!Fuera las cuotas!

Por Manuel Hernández Villeta jueves 22 de agosto, 2019
El sistema de las cuotas partidistas, es una aberración que debe ser desterrada de la vida política nacional. A los cargos electivos se tiene que llegar en base a niveles de popularidad, por votación, no porque una ley lo determine.

Las mujeres y los jóvenes tienen que ser integrados al desarrollo de los partidos políticos. Ellos deben trabajar más. Con la ley de cuotas, solo se dejan llevar por la corriente. Se saben fáciles ganadores, porque al aplicar las cuotas, pueden llegar al cargo.

Creo que si puede haber rejuegos de alternabilidad, pero no por cuotas, entre el alcalde, hombre, y la vice-alcaldesa, una mujer. Hasta es posible que un presidente de la República pueda escoger a una mujer de vice. Y eso es todo.

Para alcanzar una posición de diputado, senador,  alcalde o regidor, hay que salir a buscar los votos,  sea el aspirante una mujer o un hombre. Nada de tener una curul reservada por la voraz cuota.

Lo que si se tiene que llevar a los partidos políticos es el espíritu de la democracia interna. Hay que abrir las puertas a todos los sectores. Que cada cual pueda aspirar con las mismas oportunidades, y ser electo sin que se le pongan zancadillas.

Pero también se tienen que respetar los galones. Los años de ejercicio es un rango. A un viejo roble se le debe tener respeto, y más si es un ente de gran popularidad. Pero respetar los rangos, no es que por el dedo se designe a personas que nunca han gozado de popularidad.  Hay que dar por terminar la ola de que a los cargos electivos se llega por ser amigo o protegido de los caudillos.

Todavía eso funciona. No importa cuál sea la forma de escoger, de votar, o que se elimine el arrastre, siempre el dedo será determinante, y la Junta Central Electoral no tiene forma de evitarlo.

Los partidos tienen que comenzar a renovarse. A dar posiciones de mando a la mujer y a los jóvenes, pero no por cuotas, sino como reconocimiento al trabajo que realizan. Hay mujeres que se ganan su espacio con su propio esfuerzo, y hay jóvenes que se están abriendo camino, inclusive chocando con figuras tradicionales.

Si llega el espíritu democrático a los partidos, la transición se hará en forma  creativa, sin violencia y sin resentimiento. Es   una ley de la vida. Irremediable, por las buenas o por las malas, los jóvenes  van a desplazar  a lo viejo. Los añejos de la política nacional no aceptan la jubilación, pero tampoco se echan a un lado y pasan a puestos honoríficos de asesores.

La renovación de los partidos políticos es necesaria. Este punto no se va a lograr mediante una ley, sino con la democratización de cada una de las agrupaciones partidistas. El que no entre en la renovación, se hará añicos. Las viejas cartillas no funcionan hoy, y tienen que ser reescritas. El que no tenga sangre nueva, se ira directo al fracaso y la desaparición. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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