Frogs/Sapo/ La metamorfosis del político (amplexus) con el estado

Por Persio Maldonado viernes 30 de septiembre, 2016

Hoy tengo deseos de hacer un aparte en la vida de los hombre y mujeres que habitamos este planeta tierra y conjugar una comparación en el accionar de la política entre algunos animales, en especial con el sapo. Me llamo mucho la atención un artículo que leí, hace un tiempo, sobre la destreza de caza y desplazamiento que tiene este especial animalito llamado sapo.

El sapo es un animal poco visible, por lo general, se esconde durante el día. Se activa al atardecer y pasa a la cacería en la noche para atrapar invertebrados de los que se alimenta. Se mueve con una caminata torpe y lenta o con saltos cortos y tiene la piel de color marrón grisáceo cubierto de protuberancias como verrugas.

A lo contrario de nuestros políticos el sapo se esconde de día. Comienza sus andanzas al atardecer (los políticos por la mañana), y determina la caza de invertebrados con los cuales se alimenta. La metamorfosis propia del político.

El político utiliza todo su tiempo en desplazarse a la conquista de los mejores manjares ya sea dinero (mucho) o cosas. Los políticos utilizan todo el territorio terráqueo para sus andanzas y latrocinios; son pocos los que están fuera de este ejercicio. Los primeros años de vida del sapo, les pertenecen a zonas acuíferas. Los políticos, hemos comprobado, aprendieron a vivir bajo el agua y sobre la tierra, con la excepción de que algunos quieren emigrar a otros planetas. El sapo más común es el Bufo, especie de anfibio, vive en la mayor parte de Europa. Contrario a los políticos son animalitos muy solitarios, pelean entre sí por aparearse (conseguir pareja), pero de una forma muy especial-, con sonidos cambiantes y desafiantes. El sapo en (amplexus), puede durar varios días sobre su pareja. Un político (amplexus) con el poder puede durar años. Los primeros meses de los nuevos políticos son fantasiosos y de espera analística. Los sapos en los meses de crecimiento sufren metamorfosis y luego salen del agua. Este animalito feo y gracioso a la vez se le nombro Rana bufo, lo hizo el sueco Carl Linnaeus 1758.

Los griegos fueron los que hicieron el esquema político más importante hasta hoy. Contrario a los sapos, nuestros políticos tienen manos y pies más largos, los cuales utilizan para agarrar cheques a distancia y algunas que otras (sobornos), donaciones especiales (Haití). El 80 % de los sapos marcan donde nacieron; el político olvida por completo donde dejo el ombligo.

El sapo puede alterar su color de acuerdo a su entorno. Tiene varios colores los cuales ajusta a su disposición como método defensa. Puede mirar a todos los lados con sus ojos que observan cosas diferentes a la vez. Algo especial que poseen los sapos es su piel verrugosa, secretan toxinas potentes cuando se sienten acorralados o asustados que provoca miedo en sus atacantes. Los políticos utilizan bocinas y guarda espaldas para provocar miedo y lo logran. El político tiene, al igual que el sapo, una gran variedad de presas quienes actúan como sicarios en su defensa. Los jardineros aprecian la visita de los sapos porque higienizan sus jardines. Los marrulleros aprovechan los políticos corruptos para higienizar sus fortunas. Cuando hay gobiernos corruptos los políticos emergen en gran número. Los sapos acuden de forma masiva a los sitios de reproducción. Los sapos encuentran el camino mediante señales olfativas y magnéticas. Los políticos tienen su propio código para conocerse y defenderse entre sí.

De todas estas andanas de situaciones y metamorfosis ambulante yo tengo mis preferencias por el Sapo.

Por Román Polanco

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