Fuerzas armadas y milicias cometieron crímenes contra humanidad en Congo

Por EFE martes 26 de junio, 2018

EL NUEVO DIARIO, GINEBRA. – Las fuerzas de defensa y seguridad de la República Democrática del Congo (RDC) y dos milicias han cometido crímenes contra la humanidad y de guerra en la región central de Kasai desde 2016, según ha concluido un equipo de expertos que investigaron las exacciones por encargo de la ONU.

En un informe publicado hoy y que será presentado el próximo 3 de julio al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los investigadores aseguran que las fuerzas gubernamentales y los grupos armados irregulares “mataron civiles deliberadamente, entre ellos numerosos niños, y cometieron atrocidades contra la población civil”.

Citan, en particular, “mutilaciones, violaciones y otras formas de violencia sexual, torturas y (actos de) exterminio”.

El equipo de expertos acusa de forma específica a la milicia Kamuina Nsapu -creada en 2016 con efectivos reunidos de entre los pobladores para enfrentar a las fuerzas leales al Gobierno de Kinshasa- del reclutamiento forzado de niños y niñas.

En agosto del pasado año, Unicef calculaba que 1.220 niños y 658 niñas habían sido reclutados y utilizados por esa milicia, pero los expertos expresan su convicción de que las cifras son mayores y que esta práctica no ha cesado.

Según las informaciones recogidas, muchos de esos niños fueron forzados a combatir en primera línea de tiro, sin armas o con armas ficticias o tradicionales; mientras que otros fueron obligados a “matar o decapitar”.

Las investigaciones han revelado que los ataques fueron dirigidos contra civiles “de diversos grupos étnicos, con un carácter generalizado o sistemático”, por lo que constituyen crímenes contra la humanidad.

En sus consideraciones sobre los crímenes de guerra, el informe indica que existen motivos para creer que a partir de agosto de 2016 hubo un “conflicto armado no internacional en Kasai”, ya que las entidades combatientes contaban con una organización suficiente para hacer durar esta situación.

Además, la intensidad de la violencia fue mucho más allá de una simple situación de disturbios y tensiones internas.

En ese contexto, los combatientes atacaron de los modos más crueles a personas que no participaban en las hostilidades y se dieron a la destrucción de escuelas, hospitales y lugares de culto.

“Estamos impactados por la situación desastrosa que ha costado la vida de varios miles de personas y que perdura en la región sin llamar la atención a nivel nacional ni internacional”, según una declaración escrita del presidente del grupo de expertos, Bacre Waly Ndiaye.

La región de Kasai, en el centro de la RDC y constituida por cinco provincias, es una de las más pobres del país y ha sido bastión tradicional del principal partido opositor, la Unión por la Democracia y el Progreso Social.

Aunque la ola de violencia en Kasai se ha inscrito en un contexto nacional de tensiones por las aplazadas elecciones presidenciales, su detonante principal fue la muerte en agosto de 2016 a manos de las fuerzas de seguridad de un importante jefe tribal que se negaba a prometer lealtad al gobierno central.

Ese hecho fue seguido de protestas multitudinarias en toda la región, las que fueron reprimidas violentamente por el Ejército y dieron lugar a ataques contra la población en las que también participaron miembros de la milicia Bana Mura, afín a las fuerzas armadas.

Este nuevo ciclo de violencia en la RDC ha generado una nueva crisis humanitaria, en medio del desplazamiento forzado de 1,4 millones de personas, además de los 35.000 refugiados que se encuentran en Angola.

Para poner alto a la violencia y que la región se encamine a una etapa de pacificación, los expertos recomiendan en su informe que se lleve a cabo una política de desarme de las milicias.

Asimismo, destacan la importancia de que se inicie un proceso de reconciliación que prevenga una nueva ola de violencia y permita el retorno de desplazados internos y refugiados a los lugares donde vivían.

Por otra parte, los comisionados recuerdan que las autoridades congolesas son las primeras llamadas a juzgar a los autores de crímenes internacionales para hacer frente a la impunidad que persiste

Anuncios
Apple Store Google Play
Continuar