Guerra de clases

Por Jesús M. Guerrero martes 10 de enero, 2017

No es sorpresa para ningún dominicano el gran abismo existente entre las clases sociales que componen nuestra comunidad, que muchos en nuestro país viven en la más desgarradora pobreza; mientras otros exhiben grandes riquezas.

La división social es tan real que promueve la exclusión de todo aquel que no tenga los mínimos niveles económicos para ser parte del consumismo desenfrenado. Todo esto producto del capitalismo salvaje que tiene como consiga: “Si no consumes, no existes.”

Los diferentes estatus económicos conviven juntos pero no revueltos, en cada sector de clase alta existen sus sectores humildes que lo circundan, podemos mencionar los prados con los praditos. Irónicamente nuestro modelo social tiene de frente las más abismales fortunas ante las más desalmadas penurias.

El jueves 5 de enero, durante la primera semana de este nuevo año en las redes sociales se ha hecho viral una escena tan desagradable que no puedo pasar desapercibida; el enfrentamiento a golpes en un establecimiento de comida rápida, entre dos bandos compuestos por jóvenes de extractos sociales opuestos.

Los juicios de valor no se han hecho esperar, todos acusando sin saber realmente que sucedió. Lo que es bastante obvio es la falta respeto y educación del joven que tuvo el rol protagónico por su poca inteligencia emocional y formación; al gritar sin reparos improperios a una joven.

No importa como inició el conflicto, lo que sabemos es que la educación brillo por su ausencia.

Vimos ataques con sillas, puñetazos y demás agresiones sin sentido que abundaron en tan bochornoso video que deja al descubierto nuestras fisuras sociales de la peor manera posible.

Ofensas propinadas contra una joven de parte de un sujeto que dejo todo el refajo en aquel negocio donde el único inteligente fue quien grabó tan espantoso espectáculo. El mensaje es claro, hay quienes por su posición entienden que pueden hacer lo que se les antoje sin consecuencias ni nada.

El dinero solo sirve para subsistir; pero la moral y sobre todo la humildad sirven para vivir correctamente. Ser rico no es sinónimo de ser omnipotente y no tener que acatar las reglas del contrato social. Dudo mucho que tal comportamiento haya sido inculcado por sus progenitores, que producto de su esfuerzo su vástagos pueden exhibir tantos lujos.

En nuestra sociedad debemos concentrarnos en formar ciudadanos con valores y no tan solo consumidores. Por eso, no afirmó que ser pudiente sea malo, todos queremos tener buena posición, pero eso no es nada sin valores.

Creo prudente citar al poeta alemán Hermman Hesse, cito: “Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos.”