¿Gangsterismo, Politiquería o Ejercicio Correcto de la Política?

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 9 de octubre, 2019

Hace muchos años, cuando Roberto Santana iba a ser rector de la UASD y Edylberto Cabral también aspiraba a ese cargo pero se retiró, un profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales que tenía alguna simpatía con este último dijo en una reunión que el mundo había cambiado y que quisiéramos o no lo que iba era el  tigueraje.

Bueno, parece este profesor hoy jubilado -creo que sigue en labores docentes como contratado- tenía toda la razón, porque como se maneja el mundo hoy día indica que el tigueraje domina el mundo. Sólo que en el caso de la UASD en los actuales momentos, esto no aplica, pues en ella el equipo que gobierna en su gran mayoría es la decencia lo que predomina y no el tigueraje.

Esto así, pese a toda inquina contra la Primada de América que parece tener el actual gobierno -especialmente el presidente Medina- y una parte del Estado dominicano.

El Estado dominicano y muchos Estados en el mundo se manejan como si estuvieran dirigidos por un tigueraje. Habría que llamarle el hombre masa, como le llamó José Ortega y Gasset en su obra: La Rebelión de las Masas, al igual que le ha llamado así el ex Presidente de Ecuador Rodrigo Borja en su discurso.

El primero refiriéndose a este tema, llegó a decir que Europa se había americanizado porque el hombre masa había permeado las instituciones, como si el hombre masa fuera un producto americano.

Bueno, podría ser que lo que para Ortega y Gasset era el hombre masa germinara en América y no en Europa, como un producto de la conquista y colonización por parte del hombre europeo del continente al que llegó Colón, como mala cizaña de la cual no se podía recoger la mies sino la mala simiente. Macerando a los esclavos con un régimen tan inhumano no podía ser de otro modo.

Entonces, el hombre masa si se le ubica en América es un producto del migrante europeo y del migrante africano, pero no del hombre originario de América.

Sin embargo, hoy no estamos en los tiempos coloniales, hoy estamos en el siglo XXI, ya deberíamos de vivir en una sociedad más justa, tal vez no tan igualitaria en estos momentos como el marxismo la ha planteado, pero si una sociedad más igualitaria y menos desigual que la que tenemos.

La sociedad dominicana de hoy día es mucho más desigual que la que teníamos en los Doce Años de Balaguer, cosa que constituye una verecundia para el dominicano. Esa situación la viven otros países, especialmente varios de los centroamericanos.

“El tigueraje”  pone patas arribas a la sociedad, como diría Eduardo Galeano. La tendencia de la sociedad dominicana es caótica, como lo es cualquier otra sociedad latinoamericana, incluso como lo es la norteamericana, la brasileña, la venezolana y la colombiana.

 

El proceso de acumulación originaria de capitales, no ya el clásico que consistía en despojar a los campesinos de la tierra, si no el que se da hoy en día con el manejo doloso de los recursos del Estado para enriquecerse  y hacer inversiones anónimas, para no aparecer quienes desfalcan al Estado como empresarios.

Sin embargo, se trata de grandes inversionistas con cientos de millones de pesos invertidos casi siempre en empresas de servicios o en empresas financieras muy lucrativas.

En los gobiernos del PLD y del PRD (hoy PRM) muchos de estos burócratas inversionistas han experimentado una gran movilidad social vertical ascendente, como la tipifican los sociólogos de la escuela estructural funcionalista norteamericana.

Sería objeto de un buen estudio sociológico la cantidad de funcionarios en los últimos gobiernos que ha tenido el país la magnitud de esa movilidad social, la que genera más desigualdad porque otros se empobrecen hasta caer en la indigencia o pobreza absoluta. ¿Cuál es volumen de los capitales invertidos producto de esta nueva modalidad posiblemente mafiosa y gangsteril de enriquecimiento? Debe ser la pregunta más importante que debe  surgir en el investigador, al pensarse en investigar  en esta esfera de la investigación social.

Es por eso que no hay trasparencias en las acciones que se ejecutan desde el aparato del Estado, en la organización de elecciones, en el manejo de la justicia, en las operaciones de entidades como obras públicas y otros ministerios.

Todo parece como si fuera un tigueraje el que dirigiese los asuntos del Estado. ¿Cómo es posible que tantos funcionarios del Estado le den las razones a su presidente en la lidia contra el ex presidente Leonel Fernández, cuando las acciones del gobierno tienen tantos desaciertos? Sólo hay una razón la de conservar el cargo y la de no tener una merma en sus ingresos pecuniarios.

A todas luces parece que si hubo un fraude contra la precandidatura de Leonel Fernández, aunque no tengamos la prueba. ¿Cuál será el futuro político de Danilo Medina? No parece que se pueda afirmar nada.

Si le podemos llamar tigueraje al modo como el danilismo se ha manejado desde la dirección de los asuntos públicos, cabe decir que el tigueraje tiene su fin. Ortega y Gasset diría que hombres de cuello y corbata, con saco de levita, se manejan como hombres masa. Eso es la politiquería, para no decir el gangsterismo desde el Estado.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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