Guardias y Reformas

Por Manuel Hernández Villeta jueves 4 de julio, 2019

La militarización de la zona exterior del  Congreso fue una necedad. Para preservar el orden no había necesidad de colocar en esa área a decenas de militares y policías. Si podría ser necesario que se redoble la seguridad interior en el edificio legislativo.

La vigilancia en ese recinto es de acero. No hoy, sino desde hace varios años. Nadie puede entrar si no pasa por un control de vigilancia manejado por militares. Hasta el código de vestimentas es más rígido que el que se estila en el Palacio Nacional.

La seguridad blindada a lo interior del congreso hace imposible que pueda entrar un puñado de manifestantes a escenificar  desordenes. Por lo tanto, la militarización exterior no tiene justificación.

Ahora, si hay incidentes violentos en las calles colindantes, es una situación de orden público, que no necesariamente debe llevar a declarar zona de guerra al perímetro. Los que autorizaron la militarización de este edificio no tomaron en cuenta la versión mediática que se produce cuando las informaciones de este tipo son divulgadas en el exterior.

Las constantes manifestaciones en el área exterior del Congreso tampoco tienen el ímpetu suficiente para variar la correlación de fuerzas en torno a los propósitos de reforma de la Constitución

En esta etapa en lo que se refiere a la reforma constitucional solo valen los votos de los diputados y de los senadores. Lo demás puede ser un juego de presión, pero no pasa de ahí. La militarización es parte del pulso, la igual que las manifestaciones, pero los dos no van a solucionar el punto de la reelección.

La percepción es que si Danilo Medina cuenta con los votos para lograr la ley de convocatoria, va a presentar ese proyecto  cuando lo estime oportuno. Para neutralizarlo se necesitaría una posición monolítica del sector de Leonel Fernández y del Partido Revolucionario Moderno.

Haber logrado la reforma constitucional es solo un tramo, pero no el más importante. Queda el camino de levantar la candidatura presidencial, y sobre todo ver como la acogería el pueblo el día de las votaciones. Pero eso es parte del futuro. Lo de hoy es que el tema de la Constitución está controlando todos los debates  de la vida nacional.  Pasará o no pasará. El tiempo lo dirá. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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