Guterres pide 825 millones de dólares para combatir la sequía en Somalia

Por El Nuevo Diario Martes 7 de Marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, NACIONES UNIDAS.- El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, reclamó hoy en Somalia 825 millones de dólares para combatir las consecuencias de la grave sequía que afecta al país y que en lo que va de año ha causado unas 200 muertes.

"Este es un momento de tragedia para el país, pero también de esperanza para los somalís que están preparados para ayudarse unos a otros. Aunque su contribución no es suficiente para mitigar el riesgo", advirtió el dirigente en declaraciones a los medios al aterrizar en Mogadiscio, la capital.

Guterres pidió ayuda a la comunidad internacional para que los somalís puedan "salvarse de la sequía y el terrorismo", y precisó que para ello se necesitan 825 millones de dólares.

"El mundo necesita reaccionar ante esta crisis humanitaria", añadió.

En la capital, Guterres también se reunió brevemente con el nuevo presidente somalí, Mohamed Abdullahi Farmaajo, que la semana pasada declaró el estado de "desastre natural" en el país y emplazó a la comunidad internacional a responder "de forma urgente a esta calamidad".

Posteriormente, se trasladó a Baidoa, región situada en el sur del país y una de las zonas más afectadas por la sequía, para visitar un campo de desplazados internos.

La Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA) alertó ayer de que 196 personas han muerto en Somalia en lo que va de año debido a la sequía, mientras que más de 7.900 personas se han visto afectadas por un nuevo brote de cólera.

La escasez de agua ha provocado un aumento del precio del agua, por lo que las comunidades se han visto obligadas a recurrir a fuentes de aguas peligrosas que han aumentado el riesgo de contraer enfermedades como el cólera y la diarrea.

Cerca de 3 millones de somalís estarán en situación de emergencia alimentaria en junio de 2017 y a un paso de la hambruna debido a la intensa sequía registrada en los últimos meses, según la ONU.

Organismos internacionales temen que esta grave situación desemboque en una hambruna en este país del Cuerno de África como la de 2011, cuando unas 250.000 personas murieron, más de la mitad de ellos menores de cinco años.

Los países de la región también han advertido de que una nueva hambruna podría empeorar la situación de seguridad en una zona donde la amenaza yihadista y los enfrentamientos interétnicos por los recursos causan numerosos conflictos.