Fútbol y libre mercado

Por Alcides Pimentel Paulino martes 15 de agosto, 2017

El mundo del fútbol está sometido a las leyes de la oferta y la demanda, como todo lo relacionado con el capitalismo. Poner barreras al libre mercado es una contradicción en sí misma. Como cada verano, las noticias sobre fichajes se disparan. El mercado del fútbol está descontrolado como la sociedad actual.

La competitividad entre clubes provoca que los precios de los traspasos se superen cada año. Ser el mejor jugador del mundo, no está directamente relacionado con el traspaso más caro.

La Liga española y la Liga inglesa compiten por ser la mejor liga del mundo. La rivalidad entre las mejores ligas europeas, la española y la inglesa, se podría resumir así. La liga inglesa genera mucho dinero y lo reparte más equitativamente, generando más competitividad entre los clubes. En la Premier League, ningún equipo ha ganado dos veces consecutivas, durante los últimos cinco años. La Liga, en cambio, tiene dos equipos muy competitivos que sobresalen sobre el resto: el Real Madrid y el FC Barcelona. Si no contamos la liga ganada por el Atlético de Madrid en el 2014, las últimas cinco ligas han ido a parar a los dos grandes. Estos dos clubes cuentan con los dos mejores jugadores actuales: Leo Messi y Cristiano Ronaldo. El tercero y el cuarto, también militaban en la liga española, Neymar y Luís Suárez.

Con una parte del dinero del traspaso del crack brasileño, el barça persigue fichar a Ousmane Dembélé del Borussia de Dormund, a Philippe Coutinho del Liverpool y a Paulinho de la liga china. Es más que previsible que todos los clubes de procedencia de estos futbolistas aumenten el valor de sus jugadores, a sabiendas que el FC Barcelona dispone de mucho dinero para fichar y necesita reforzar la plantilla.

El club alemán, pide entre 120 y 150 millones por el  extremo internacional francés de tan solo 20 años. El club alemán, pagó solo 15 millones por Dembélé. Los tres jugadores han expresado su deseo de jugar en un club de prestigio como el Fútbol Club Barcelona, uno de los grandes de Europa, y por tanto del mundo. El “Clásico” entre el Real Madrid y el FC Barcelona se ha convertido en un acontecimiento internacional.

En el 2016, los clubes ingleses se gastaron en fichajes 1.630 millones de euros. En la temporada 2003-2004 fue de solo 215 millones. Este año los clubes ingleses se han gastado 1.373 millones de euros en fichajes, cuando todavía no está cerrado el mercado. La liga española ha invertido solo la mitad. El Manchester City es el club que más dinero ha gastado hasta el momento, 240 millones de euros. Hasta hoy, la Premier, es la única liga que ha superado la barrera de los 1.000 millones en fichajes por temporada. Con esta, lleva cuatro años consecutivos haciéndolo.

Las dos causas principales del incremento de gasto en el futbol inglés son los derechos audiovisuales y la incorporación de millonarios que buscan fortuna y fama en el fútbol. El ruso Román Abramovich es solo un ejemplo. No es de extrañar que la liga inglesa representara el 43% de las grandes inversiones del 2016.

Jóvenes promesas como el jugador del Mónaco, Mbapé se valoran con cifras mareantes, 180 millones de euros con solo 18 años. Otro jugador de 18 años, Donnarumma tiene una oferta de 100 millones sobre la mesa. Hace poco, el Manchester City ha pagado 50 millones por Bernardo Silva de solo 22 años.  El problema de fondo es que los equipos más punteros no quieren dejar escapar a los mejores jugadores, por miedo a que su precio se dispare al pasar por equipos de segunda categoría.

La idea del presidente del PSG es hacer un equipo competitivo que consiga situar el club parisino entre la élite del fútbol europeo, y por tanto mundial. El PSG quiere jugar fuerte y  entrar en el selecto grupo de los grandes de Europa. Este es el motivo por el que no quiere vender  a Verratti, uno de sus mejores jugadores. El presidente del PSG, el qatarí, Naser al Jalaifi, quiere fichar también a la joven promesa francesa, Kylian Mbapé, que estaba próximo al Real Madrid. Se dice que el joven delantero sustituiría la posible marcha de Gareth Bale. Algunas fuentes afirman que el único fleco suelto en esa operación es el salario que percibiría el jugador, unos 7 millones netos por temporada.

