Frenar impacto de la inflación: Regular la economía

Por Francisco Rafael Guzmán

El Presidente de la República ha planteado un aumento al salario mínimo, para compensar la inflación acumulada según han reseñado sus declaraciones algunos medios de comunicación, pero no ha dicho si aumentar el salario va a ser cíclico, para evitar impacto de las alzas de precios de los productos de consumo popular.

De una vez, la llamada Federación Dominicana de Comerciantes se pronunció en favor de un alza en los salarios, dicha organización ha acusado a los industriales y/o productores de las alzas de los productos y quiere limpiar a los comerciantes de responsabilidad en las mismas. Es poco creíble que nada más sean quienes producen los únicos responsables de las alzas de los precios de los productos de primera necesidad o consumo popular, sobre todo. Los industriales han dicho que factores externos provocan las alzas, se deduce precios de la materia primas.

Tanto unos como otros, comerciantes como industriales, deben tener una cuota de responsabilidad en las alzas de los precios, pero fundamentalmente el tipo de organización estatal creada a raíz de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional es la gran responsable de la inflación y de los bajos al favorecer la vigencia de un capitalismo salvaje. Este último beneficia a grandes industriales y a grandes comerciantes.

Este capitalismo salvaje neoliberal reproduce las pobrezas absoluta y relativa, generando así una entropía social, porque no hay controles de precios, suben estos de manera descontrolada, se produce una ralentización de los salarios nominales y desciende los salarios reales de los trabajadores, con una estructura jurídica que favorece que no haya lucha sindical o se impide esta y con todo eso se genera malestar con la perdida de la calidad de vida. A todo esto se suma que la salud pública colapsa con la privatización de los servicios de salud y lo peor de todo es que las pensiones se han convertido en privilegio de unos pocos con la privatización de los fondos de pensión.

Para que se tenga una idea de lo que ha sido la inflación en nuestro país, vamos a comenzar a hablar de lo que pasó entre agosto de 1989 y agosto de 1990, cuando Balaguer gobernaba en un ambiente de crisis de los servicios de luz, agua y recogida de basura, pero no pudo controlar la inflación y sin embargo con su estilo gangsteril logró retener el poder.

Veamos, solo que pasó con algunos productos. La libra de pollos congelados que en agosto 1989 se vendía a RD$ 4.80 (cuatro pesos con 80 centavos) en agosto de 1990 se vendía a RD $ 8.50 (ocho pesos con cincuenta centavos; los huevos en agosto 1989 se vendían a RD$ 0.45 (cuarenta y cinco centavos) se venían en agosto de 1990 a RD$ 0.75 (setenta y cinco centavos la unidad); la mantequilla se vendía en agosto de 1989 a RD$ 13.60 (trece pesos con 60 centavos) la libra se vendía en agosto de 1990 a RD$ 23 (veinte y tres pesos) la libra; los plátanos maeños que se vendían a RD$ 0.45 (cuarenta y cinco centavos) la unidad en agosto de 1989 se vendían a RD$ 1.20 (un peso con veinte centavos) en agosto de 1990; la leche en polvo de lata de 1,500 gramos se que vendía en agosto de 1989 a RD$ 29.50 (veintinueve pesos con cincuenta centavos) paso a costar en agosto de 1990 RD$ 73 (setenta y tres pesos); los cubitos de caldo de pollo que en agosto de 1989 costaban RD$0.80 (ochenta centavos) pasaron a venderse en agosto de 1990 a RD$1.60 (un peso con sesenta centavos); la libra de espaguetis que se vendía en 1989 al precio de RD$0.95 (noventa y cinco centavos paso a venderse en agosto de 1990 al precio de RD$3.10 (tres pesos con diez centavos y al parecer no estaba disponible para el 14 de septiembre de 1990); la avena de 325 gramos que en agosto de 1989 se vendía a RD$ 5.32 (cinco pesos con treinta y dos centavos) paso a venderse en agosto de 1990 a RD$ 11.80 (once pesos con 80 centavos); la crema dental que en agosto de 1989 se vendía a RD$ 8.30 (ocho pesos con treinta centavos) en agosto de 1990 se vendía en agosto de 1990 a RD$ 19.77 (diecinueve pesos con setenta y siete centavos); y detergente en fundas de una libra que en agosto de 1989 se vendía al precio de RD$ 4.91 (cuatro pesos con noventa y un centavos) se vendía en agosto de 1990 al precio de RD$ 14.40 (catorce pesos con cuarenta centavos)[Ver comunicado Asociación de Supermercados, Inc., en el Listín Diario, 14/09/1990, pág. 13-A].

Esto nos da a entender lo que paso con la inflación en un solo año, pero en varios años, sin que muchas veces ni pensemos en ello, realidad es tan dramática, sin que nos forjemos una conciencia social de que hay que salir capitalismo salvaje ya. No es posible salir de la crisis sanitaria y ecológica, con el hambre y la pobreza, pero para salir de estas últimas hay que salir del neoliberalismo y su salvaje capitalismo.

En medio de esa vorágine, en medio de ese vórtice, el mal llamado padre de la democracia logro retener el poder por seis años mas, porque aunque como dice Antinoe Fiallo con el magnicidio del 30 de mayo de 1961 el régimen dictatorial autocrático y unipersonal cayó, el trujilismo como estado conciencia social se mantuvo, se mantuvo durante los 12 Años y más allá de ellos. Se firmó un Pacto de Solidaridad Económica que fue firmado por el gobierno, organizaciones empresariales y algunas organizaciones sindicales algunas de las cuales parecían ser una suerte de organizaciones fantasmas, pero el malestar de los sectores populares se mantuvo. El régimen de Balaguer no era exactamente igual al de Trujillo, porque se amplió el grupo que se beneficiaba de la acumulación originaria de capitales y de burgueses que invirtieron en empresas privadas y no todo lo que Balaguer dijera era lo que se hacía, pero este actuó por lo menos en los 12 años orientando a la burguesía dueña de los capitales privados. Balaguer metió miedo y se valió de miedo que inculco Trujillo en los dominicanos, para retener el poder y para ello se valió de los aparatos represivos de Estado.

Hoy no puedo hacer referencia a un historial más amplio de la inflación, pero el presidente Abinader debe decir si su gobierno quiere enfrentar la inflación, porque para ello tiene que haber regulaciones.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

Comenta