Gansterismo de la industria farmacéutica

Por Francisco Rafael Guzmán martes 26 de enero, 2021

A menudo pensamos que cuando se habla de un asesinato tiene que haber un riña entre personas, con armas de fuego o armas blancas, en la que el resultado sea la muerte de una o varias vida(s) humana(s), es decir, donde se perciba muerte violentas de una o varias personas. Sin embargo, la realidad es que se puede ser asesino sin tener que llegar a la riña o el enfrentamiento violento o la asechanza. Se puede matar a alguien vendiendo un producto tóxico, lo que convierte al dueño de una empresa o a los principales accionistas en asesino(s).  Grandes empresas farmacéuticas del mundo están involucradas en ese tipo de crimen, asesinando a seres humanos que consumen productos y son engañados porque muchas veces lo que están consumiendo,  puede ser un producto que le deteriora su salud y le lleva por el derrotero que le conduce a la muerte.

 

Se dan los casos de marcas de fármacos antihipertensivos, elaborados por industrias farmacéuticas que no han probado que sean hipotensores o betabloqueadores o que no están indicados en el tipo tensión arterial específico, recetándose  a personas para cuyo cuadro clínico no es el indicado. A veces se elaboran productos de marcas nuevas, sin que sean mejores que las anteriores, para venderlos a precios exorbitantemente muchos más caros. Para esto las empresas o laboratorios de productos farmacéuticos se valen de la promoción de los visitadores a médicos, quienes muchas veces hasta hastían a los galenos para hacerle creer que la marca que promocionan es mejor que la otra. Otro problema que parece que está ocurriendo es con el uso de algunos insumos para pruebas, como por ejemplo, se atribuye que un % considerable de mujeres que se hacen la prueba para detectar el cáncer de mamas lo desarrollan después de hacerse pruebas, como consecuencia de ellas.

 

En relación con el consumo de medicamentos hay que tener cautela. Consumir medicamentos rutinariamente “… sin cuestionarnos por sus efectos…” (José Enrique Ruiz-Domenec: El Día Después… Barcelona, Taurus, 2020, Pág. 121). Hay que saber que está pasando en “…el mundo de las bacterias y de los virus…” ídem). Hace poco más de una década, en una conversación con la Dra. Suero, ésta le decía al autor de este artículo que los virus eran el dolor de cabeza para los médicos.  El fenecido Dr. Sergio Bencosme hijo, en algunas disertaciones que hizo hablaba de los antibióticos para combatir las bacterias, hacía referencia a la proliferación de los diferentes tipos de virus. En tal sentido, al parecer la guerra  más difícil en las ciencias de la salud es la que se libra contra los virus, esas macropartículas que alteran el patrón genético de las células y que provocan daños a estas. Recetar cuando se trata de virus, no es tarea fácil para los médicos, muchas veces el médico no toma en cuenta la magnitud de los efectos secundarios o bien los laboratorios no lo indican.

 

La mafia gangsteril, al parecer, comienza en los laboratorios desde las pruebas de identificar enfermedades desconocidas o identificar el ente o virus específico  que provoca una determinada enfermedad. Cuando el laboratorio  de  Luc Montagnier en el Instituto Pasteur la científica francesa Françoise Barre-Sinoussi aisló el virus del SIDA (VIH), en el 1983, Montaigne ingenuamente envió a un retrovirólogo norteamericano, Robert Gallo, del Instituto Nacional de la Salud, con el propósito de estudiaran el virus en común. Sin embargo, Gallo publicó un artículo en 1984, en el que pretendía describir un VIH descubierto por él y la entidad en que laboraba, cambiando el nombre por el de HTLV-III, hubo litigio que trascendió fronteras (Dorothy H. Crawford. El Enemigo Invisible. Barcelona, Península, 2020, Pág. 150).

 

En el caso de los medicamentos que elabora la industria farmacéutica, especialmente la de los países más industrializados, la cosa es bastante grave, algo que no le importa a la elite económica que se reúne en Davos (Suiza) todos los años pero que este año no podrá hacerlo por la pandemia de COVID 19 (EN 24/01/2001,P.14), compuesta por más de 2,000 delegados de la elite económica y política del mundo. Esa elite, como es lógico, desde el punto de vista del gran capital, la hegemonía del capital financiero no puede ser enfrentada. Ahora bien, esta crisis económica que va afectar prácticamente a todo el mundo no parece  tener solución manteniendo la hegemonía del capital financiero, con su modelo neoliberal y sin las funciones que el Estado local en cada país necesita tener, ante la crisis ecológica y sanitaria, que no pueden ser pasadas por alto y no son menos relevantes que el crecimiento económico. El capital financiero podrá hacer resistencia, pero esto es irresistible sin un cambio de rumbo.  Las luchas eclosionarán, eso es casi un hecho.

