Fuetazos por las glúteos a los corruptos

Por Roberto Valenzuela martes 6 de junio, 2017

Debió ser por allá por el año de 1994, cuando los defensores de los Derechos Humanos y las agencias de prensa  libraban una férrea batalla en contra del gobierno chino.  La extraña  polémica ocupó la opinión pública mundial, controlada por los diarios más prestigiosos.

Era que las autoridades chinas habían apresado a un turista  norteamericano  joven (saliendo de la adolescencia) y un juez lo había condenado a recibir unos cuantos latigazos. Sí, azotes por las nalgas o glúteos.

¿Por qué? Fue sorprendido pintando grafiti, que aún estaba de moda entre los jóvenes norteamericanos, que, en una forma de rebeldía, iban por las calles haciendo gráficos en paredes, vallas y demás.

Como el joven estaba detenido y condenado a recibir los fuetazos por el trasero, la furiosa prensa capitalista enemiga del gobierno socialista, hizo una campaña mundial de violación a los Derechos Humanos; diciendo que era una dictadura brutal. Más que impedir la condena, la idea era desacreditar el régimen comunista.

Los chinos, que saben de dónde vienen y hacia donde van, no hicieron caso y, en buen dominicano, le dieron “su buena pela al muchacho gringo”, sin importar que fuese ciudadano de una potencia mundial. Como había determinado un juez, lo acostaron “boca abajo”, le bajaron los pantalones y lo azotaron con una vara de bambú.

Luego lo obligaron a que pintara las paredes que había “ensuciado”, para ellos había cometido un “acto vandálico”. Querían dejar un precedente (un mensaje claro) en la opinión pública mundial, que son una nación poderosa, desarrollada y organizada por que las leyes se respetan, sin importar que sea un turista o un nacional.

Lo fusilaron

Más reciente, a final del pasado mes de enero, China ejecutó a Ismael Enrique Arciniegas (74 años), el primer colombiano sometido a pena de muerte en ese país por cargos de narcotráfico. El gobierno de Colombia, por medio de su cancillería, trató de evitar la condena, pidiendo clemencia.

Me imagino que dirían que si Colombia es un infierno en la tierra por los efectos del narcotráfico, China es diferente. Allí les rompen la cabeza a los corruptos pobres y ricos.

En su página editorial,  Diario del Sur, Méjico (país jodido por el narco), comenta que China  no tiene bandas criminales que afecten la seguridad ciudadana, por eso es normal que  anden en las calles con sus celulares y bolsos en la mano tranquilos.  Por eso si bien se ve a la policía esta es muy escasa. La policía  fue sustituida por centenares o miles de cámaras de seguridad instaladas en todas partes  debidamente monitoreadas, con las cuales pueden identificar y localizar con facilidad a quienes infrinjan la ley.

Uno de los múltiples factores que han incidido para que este país progrese aceleradamente es la adopción de un régimen penal que castiga severamente a los delincuentes, de manera especial, a los corruptos. Los tribunales ejecutan más personas que en todos los países del mundo juntos.

A quienes se apropian de los bienes del pueblo, cuando les va bien, les aplican cadena  perpetua y cuando el delito es grave les aplican la pena de muerte.

Los chinos consideran sagrado los recursos del Estado, por esta razón siguen aplicando la pena de muerte sin compasión.  En los últimos 10 años los tribunales chinos han ordenado fusilar al menos a 3 alcaldes corruptos.

Yo pregunto: ¿Si China fuera RD, cuántos ministros y legisladores dominicanos tuviesen muertos?  O imaginemos a los 14 involucrados en el Caso Odebrecht  recibiendo latigazos por las nalgas desnudas en el Parque Independencia: Ángel Rondón, César Sánchez, Conrado Pittaluga, Roberto Rodríguez, Temístocles Montás, Máximo De Oleo, Andrés Bautista, Radhamés Segura, Ruddy González, Víctor Díaz, Bernardo Castellanos,  Julio César Valentín, Tommy Galán, Alfredo Pacheco.

 

 

 

 

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