“El genio consiste en un 1% de inspiración y un 99% de transpiración”: Albert Einstein

Por Australia Pepin Domingo 25 de Junio, 2017

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“Sin duda, los inventos y los descubrimientos constituyen empresas impredecibles, con episodios inesperados que no siguen una línea y donde a cada paso adelante le siguen tres hacia atrás. Lo que no quiere decir que la innovación se dé al azar”.

Así lo expresa Corey Salsberg, vicepresidente y director mundial de asuntos relacionados a la propiedad intelectual de los Laboratorios Novartis en un artículo publicado en la revista de la OMPI, edición de abril, donde  afirma que la innovación biofarmaceutica es mucho más de lo que se ve a simple vista.

Salsberg dice que se suele describir el ingenio como un archipiélago de chispas de inspiración en un océano vacio y hace alusión a inventores famosos y sus grandes inventos que han revolucionado y aportado al desarrollo de la humanidad como por ejemplo el caso de Einstein y su teoría de la relatividad.

Afirma que “la verdadera innovación, la que realmente conmueve y transforma la vida de la gente, casi siempre es más el producto de centrarse y de persistir propio del empeño de lograr una misión que el del encuentro fortuito con la musa que se nos cruza”. Aquí cita a Tomas Edison y su célebre frase  de que “el genio consiste en un 1% de inspiración y un 99% de transpiración”.

Señala que la ardua labor y la perseverancia empleadas para el logro de una misión o un objetivo es lo que proporciona el contexto necesario para que surjan esas chispas de inspiración que permiten que las ideas atrevidas acaben convirtiéndose en innovaciones de vanguardia.

Corey Salsberg toma el ejemplo certero del campo de los productos biofarmaceuticos y de la empresa que representa para afirmar que con una duración media de 10 a 15 años de investigación y desarrollo (I+D), la innovación en esa esfera es la que impide que un niño contraiga una enfermedad,  erradica un virus,  elimina completamente un tumor o transforma una sentencia de muerte en una condición de vida manejable.

Dice que se trata de un complejo y laborioso proceso constante que comienza con probabilidades descorazonadoras (a veces de diez mil contra una), en el que los fracasos y sus múltiples enseñanzas tienen tanta importancia como los éxitos y en el que el “éxito” no puede medirse fielmente en una sola dimensión.

Parece aplaudir con sus palabras cuando destaca  como en su empresa no orientan su trabajo únicamente hacia la invención de medicamentos, sino hacia la misión mucho más general de “descubrir nuevas maneras de mejorar y alargar la vida de las personas”.

Y yo evoco a esa afirmación del Sr. Salsberg y de igual modo destaco como ONAPI no solo se limita a realizar con excelencia una labor de servicio diario enfocado en los clientes, con lo cual cumple con su misión y razón social –y muy bien- como institución gubernamental garante de los derechos de la propiedad industrial en el país, sino que va más allá aunando esfuerzos para llenar un eje tan importante como es la innovación en pro del desarrollo de cara a una meta país sustentada en una estrategia nacional con proyección a futuro.

Gracias al objetivo de gestión  claro y manifiesto para el que ONAPI viene desarrollando un arduo trabajo se están dando pasos firmes, buscando a esos innovadores que mañana estarán en la brecha de la innovación, que cambiarán la realidad de la gran mayoría con nuevos productos, con  invenciones reales en beneficio de la gente.

Quién sabe si un próximo inventor de la altura de Einstein o de Newton, o de cualquier otro de estos destacados, se está hoy identificando con las carreras STEM en los proyectos que les enseña ONAPI a los jóvenes estudiantes sobresalientes que participan en su Campamento Verano Innovador cuya segunda versión inicio el pasado lunes.

O se ha inscrito para participar en su Competencia de Tecnología Apropiada. O quizás ha sido inspirado a realizar búsquedas en las bases de datos de patentes en una charla dictada en un aula universitaria a través de los Centros de Apoyo a la Tecnología e Innovación (CATIs) de ONAPI.

Lo importante aquí no es donde o como sino la oportunidad que está ofreciendo ONAPI a estudiantes, profesores, investigadores, inventores, a aquellos que buscan ese apoyo, esa orientación y guía para desarrollar una idea, crear un prototipo, refrescar una patente ya creada con un nuevo aporte y recibir ese acompañamiento practico de parte de profesionales, de técnicos especializados, de un equipo formado para formar a otros para enseñarles que pueden innovar, que pueden llegar a  registrar un sueño, a hacer realidad una idea  que puede ser innovación de verdad, innovación patentable.

Solo debemos recordar siempre esa frase de Einstein: el genio se hace con un 1% de talento y 99% de trabajo.

Referencia: OMPI  Revista, Artículo:

Lo que no se ve: la historia desconocida de la innovación biofarmaceutica

POR AUSTRALIA PEPÍN