Hacia donde se encamina el nuevo orden mundial

Por Alexander Pérez viernes 23 de septiembre, 2022

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Desde el punto de vista político Estados Unidos, Europa y otros, (es decir la OTAN) están en guerra contra Rusia por la invasión a Ucrania, aunque se hayan limitado a suplir a esta de armas.

Este conflicto acelera el proceso de instauración de un nuevo orden mundial, primero porque catapulta a China como un contrapeso válido frente a Estados Unidos; y Rusia, (aunque es un enano desde el punto de vista económico) cuenta con un poderío militar digno de tomar en cuenta.

Pero al mismo tiempo, deja claro la incapacidad de Europa para consolidarse como un bloque de poder al margen de Estados Unidos, que se ha trazado como objetivo primario mantener la supremacía global, desde todas las vertientes, en lo económico, militar, político, tecnológico y espacial.

China tiene elevados costos operativos, porque es un importador neto de petróleo, el 50 por ciento desde el Medio Oriente, por lo cual impulsa la construcción de grandes proyectos energéticos eólicos y solares, y 30 centrales nucleares, como forma de suplir sus necesidades en las próximas décadas.

El presidente Xi Jimping al tomar un turno en la reunión de Davos en el 1917, declaró que ante el proteccionismo de Estados Unidos, que había impuesto el ex presidente Donald Trump, China es el país que mejor encarna el liberalismo comercial y económico.

De hecho, la nación de Deng Xiaoping se ha trazado como meta celebrar el Centenario de la República Popular China en el 2049 como la primera potencia mundial económica y militar, ahora bien!, ¿eso es posible?, un proverbio chino reza: “sólo cuando el hierro es sumergido más de 100 veces en el fuego, se convierte en acero”.

De acuerdo a Credid Suisse, desde el año 2000 en China la cantidad de millonarios se ha incrementado en un medio punto en relación a su población. Mientras que en EE.UU ha sido 10 veces superior, tanto, que hoy el 9% de los adultos tienen un patrimonio neto superior al millón de dólares.

Esa misma firma señala que desde el 2011 la diferencia de riqueza entre los estadounidenses y los chinos se ha ampliado en más de 12 billones de dólares.

Estos datos parecen irreales en virtud que la Gran Nación Asiática se ha convertido en la fábrica global, que como dije en el trabajo anterior; “convierte insumos importados en bienes de consumo y de capital exportables”, pero lo hace a un costo mayor que EE.UU., y no en los salarios, sino en elementos fundamentales como la energía, agua, materias primas, y hasta en la cantidad de operario para realizar una misma tarea.

Entre el 90 y el 97 por ciento del crecimiento económico de China está vinculado a la incorporación de capital físico y capital humano, pero la productividad total de los factores, apenas representa entre el tres y el 7%. The Conference Board calcula que los trabajadores chinos comparados con sus homólogos estadounidenses son ineficientes, porque generan sólo el 19% del porcentaje del PIB de los segundos.

El presidente Jimping declaró que en China la “era del silencio” había acabado, porque está obligada a luchar públicamente por el liderazgo mundial, y que es imposible que fracase, de ahí que lanzara el ambicioso proyecto de “La Ruta de la Seda”, una agresiva plataforma comercial de un billón de dólares, que pretende surcar todo el planeta.

Esos recursos ya se están canalizando por distintas partes, principalmente en África, Medio Oriente, América Latina y otros, en vías férreas, puertos, rutas marítimas, con el propósito de vender los productos chinos en un tiempo record.

Frente a este, el G7, integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, Canadá e Italia han lanzado la contraofensiva: “Colaboración por la Infraestructura Global y la Inversión”, que serán invertidos en países de ingresos bajos y medios, fortalecer la economía global y la cadena de suministros con una inversión de US$600,000 millones.

Estamos hablando, que la rivalidad entre ambas potencias tendrán un efecto positivo en estos países en vía de desarrollo, lo que obliga a esta RD, a colocar sus estrategias de desarrollo, en el mismo trayecto en que fluyan esos capitales.

 

Por  Alexander Pérez

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