 

Ahora bien, si el Estado pone reglas y no se deja que los actores  del mercado, las empresas principalmente y no los consumidores, hagan lo que le venga en gana, entonces podremos tener salud para todos. Hay que agregar que el Estado tiene que invertir y administrar con justicia para el bien común. El neoliberalismo hay que enterrarlo  cueste lo que cueste, duela a quien le duela, porque la  sociedad no puede seguir así. Hoy, hace más de tres décadas, tenemos el neoliberalismo y otrora no lo teníamos y vivíamos mejor en términos de bienestar material, con menos desigualdad y menos problemas de salud y sanitarios. Inglaterra no hubiese podido vencer la epidemia de cólera del siglo XIX si el Estado no hubiese hecho grandes inversiones en un sistema de cloacas basado con una administración centralizada. Como dice Steven Johnson: “… el Estado debería velar directamente por la salud y el bienestar de sus ciudadanos, especialmente de los más pobres; que una burocracia centralizada puede resolver problemas sociales que el libre mercado o bien exacerba o bien ignora; y que las cuestiones de salud pública a menudo requieren una cuantiosa inversión estatal en infraestructura o prevención…” (Steven Johnson. El Mapa Fantasma. Madrid, Capitán Swing Libros, 2020, Pág. 118).

 

Cuando leí hace unos años el libro Informe Lugano, me quedé  un poco impresionado de que tantas cosas podían pasar por las mentes de los integrantes de la élite económica mundial, con la intención de salvar los privilegios que hasta ahora pueden tener con el capitalismo, pero sienten que este  está amenazado con el aumento de la población y la devastación del planeta que se ha venido dando. Informe Lugano, libro de la autoría de Susan George, entre otras cosas nos habla del fraude en las  ventas de medicamentos en países no desarrollados. “Por lo general, los medicamentos prohibidos en Europa o en los Estados Unidos aparecen en otro lugar. Se incluyen antibióticos en cocteles medicinales en los que no tienen ninguna función (como por ejemplo, en los antidiarreicos). Los médicos reciben sobornos en forma de incentivos que los animan a prescribir  el medicamento X en lugar del medicamento Y. Entre la sección de fabricación y una filial de ventas de la misma compañía, el coste de un medicamento puede duplicarse varias veces. Estas prácticas son habituales…  Una vez más nos vemos obligados a diagnosticar la existencia de un sector mercantil que cuida poco o se toma escaso interés por el sistema que lo sostiene. Las empresas farmacéuticas necesitan con urgencia controles internos”.

 

En su libro: Medicamentos que Matan y Crimen Organizado, Barcelona, Malpaso Holdings, 2020, 504 páginas, el autor danés Peter C. Gotzsche,  algunos ejemplos y detalles en algunos casos de empresas y laboratorios demandad@s por fraudes (evasiones de pagos de impuestos, sobornos a personas  y mentiras acercas de propiedades y calidades de productos y marcas para colocarlos en el mercado) son l@s siguientes:

