí se reciben todo tipo de residuos bajo la técnica más arcaica que puede utilizar un país para vertir sus residuos, la de un basurero a cielo abierto. Problema que desde el punto de vista ambiental no cuenta con ningún sistema de plan de gestión adecuado para lo que fue concebido este vertedero.

La mala práctica que durante muchos años se ha implementado en la recolección y disposición final de los residuos sólidos, ha creado una problemática ambiental a la cual se le debe prestar atención, este asunto necesita la voluntad de las autoridades para poder corregir la situación, buscando otro lugar que sirva de alternativa para los municipios del gran Santo Domingo.

Cabe destacar que en regiones como América Latina y el Caribe es muy común observar que existen vertederos a cielo abierto como lugares de última disposición en cuanto a desechos se refiere, sin ningún tipo de precaución o medida de seguridad sanitaria. En relación con el aspecto ambiental tampoco se mide el impacto que este ocasiona al medio ambiente y sobre todo a los recursos naturales.

Lo apropiado para esta situación es la organización de los recicladores informales, en función a la eliminación de estos vertederos, en el caso de Argentina país que cito para tener un parámetro de referencia, específicamente en la ciudad de Córdoba en el año 2010 el concejo del Ayuntamiento aprobó nuevas disposiciones en la que se recibieron 4.5 millones de dólares por parte del Banco Mundial para la erradicación de vertederos a cielo abierto.

Asimismo, es de suma importancia para los recicladores informales que haya una legislación que los ampare y los reconozca como actores con derechos a asumir compromisos de manera legal frente a terceros. De esta forma luego que estén organizados pueden tener acceso a los financiamientos, convenios y contratos, ya sea con organizaciones gubernamentales o no gubernamentales, como también bancos comerciales y demás.

Es importante que en dicha legislación se citen las sanciones correspondientes ante posibles actuaciones fraudulentas o lesivas contra la municipalidad y viceversa, pero entiendo que esta legislación tampoco debe obligar a los recicladores que no quieran pertenecer a grupos o gremios, sino que a medida que vaya dándose la organización y el desarrollo se irían eliminando solos.

Tanto en Colombia como en Brasil se ha hecho de esta manera y hoy por hoy son los mismos recicladores informales que trabajan de manera independiente los que quieren formar parte de dichas asociaciones. Por otra parte, cabe destacar que en un buen manejo de las políticas de reciclaje de un país, es necesario identificar las cadenas que aparecen en dicho ámbito.

Es evidente que en la mayoría de los países de la región la cadena es la siguiente: recicladores, intermediarios e industrias de reciclaje. En este sentido, la creación de buenas políticas públicas enfocadas al desarrollo de las mismas, favorece en un mayor desenvolvimiento, pero de una forma que lleguen a toda la cadena, porque si llegaran a solo una parte, no podría aplicarse un plan de manera correcta y no se obtendrían los resultados esperados.

Es importante resaltar lo siguiente: en todas las ocasiones que ha habido un desarrollo integral de los planes de recolectores informales y asociaciones, es evidente el apoyo de parte de la institucionalidad de dicha demarcación. Con la inclusión de dicha ayuda se garantiza que no haya una rápida desaparición de este tipo de grupos, debido a que con este soporte tienden a florecer con mayor fluidez. Por ejemplo el caso de una asociación también de Brasil llamada Londrina la cual ejecuta un programa llamado “Reciclando Vidas”.

Londrina tiene su foco de acción en una ciudad de aproximadamente 500.000 habitantes localizada en el estado de Paraná, esta representa un ejemplo de las posibilidades de integración de los recicladores en el sistema formal de gestión de los residuos sólidos municipales (RSM) y un marco de referencia para otros municipios que quieran implementar programas de colecta selectiva. Actualmente, el servicio de colecta selectiva cubre a más del 90% de los hogares de la ciudad. De las 309 toneladas generadas en promedio diariamente por la ciudad, son encaminadas para reciclaje 90 toneladas. Esto permite tener una tasa de reciclaje del 23%, una de las más altas de América Latina, y 10 puntos porcentuales por encima de la media de Brasil, que es del 13%.

 

En este caso podemos notar que para que haya un buen desenvolvimiento se debe incorporar en las políticas públicas a la municipalidad y a los que la dirigen, es una forma de desarrollo sostenible que a mi parecer ha funcionado en la mayoría de los países de América Latina.

 

Soluciones

 

Tanto los gobiernos locales, como centrales deben trabajar de la mano en este aspecto de la recolección de basura, así como la disposición final y reciclaje de los desechos.

 

Ha quedado demostrado en diversos países de América Latina y otros en vía de desarrollo, que, cuando se trabaja de la mano de los actores principales de este proceso y luego se incluye a la ciudadanía implementando planes de educación y capacitación en las comunidades, los resultados son óptimos.

 

Conclusiones y recomendaciones.

Luego de analizar los principales problemas que afectan la cadena de reciclaje, recicladores, intermediarios, industrias y su forma de trabajo en la Republica Dominicana, he identificado las causas que a mi parecer mayormente afectan el buen desenvolvimiento y elaboración de políticas públicas para el desarrollo de la misma. Por lo que hago las siguientes recomendaciones:

 

Disminución de los residuos municipales enviados a disposición final como son los vertederos a cielo abierto y demás. Reducción de la contaminación ambiental mediante la creación de multas. Ahorro de recursos naturales, como el agua, arboles, entre otros. Reciclaje de materiales que puedan ser utilizados posteriormente, como son el papel, el cartón, el vidrio, entre otros.

 

También la creación de políticas públicas que involucren a toda la cadena de reciclaje, incluir en los programas de la municipalidad a los recicladores, campañas de concientización dirigida a la población sobre cómo organizar y disponer finalmente los residuos sólidos, así también como la implementación de esquemas de capacitación técnica y gerencia.