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Galaxia económica

Por Luis Eduardo Díaz Franjul Sábado 14 de Enero, 2017

Desde el pasado siglo existe en la República Dominicana un círculo vicioso de perpetua pobreza. La riqueza material de las naciones, sin importar su ideología o el nivel de desarrollo, tiene como medida el Producto Interno Bruto (PIB). El tema de hoy parte del artículo que publiqué en los medios digitales en abril de 2014 con el título “PIB 2.0 – Pacto por la Productividad”. Posterior a esa fecha veremos otros planteamientos sobre desigualdad social y pobreza. Pero antes debo decir que la “galaxia económica” debiera limitarse al globo terráqueo, no el resto del Universo. Por eso prefiero el término “igualdad económica” en vez de “crecimiento o desarrollo económico” para no dar vueltas como la noria en un planeta que diariamente gira en torno a su propio eje.

En materia económica al igual que en otras disciplinas no basta citar al apóstol San Pablo: “La fe es certeza de lo que se espera y prueba de lo que no se ve”, sino también al discípulo Tomás que no quiso creer sin ver. Por eso entiendo que “igualdad económica” es la búsqueda de soluciones “de lo que no se ve”, preferible a lo que “está viendo” el crecimiento o el desarrollo económico según la filosofía del cubano Luis Ramírez, diría yo, quien impacientemente esperaba el inicio de un torneo de gallos en Santiago. Dijo el cubano: “No se puede mirar más allá de lo que se está viendo”. En este contexto resulta difícil desterrar la desigualdad y la pobreza con planeamientos que bordean el infinito, como por ejemplo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030, de la ONU.

Pero sigamos con el tema de hoy que trata sobre la desigualdad social, pobreza o pobreza extrema, que para los fines de este artículo denominaremos simplemente pobreza. El economista Pedro Silverio publicó los siguientes artículos relacionados con estos temas, más o menos como sigue: 1 – “El PIB: Una breve pero afectiva historia” (Diario Libre. 2/5/14); 2 – “La desigualdad no es el problema” (Diario Libre. 29/12/16), y 3 – “Las ideas no son el problema” (Diario Libre. 6/1/17). El primero tiene como fuente el libro “A brief but affectionate history” publicado por la economista británica Diane Coyle en 2016, quien al final reconoce al PIB como medida de la actividad económica, no como una medida de bienestar social, concluye Pedro Silverio.

El segundo artículo también tiene como fuente el libro “Bourgeois Inequality” publicado por la economista norteamericana Deirdre McCloskey en 2016. Según Pedro Silverio, cito: “Contrario al énfasis que la literatura económica y las organizaciones internacionales ponen a la desigualdad de ingresos, ella entiende que el problema de la pobreza debe verse desde el punto de vista de la pobreza absoluta”. Pedro también añade: “La autora advierte que el foco de atención debe verse sobre lo que se quiere alcanzar, que es esencialmente la eliminación de la pobreza en un marco de sostenibilidad y de respeto a la dignidad humana”.

Mientras, la economista Deirdre McCloskey concluye de la siguiente manera: “La solución de la pobreza absoluta se deriva de la capacidad para generar riquezas; mientras que tratar de solucionar la insoluble pobreza relativa solo causa desacelerar el crecimiento y promover la insaciable envidia”. Luego, en el tercer artículo “La desigualdad no es el problema” Pedro Silverio cita a McCloskey: “Desde 1800, en otras palabras, y especialmente desde 1900, los bienes y servicios disponibles para el ser humano promedio, y la cobertura para vida humana completa, se han expandido sorprendentemente. Este evento justifica su categorización como el Gran Acontecimiento”, afirma McCloskey”.

Al final Pedro Silverio concluye de esta forma: “Lo cierto es, sin embargo, que de acuerdo con McCloskey en los últimos doscientos años de historia de la humanidad se ha verificado un extraordinario proceso de enriquecimiento que ha mejorado sustancialmente las condiciones de vida de toda la sociedad, incluyendo la vida de los demás pobres; y que McCloskey va más allá, y afirma que todo ese Gran Enriquecimiento de la sociedad no se ha debido a las instituciones ni el capital, atribuyendo un rol crucial a las ideas. Es una vieja discusión en la teoría del desarrollo económico”. (Lo de las ideas, a mi entender, tiene que ver con Smith, Ricardo, Marx, Piketty, etc.).

Volviendo a Diane Coyle, cuando concluya este artículo el lector habrá notado que el PIB no es solo matriz de la riqueza material de las naciones sino también matriz del bienestar social, aunque Coyle no esté de acuerdo con esto último. La riqueza material es pura supervivencia desde que el mundo es mundo, o acumulación originaria de capital como también se le conoce o como quiera que se denomine. Para mi la riqueza material es el punto de partida para combatir la desigualdad o pobreza en cualquier nación. La falla ha sido Ignorar el sector público como parte del PIB a la hora de abordar el tema de la desigualdad y pobreza. Así lo plantea la “Teoría de la Desigualdad” también da cabida a la desigualdad y pobreza. también da cabida a los sectores productivos de valor agregado y al gasto de capital del Presupuesto General del Estado (Inversión pública).

 

Antes que Diane Coyle y Deirdre McCloskey, el “PIB 2.0 – Pacto por la Productividad” destaca el PIB como factor determinante de las alzas y bajas del empleo y pobreza en términos absolutos. Planteo la generación de riqueza pública y privada donde lo absoluto está por encima de lo relativo para convertir el PIB en medida de bienestar material y social siempre y cuanto el Estado se comporte como un sector económico como otro cualquiera. Para eso se requiere el cálculo del PIB Estatal y la firma del “Pacto por la Productividad” entre el sector público y el sector privado tomando en cuenta el gasto de capital del Presupuesto General del Estado. Una idea cercana al “Pacto por la Productividad son las Alianzas Público-Privadas (APP) mediante ley.

 

Paralelo a las ideas de las distinguidas economistas Coyle y McCloskey, un simple habitante de una república bananera publica en abril de 2014, antes de que empezara todo, una idea llamada “PIB 2.0 – Pacto por la Productividad y/o Teoría de la Desigualdad” que trata sobre la generación de riqueza material para aumentar el empleo y reducir la pobreza en términos absolutos. Esto es posible porque el Estado de cualquier nación es un “valor agregado” de los sectores productivos y no lo contrario, por lo que no hay razón para que el Estado deje de comportarse como un sector económico como otro cualquiera. Solo basta calcular el PIB Estatal y formalizar el “Pacto por la Productividad” con el sector privado, teniendo en cuenta el capítulo “Construcciones” (obras de infraestructura) del Presupuesto General del Estado, como dije antes.

Resumiendo, buscamos reflejar la riqueza material al final del túnel en los países del globo terráqueo donde el PIB convencional o tradicional se convierte en PIB Nacional y/o PIB 2.0.- La “Teoría de la Desigualdad” demuestra que el nivel de empleo aumenta en función de la riqueza material pública y privada, por tanto a mayor riqueza mayor nivel de empleo y menores niveles de pobreza absoluta para combatir la desigualdad.

En cierto modo esto concuerda con lo que a posteriori McCloskey denomina “el Gran Descubrimiento”. Solo basta aplicar la fórmula de la teoría para que este descubrimiento le entre a las dos manos a la desigualdad, preferible a aquellos planteamientos económicos que traspasan los límites de la última galaxia ubicada a unos 359 millones de años luz de la Tierra según reciente descubrimiento de científicos de la universidad de Minesota, Estados Unidos.