Francis Caamaño, a 47 años de su partida…

Por JOSE ANTONIO MATOS PEÑA lunes 17 de febrero, 2020

Justo en la fecha de ayer, 16 de febrero 2020, se recuerda el vil asesinato en las montañas del sur dominicano, el bien mencionado coronel de abril, mote asignado por la opinión nacional, tras su participación en el movimiento patriótico convertido en su desarrollo, en guerra de honor, este fue, la revuelta desatada al llamado al pueblo de boca del joven doctor José Francisco Peña Gómez a la calle, cito, 24 de abril del año 1965.

La presencia en nuestro territorio, del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, con ropaje de guerrillero, ocurrido el 3 de febrero 1973,  fue efecto de aquella causa, el derrocamiento de Juan Bosch, 25 de septiembre 1963 y su posterior levantamiento popular y militar del referido ya 24 de abril 1965, el cual tenía como lema “Vuelta a la constitución del 1963 sin elecciones”.

La dirección y alma militar del movimiento patriótico recaía en  el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, joven militar, muerto con apenas 30 años, el 19 de mayo 1965, tras el intento de controlar el palacio nacional, ocupado por los malos o equivocados dominicanos y las tropas interventoras norteamericanas; pero, la ausencia forzosa de Fernández Domínguez, al momento de desarrollo del evento que derivó la intervención con unos 42 mil marines, llevó circunstancialmente a Francis Caamaño, nacido el 11 de junio 1932, a liderar la revolución mediante la cual fue juramentado por la asamblea nacional,  como presidente de la república,  hasta los acuerdos de paz,  unos cuatro meses después del estallido, a asumir dirección y liderazgo del país, sobre todo del constitucionalista.

La llegada al país del coronel de abril, junto a 8 ciudadanos dominicanos más, el 3 de febrero 1973, dio al traste con el fusilamiento cobarde de ese inmenso ciudadano, quien se inmoló por un orden democrático que sus conmilitones de ayer, ahora en el gobierno, no refrendan su memoria y conducta.

Las malogradas elecciones del pasado domingo 16 de febrero 2020, constituyen un nubarrón obscuro sobre la memoria  del insigne coronel, Francisco Alberto Caamaño Deñó.

 

POR JOSÉ ANTONIO MATOS PEÑA

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