Guatemala celebra que EE.UU. no separe a los niños migrantes de sus familias

Por EFE miércoles 20 de junio, 2018

EL NUEVO DIARIO, GUATEMALA.– El Gobierno de Guatemala celebró hoy la decisión de Estados Unidos de revertir la orden de separar a los niños inmigrantes de sus padres cuando estos son detenidos en la frontera sur, una política que ha generado críticas en todo el mundo.

En un comunicado emitido, Guatemala “valora” la expresión del presidente, Donald Trump, de acabar con esta medida que “fragmentaba la unidad familiar” y reconoce que la revisión de estas medidas evidencia “el interés del Gobierno norteamericano de impulsar acciones” para su seguridad, respetando los derechos de los migrantes.

El presidente estadounidense firmó este miércoles un documento que permitirá que los niños que cruzan la frontera sur junto a sus padres indocumentados se queden con ellos en centros de detención de inmigrantes durante un plazo de tiempo.

El Gobierno de Guatemala se comprometió en vigilar para que las familias afectadas se reúnan “lo más pronto posible” y anunció que ofrecerá “las atenciones necesarias para evitar que la separación tenga efectos permanentes entre padres y madres”.

En este sentido, reiteró que “se mantendrá vigilante por que se respeten los derechos humanos de los migrantes que viven en Estados Unidos, una comunidad valorada por su esfuerzo, trabajo y por ser motor de la economía nacional”.

Al menos 2.342 niños inmigrantes han sido separados de sus padres entre el 5 de mayo y el 9 de junio, de los que 462 son guatemaltecos, motivo que ha llevado a la ministra de Relaciones Exteriores de Guatemala, Sandra Jovel, a comenzar este miércoles en Estados Unidos una serie de reuniones para abordar el tema de la niñez migrante.

El Gobierno de Trump planea mantener la política de “tolerancia cero” contra la inmigración que provocó la separación de las familias.

Esa política, inaugurada en abril, obliga a presentar cargos criminales contra cualquier adulto que cruza irregularmente la frontera con México, lo que hasta ahora provocaba que se le separara de los niños con los que viajara, que pasaban a la custodia del Gobierno federal.

A partir de ahora, los padres serán llevados junto a sus hijos a centros de detención de inmigrantes, lo que probablemente generará demandas contra la Casa Blanca porque contraviene un acuerdo al que el Gobierno estadounidense se comprometió en 1997.

Ese acuerdo, conocido como “Flores”, establece que los menores detenidos en la frontera solo pueden ser privados de libertad durante un máximo de 20 días.

El Ejecutivo del expresidente Barack Obama (2009-2017) incumplió ese acuerdo cuando se produjo en 2014 una llegada masiva de menores procedentes de Centroamérica, lo que desató un litigio que llevó a un juez federal a determinar, en 2016, que el límite de 20 días debía respetarse y aplicarse tanto a los niños como a sus padres.

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