Fusilando reputaciones y honras

Por Cesar de Jesus Canela jueves 23 de febrero, 2017

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El alcance fácil de la llamada “buena vida” y la vocación a “la búsqueda”, han facilitado la conversión en “comunicadores” de muchos personajes que, en buena lid, no pudieran ejercer ni siquiera el oficio de cuentapropista o chiripero.

Es por eso, que de hace cierto tiempo a nuestros días, algunos de aquellos que en décadas recientes cobraron celebridad con el mote de “programeros” se han transformado en “comentaristas” y/o “analistas”, autodándose licencia para “fusilar” honras y reputaciones, no importa si para alcanzar ese fin haya que apelar a la difusión de inventos, mentiras y burdas especulaciones y conjeturas.

Ya alguien los ha bautizado con sobrada propiedad como “sicarios mediáticos”, y ellos –con una naturalidad asombrosa y descarada- han hecho del chantaje y la extorsión su modus vivendi, ofertando su silencio cuando no halago desvergonzado, a cambio de la dádiva o el tráfico de influencias.

Se podrá argumentar que no hay corruptos sin corruptores. Cierto. Pero el sicariato de reputaciones y honras basado en la amenaza del uso abusivo del acceso a los medios de comunicación es más que una variante de la corruptela que acogota la sociedad; es un reflejo de la carencia de valores morales que atenta contra el bien ganado sitial del ejercicio del periodismo y la comunicación motivado en principios profesionales y éticos.

Reflexionamos preocupados por esta situación por saber que está operando toda una red que presiona funcionarios, congresistas, jueces de diversos niveles, militares de todos los rangos, empresarios y comerciantes, entre otros, para “conseguir cosas” a cambio de silenciar supuestas o reales acciones reñidas con la moral y las buenas costumbres.

Más grave aún –y esto debería preocupar más a todos- es el conocimiento de que en esa red participan, en rol protagónco, figuras estelares de espacios de innegable rating en la televisión y la radio, que además poseen medios digitales, utilizan las redes sociales y se comenta que preparan el montaje de un(os) canal(es) de televisión propio(s) para ampliar el radio de acción de sus fechorías.

Blindados con su presencia y participación mediática, estos sicarios de nuevo cuño están afectando familias, empresas y carreras profesionales, y a veces son suertudos que se constituyen en albaceas de otros para afectar el erario y sacar beneficios inimaginables.

El mal está puesto al descubierto. Démosle solución en el inmediato o más corto plazo para que no sea peor.

 

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