Guatemala y Francia fortalecen sus vínculos con la literatura

Por EFE viernes 13 de julio, 2018

EL NUEVO DIARIO, GUATEMALA.- Con los libros abiertos, Guatemala inauguró hoy la décimo quinta edición de su Feria Internacional del Libro, un evento que tiene como invitado de honor a Francia, un país hermano con el que buscan fortalecer sus lazos y aprender de su literatura y su cultura editorial.

“El fin es estrechar aún más las relaciones de amistad y de cooperación acercándose a la cultura francesa, que muestra un camino sensible en el que el libro es el bien por excelencia, que construye ciudadanía y democratiza el saber”, aseguró Raúl Figueroa Sarti, el presidente de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala.

Durante diez días, desde este jueves hasta el domingo 22, más de 60 expresiones culturales de Francia se verán en Guatemala, entre presentaciones de libros, encuentros literarios y profesionales, mesas redondas, talleres, cabarets literarios, proyecciones cinematográficas, exposiciones artísticas, documentales y música.

Y es que la Feria Internacional del Libro de Guatemala, conocida popularmente como Filgua, es una “quinceañera” que empezó su andadura en el año 2000 con paso lento pero seguro, con 64 estands que este año pasarán a 155 para dar cobijo a librerías, editoriales e instituciones comprometidas con hacer de este un país de lectores.

Sarti, un hombre convencido de que esta meta es posible, recordó en su discurso los vínculos que unen a Guatemala con Francia, un país con una gran tradición literaria y con grandes aportes al pensamiento universal.

Estos grandes lazos se remontan, explicó, a los años más oscuros de la historia guatemalteca, cuando el país europeo se convirtió en un refugio para creadores que se vieron amenazados ante la disyuntiva de morir o migrar; pero también pidió tener en cuenta que Francia tiene una industria editorial vigorosa.

En la edición de este año -dedicada de manera especial al español Jesús Chico García, un hombre que durante décadas ha hecho posible que los guatemaltecos puedan tener en sus manos libros de distintos países, autores y géneros- están las editoriales más grandes del país, pero también las más pequeñas.

Y además de estos vendedores de libros -como un estand que enseña el Corán en 12 idiomas distintos-, hay un espacio que no vende, sino que comparte memoria. Su artífice es Julio Solórzano Foppa, hijo de Alaíde Foppa (Barcelona, 1914), una mujer que dedicó su vida a luchar por lo que creía: el feminismo y la revolución.

Treinta y ocho años después de su desaparición a manos del Ejército de Guatemala, su cuerpo continúa en no-lugar, mas su legado se abre paso en la memoria, gracias a su hijo.

En el proyecto Memorial de la Concordia, donde enseñan qué pasó durante la guerra civil que durante 36 años desangró al país, buscan construir “una nueva sociedad sobre la base de la sociedad y no del olvido”, cuenta Solórzano, también hijo del expresidente Juan José Arévalo, a Efe.

Es el segundo año que se presentan a este evento pero con una novedad: usarán mano de la tecnología para acercarse a los más jóvenes. Para ello presentarán el lunes un video virtual para explicar lo que pasó con el caso Sepur Zarco, el primero que recogió una sentencia por violencia sexual durante la guerra.

Filgua -un espacio donde los guatemaltecos podrán encontrarse con lo mejor de la creación literaria nacional y extranjera, con la obra de intelectuales sin distinción ideológica ni política- busca ser también un espacio de debate y de diálogo con cabida para todos, desde los más veteranos a los niños.

 

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