__ Ciba (Suiza)

__ TAP Pharmaceuticals tuvo que pagar por fraudes en el 2001 US$ 875 millones dólares.

__ Novartis condenada a pagar US$ 423 millones en el 2010.

__ Abbott Laboratories condenado al pago de US$ 1,500 millones en el 2012.  

__ Astra Group (Tiene sede en Suiza)

__ Ricker

__ Serono Laboratories condenada a pagar US$ 704 Millones en el 2006.

__ Boehringer Ingelheim

__ Astra-Syntex

__ Zimmer

__ DePuy Orthopaedics

__ Biomet

__ Smith & Nephew

__ Stryker Orthopedics

__ Pfizer condenada a pagar la suma de US$ 2,300 millones en el 2009.

__ Eli-Lilly condenada al pago de US$ 1,400 millones en el 2009.

__ Schering-Plough condenada al pago de 346 millones de dolares en el 2004.

__ Hoffrman-La Roche (Suiza)

__ Astgra Zeneca Novartis condenada al pago US$ 520 en el 2010.

__ Johnson & Johnson condenada a pagar US$ 1,100 millones en el 2012.

__ Merck condena al pago de US$ 670 millones en el 2007.

__ Metronic fue condenada a paga de US$ 50 millones en el 2006.

__ Bristol-Myers Squibb condenada a pagar más de US$ 515 millones en el 2007.

__ Sanofi-Aventis condenada a pagar US$ 95 millones en el 2009.

__ Purdue Pharma condenada al pago de US$ 635 millones (¿Fecha?).          

__ Bristol-Myers Squibb condenada al pago de más de US$ 515 millones en el 2007.

__ Glaxo (Estados Unidos) tuvo que pagar US$ 7,800 millones por evasión de impuestos en el 2003. Glaxo Smith Kline fue condenada a pago de US$ 3,100 millones, al parecer por fraude, en el 2006.

 

Los montos a pagar, como condenas por los fraudes criminales que en muchos casos han llevados a los pacientes consumidores a la muerte, están exageradamente muy por debajo delas ganancias obtenidas por tales empresas. Nótese que algunas de estas empresas son de las que están investigando y elaborando las vacunas para el VOVID-19.

 

No solo el Informe Lugano habla de sobornos a los médicos. También hace Gotzsche, en la página 78 del citado libro: “Muchos de los delitos de corrupción se producen a gran escala y un gran número   de médicos reciben dinero  a cambio de recetar medicamentos diez o incluso veinte veces más caros que otros ya existentes  y que resultan igual o más eficaces que el nuevo… Lamentablemente, el único organismo que parece actuar al respecto es la American Medical Student Association (la Asociación Estadounidense de Estudiantes de Medicina), cuyos miembros votaron a favor de la prohibición de cualquier tipo de regalos y favores destinados a los estudiantes de medicina. Más claro no canta un gallo, eso es un crimen aunque el paciente no muera por usar el medicamento, lo que puede ocurrir, porque lo que cuentan son esos precios excesivos que representan grandes ganancias, no la vida de seres humanos.

La última frase del párrafo anterior sin palabra no, es lo que debería importarle a todo el personal médico, paramédico y a  los visitadores a médicos, y no deberían aceptar sobornos de las industrias farmacéuticas.

Lamentablemente no es así, por eso vemos que aquí en el país hasta se han vendido muestras médicas y ha aparecido en Moca un negocio de farmacias fantasmas. Ya citamos el libro Epidemiocracia de Javier Pardilla & Pedro Grullón, cuando dicen tales autores en la Pág. 159, lo que le atribuyen a Jonas Salk haber dicho cuando se le preguntó sobre el derecho de patente, al descubrir una de las vacunas contra la poliomielitis, pues ese ejemplo del desinterés debería ser imitado por los galenos.

La mafia siciliana tan temida en el Chicago de los años de la década de 1920, organización criminal nacida en Italia específicamente  en la isla de Sicilia, fue una entidad surgida entre desarrapados y posiblemente artesanos en crisis, cuyas raigambre se remonta al ocaso del feudalismo y hasta el inicio de la Baja Edad Media con las guerras de Las Cruzadas y el auge del comercio. Surgió el salteador de caminos con Las Cruzadas, el cual llegaba a acuerdo con los señores feudales religiosos que eran muy dados al consumo suntuoso.

Sin embargo, la crisis de mercado para la industria italiana que es un caldo de cultivo para esa delincuencia viene a darse sobre todo a partir del 1453 con el cierre del paso a través de Constantinopla por el Imperio Otomano. Es por eso que surge en el siglo XIX el sistema educativo de Juan Bosco, canonizado como santo por los católicos, el cual pretendía integrar a los niños a la escuela y a la actividad laboral simultáneamente con la finalidad de prevenir la delincuencia juvenil.

Hoy día que tanto se piensa en el ocio y se practica la recreación y el solaz esparcimiento, sobre después que el Barón de Cubertine resucitó las olimpiadas a finales del decimonono,  tenemos delincuentes desarrapados de cuellos azules y delincuentes de cuellos blancos, muchos de estos últimos como accionistas y gerentes de las grandes farmacéuticas,  las cuales suelen ser empresas mafiosas.  Los Estados deben poner reglas, con la globalización de todo no puede haber reglas, porque el libre mercado no las pone.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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