El fichaje de Neymar es el doble del traspaso más caro hasta ahora. Los 222 millones pagados por Neymar, lo convierten, de momento, en el jugador más caro de la historia del fútbol. El segundo en este ranking, es el traspaso de Paul Pogba, que dejó la Juventus de Turín (La Vecchia Signora), el pasado 2016, por el Manchester United por 105 millones de euros. Oficialmente, el Barça ha hecho un negocio redondo, ya que pagó por Neymar 86 millones.

El galés Gareth Bale se fue del Tottenham al Real Madrid por 101 millones en el 2013. El portugués, Cristiano Ronaldo dejó el Manchester United por el Real Madrid en el 2009, por 94 millones. El argentino, Gonzalo Higuaín, fue traspasado del Nápoles a la Juventus por 90 millones, en el 2016, récord en la Serie A italiana.

El belga, Lukaku se fue del Everton al manchester United en julio del 2017, por 84,7 millones. El uruguayo, Luís Suárez, se fue del Liverpool al FC Barcelona en el 2014 por 81,7 millones. El español, Álvaro Morata, cambió el Real Madrid por el Chelsea este año, a cambio de 80 millones.

Esta operación le ha convertido en el jugador español más caro de la historia. El colombiano James Rodríguez se fue del AS Mónaco al Real Madrid en el 2013 por 75 millones. Lejos queda aquel antiguo récord de 1997 cuando Ronaldo Nazario se convirtió en el traspaso más caro al dejar el FC Barcelona por el Inter de Milán por 28 millones de euros. En 1949, Alfredo Di Stefano, fue tasado en 2.000.000 millones de pesos argentinos, unos 73.780 euros actuales.

En el recuerdo de los más caros en otras épocas se encuentran Denilson (Betis 31,5 m), Christian Vieri (46,5 m), Hernán Crespo (55 m), Luis Figo (60 m) o Zidane (75 m). De seguir así, solo es cuestión de tiempo que se supere el traspaso de Neymar.

Neymar se lo juega todo a una carta, ganar la Champion League. Un dilema: ser la figura de tu equipo o continuar hasta que Leo Messi inicie su decadencia como buque insignia del FC Barcelona. Los jugadores de futbol son profesionales “deportistas” con una carrera corta.

La mayoría de los que integran las plantillas de los grandes clubes no proceden de las categorías inferiores, sino que son fichados de otros equipos a golpe de talonario. De ahí que suele ser un error muy frecuente tacharlos de mercenarios o recordarles que no sienten los colores. El futbol es pasión y el componente emocional no siempre está relacionado con los jugadores, sobre todo, con los denominados franquicias.

En el futbol alemán han optado por pagar sueldos más modestos a los futbolistas. Este modelo funciona gracias a la disciplina germana, pero también gracias al poderío económico de clubes como el Bayer de Munich.

Tanto en China como en Estados Unidos, han visto el filón del negocio del futbol, pero todavía están muy lejos de las mejores ligas. Algunas estrellas, en la fase final de su carrera, aprovechan estas competiciones para aportar su experiencia y calidad, y de paso ingresar importantes cantidades de dinero. En China han querido ver el futbol como “la gallina de los huevos de oro”. Un buen negocio en el futuro. El problema es que el huevo está creciendo tanto (grandes sueldos de los jugadores) que al no poder ponerlo, la gallina, se morirá. El futbol debería copiar el modelo de la NBA  en donde existen topes salariales. Esta delimitación permite establecer ingresos en función de la calidad de los jugadores; ya que existen referencias claras.

Cada verano asistimos al mismo teatrillo en el mundo del futbol. Cuando no hay partidos oficiales de campeonatos, la prensa o mejor dicho, los periodistas se inventan las noticias. Siempre surgen rumores de traspasos de grandes jugadores que al final no se materializan. En verano, el mundo no se detiene, y hay que seguir vendiendo periódicos. Es decir, que si no hay noticias, hay que crearlas o inventarlas.

