Fuerza del Pueblo

Por Maximo Sanchez sábado 1 de agosto, 2020

Los movimientos sociales y políticos que se incuban en el seno de los pueblos, a veces vienen a las superficies de las sociedades de forma inesperada, y con fuerzas sorprendentes; tal fue el caso de las pobladas que vivió el pueblo dominicano en abril de 1984, durante el gobierno del Dr. Salvador Jorge Blanco.

La izquierda dominicana de aquel entonces, había convocado a un estado de protesta nacional, unos 20 ó 25 días antes de ocurrir aquellos eventos; pero esa convocatoria terminó en un sonoro fracaso.

Después de un ambiente festivo y vacacional, aquel lunes 24 de abril, la población trata de incorporarse a la normalidad de su vida y es sorprendida por la manifestación de las medidas económicas impuestas por el gobierno a requerimiento del Fondo Monetario Internacional; eso disparó la furia popular, que culminó con la muerte de cientos de dominicanos.

Contrario a estas reacciones inesperadas de los pueblos, hay situaciones sociales y políticas que van dando indicios de lo que puede suceder en una sociedad; pero muchas veces, los gobernantes las pasan por alto por diferentes razones; por ejemplo, porque no coinciden ni favorecen los propósitos de quien gobierna; o porque consideran que esos movimientos no son espontáneos, y si conducidos por sus adversarios.

Este último, fue el caso de la Marcha Verde; un movimiento social que tenía sus hilos conductores, pero que era asumido de una manera espontánea por una buena parte de la sociedad en sus sectores altos y medios. El gobierno no le hizo caso, al contrario lo asumió con burla y jugó al cansancio y agotamiento de los participantes.

Cuando se creía que aquella Marcha Verde ya era historia, y se preparaba el escenario para propiciar una segunda modificación constitucional, que permitiera al Presidente Medina optar por un tercer período, comenzaron a verse los indicios de oposición de los diferentes sectores de la sociedad, religiosos, empresarios y políticos hacían sus advertencias; solo los funcionarios gubernamentales propagaban ese intento de reelección sin ningún sonrojo.

La oposición política al gobierno y a su partido, no vieron o no quisieron protagonizar el movimiento en contra de los propósitos gubernamentales; lo que aprovechó el Ex presidente Leonel Fernández para poner en marcha la práctica de un axioma político: Una causa, un sentimiento nacional, un discurso, y el liderazgo que lo debe encarnar.

Así nació el movimiento político, que daría al traste con los intentos de modificación constitucional; y que culminaron el 22 de julio del 2019 con el discurso del Presidente Danilo Medina, “de la negación de negaciones que no necesitaban ser negadas” por el cúmulo de evidencias en todos los ámbitos de la Asamblea Nacional del Congreso; que luego, tanto el Presidente del Senado, Reynaldo Pared, como otros congresistas confirmarían.

Ahí ante la negación de sus claros objetivos, empequeñeció la figura del Presidente, quien comenzó una labor a ultranza que terminaría el 6 de octubre con el apadrinamiento de un fraude electrónico en las primarias de su partido. El escándalo y el despropósito no tuvieron confirmación oficial hasta febrero del 2020, donde una comisión de la Organización de Estados Americanos, confirmó el falso entramado del sistema de votación engendrado por la Junta Central Electoral y el gobierno dominicano, después del fracaso de las elecciones de febrero.

Del 6 de octubre surgió un nombre, Fuerza del Pueblo, pero el grito de su nacimiento se escuchó y se sintió mucho antes en el tejido social y político dominicano.

Máximo Sánchez 

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