Gómez Mazara: “Acuerdos y arreglos de élites representan la vieja política”

Por El Nuevo Diario domingo 28 de noviembre, 2021

EL NUEVO DIARIO, HATO MAYOR.- Los partidos políticos del siglo 21 no pueden reproducir los vicios antidemocráticos que por años impidieron un ejercicio de participación real de los militantes, delegando en sus figuras dirigenciales la facultad de estructurar acuerdos de aposentos y acomodos, sin la legitimidad indispensable en todo partido esencialmente plural.

Según nota de prensa, el dirigente perremeísta advirtió que las acciones que dieron razón de ser al Partido Revolucionario Moderno (PRM) se fundamentaron en devolverle la raíz participativa de sus bases y dirección media, ignoradas por años y utilizadas en ejercicios de simulación caracterizados por negarles el derecho a disentir de sus cúpulas.

Igualmente, dijo que lo instaurado en el viejo partido como hábito, era la negación de toda una cultura de disensos y competencias, caracterizando los liderazgos.

El profesor universitario y abogado, habló en estos términos luego de dictar la charla-conferencia “Gobierno, partido y sociedad”, en el municipio Sabana de la Mar, provincia Hato Mayor.

Gómez Mazara señaló que un acto de madurez institucional lo representa la existencia de un Tribunal Superior Electoral (TSE), inicialmente orquestado en una lógica de repartos, pero los niveles de impugnación obligaron a reorientar su naturaleza que, desde siempre se pensó, en un ente capaz de limitar a su mínima expresión, e impedir la conculcación de derechos a su militancia.

Recordó que un análisis elemental para explicar el deterioro de los dos grandes partidos entre 1966- 1996, lo constituye el hecho de que tanto el PRSC y PRD hicieron de los acuerdos de aposentos y pactos, la regla de sobrevivencia de su cuerpo dirigencial, que se llenaba de ventajas, y el resto de la organización quedaba excluida de toda clase de decisiones.

Finalmente, reconoció el sentido de compromiso de un PRM que sabe perfectamente lo dañino que han sido los acuerdos y la negación a las bases de participar en la elección, y pretender reproducirlo es volver a la vieja política, donde los aspirantes a puestos de dirección partidaria eran seleccionados mediante procedimientos pocos creíbles y sin apego a reglas verdaderamente democráticas.

 

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