Algunos aficionados acusan a los futbolistas de mercenarios. Siendo realistas, la vida de los futbolistas es muy corta, de modo que tanto ellos, como sus representantes intenten sacar el máximo beneficio en el menor tiempo posible.

Sin lugar a dudas, Neymar está entre los cinco mejores jugadores del mundo, y su progresión no ha terminado. Es un jugador de fantasía. Es comprensible que estudie una oferta tan tentadora. Neymar tendrá una ficha de 30 millones por temporada, libre de impuestos.

El culebrón del verano al final se hizo realidad, y Neymar se fue al Paris Saint Germaint (PSG). Con su fichaje, el PSG aspira a dar un salto de calidad, al igual que la liga francesa. El objetivo del PSG es convertirse en uno de los grandes clubes de Europa.

Neymar afirmó no dejar el FC Barcelona por dinero, sino por afrontar nuevos retos, entre ellos ser el líder de un proyecto deportivo que le catapulte hacia el Balón de Oro y al título de mejor futbolista del mundo. El carismático Neymar solo tiene elogios para su admirado Messi.

Las clausulas de rescisión se colocan por encima del precio de mercado para evitar que la competencia se lleve con facilidad a los jugadores. Según Transfermarkt , una empresa especializada en la tasación de futbolistas, el valor real de Neymar da Silva Santos Junior es de 100 millones de euros. Messi está valorado en 120 millones y Cristiano en 100. El astro brasileño solo tiene 25 años, un detalle importante en las valoraciones.

En el futbol inglés no existe la clausula de rescisión, pero si el “transfer request”. Se trata de una herramienta británica, similar a las clausulas, mediante la cual el jugador comunica a su club la intención de marcharse a otro equipo. Al no ser vinculante, el club puede negarse a dejar salir a sus jugadores. Se trata de una especie de pacto para repartir las culpas. No dejar marchar a un jugador, una vez ha dado este paso, genera situaciones incomodas. El jugador puede negarse a jugar o hacerse el lesionado, perjudicando claramente al club y a sus compañeros.

Los 222 millones que ha pagado el club francés por el fichaje de Neymar, parecían una barrera infranqueable hace pocos años. El caso Neymar-PSG obliga a los clubes españoles a replantear su política de clausulas de rescisión.

El mercado del futbol debe ser sostenible a largo plazo. Los criterios de “fair play” financiero pueden quedar en papel mojado cuando las clausulas son bajas y la competitividad entre clubes elevada. El Barça, molesto con la marcha del brasileño, asegura que no pagará los 26 millones de ficha de renovación que exigía el padre de Neymar al club blaugrana.

Para no perder a sus mejores jugadores, muchos clubes han optado por subir las clausulas hasta límites impensables. Se llaman “clausulas disuasorias”. La clausula de Isco Alarcón, jugador del Real Madrid, pasará de 150 millones a 700 millones. Jugadores del filial del Madrid, el Castilla, de segunda B, tienen clausulas de hasta 300 millones. Los tres jugadores que forman la BBC, Cristiano, Bale y Benzema, tienen clausulas de 1.000 millones de euros. Jugadores jóvenes como Marco Asensio, tienen clausulas de 350 millones. Estas clausulas son armas de doble filo, ya que impedirán a los jugadores cambiar de equipo cuando lo deseen. ¿Hasta qué punto es legal tasar a un jugador muy por encima de su precio de mercado?

En el pasado, las clausulas de rescisión parecían blindar a los jugadores y a sus clubes. Hoy solo parecen contratos temporales sujetos a las ofertas del mercado. Si un futbolista decide irse, solo tiene que pagar su clausula y cambiar de club como cualquier otro trabajador. Antes, los jugadores más caros eran los más cotizados. Hoy, esta relación no es directa.

La burbuja del futbol no para de crecer. El problema es que podría explotar en algún momento, como ha ocurrido en el sector inmobiliario.

 

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