Gobiernos municipales

Por Manuel Hernández Villeta miércoles 12 de febrero, 2020

En más de una ocasión los munícipes se tienen que haber preguntado cual es el trabajo de un alcalde. Un recorrido por el Gran Santo Domingo deja un panorama devastador. Las calles se mantienen llenas de basura, los espacios públicos han sido tomados a la fuerza por los desaprensivos y las cloacas están tapadas.

Son algunos de los puntos básicos en el desarrollo de una ciudad. La acumulación de basura ha sido el gran fracaso de todos los síndicos. La arrabalizacion  de la ciudad los ha tomado por el pescuezo. Los buhoneros se ríen de ellos, y sacan sus mercancías a las calles.

Los alcaldes no solo han permitido que las ciudades se arrabalicen, sino que parece que voltean la cara para no ver la realidad. Las áreas de las paradas del Metro de Santo Domingo, están totalmente convertidas en muladares. Nadie se preocupa por mejorar los niveles de vida.

El residente en el Gran Santo Domingo tiene la opción de votar por el aspirante de su preferencia, pero no hay dudas que simples programas de gobierno municipal no son la solución. Hay que partir de cero, por el fracaso de los ayuntamientos, al momento de realizar sus tareas básicas.

En instantes en que se van a celebrar las elecciones, hay notificaciones de brotes epidémicos que van desde gripe, hasta infecciones de la piel. Los municipios llenos de basura se convierten en tierra de peligro, pero a nadie le parece importar. Los aspirantes del Gran Santo Domingo no tienen a mano soluciones para la recogida de la basura, y eliminación de desperdicios.

La pestilencia y abandono de la ciudad, parten desde el clientelismo que tanto levantan los síndicos o aspirantes al cargo. Prefieren conseguir los votos o las simpatías de los buhoneros, y se despreocupan de sus obligaciones. Tienen que haber soluciones  urgentes para la anarquía y abandono de los servicios comunitarios, que parte desde el desborde de los vendedores de chucherías.

Los pobres, los desempleados, los chiriperos, los buhoneros, tienen derecho a comer y vivir, pero se debe tener en cuenta que la ciudad es de todos. No se debe maltratar ni cerrarles el camino a ganarse la vida con sus negocios informales a los buhoneros, pero si se les debe organizar.

No se deben colocar en las vías principales, sino en las periféricas, sin alterar el tránsito de peatones o de vehículos. Pero eso  origina a los  alcaldes oposición de posibles votantes. Las zonas externas del Metro no pueden ser ocupadas por buhoneros

Vote con su conciencia en las elecciones municipales, y donde quiera que viva en el Gran Santo Domingo mire primero si  hay solución a la recogida de la basura. Que  proponen para rescatar los espacios públicos, y para reglamentar  a los buhoneros, Lo demás serán vacuos discursos de campaña. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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