Filme “Blind Spot” cierra la competición de San Sebastián

Por EFE viernes 28 de septiembre, 2018

EL NUEVO DIARIO, SAN SEBASTIÁN, (EFE).- La actriz sueca Tuva Novotny cerró hoy la competición oficial del 66 Festival de San Sebastián con su debut en la dirección, “Blind Spot”, un filme experimental rodado en un solo plano secuencia, que transmite en tiempo real la angustia de una familia ante la crisis de su hija.

El tema, reconoció la directora en la rueda de prensa posterior a la proyección, es un toque de atención sobre la incapacidad de las personas de comunicar a los demás las cosas que realmente les preocupan.

“Vivimos con el concepto de la felicidad permanentemente en nuestras vidas, por eso no hablamos de lo que nos hace infelices. No sé si llamar a todo enfermedad mental, no sabemos si ocurre en todos los casos, pero sin duda es un estado de la sociedad, entrenada para contemplar la felicidad y la frustración de no tenerla”, dijo.

Esta actriz sueca, conocida entre otros trabajos por “Eat Pray Love”, se pasa a la dirección con esta producción noruega protagonizada por la actriz Pia Tjelta, que hace un ejercicio de interpretación tan orgánico que ha reconocido que le dejó “agotada emocionalmente”.

Según explicó la directora, la versión definitiva de la película fue el tercer intento; solo rodaron otras dos veces, con algunos ensayos fraccionados, pero el metraje se hizo del tirón. Las dos tomas anteriores, en las que también se rodó la película íntegra, fueron -con ser el mismo guion- “eventos diferentes”.

“Solo cuando acabé de rodar me di cuenta del desafío que era, y desde luego, no era fácil”, concede Novotny, quien confiesa sus ganas de “hablar de los ángulos ciegos de la sociedad”.

“Hay una generación de jóvenes que se han criado para ser más rápidos, más listos y mejores que los demás, pero hay muchos que deambulamos por el mundo con muchos problemas y sin capacidad para poder comunicarlos”, reflexionó.

La acción comienza en la cancha de balonmano de un centro educativo de una pequeña ciudad noruega; dos chicas del equipo, estudiosas, tímidas, hablan de naderías.

La cámara sigue a una de ellas hasta su casa, donde su madre está durmiendo a su hermano de cinco años. La chica llama al padre por teléfono para desearle buenas noches y salta por la ventana.

A partir de ese instante, el dolor y el sufrimiento de la madre y el abuelo, primero, que siguen a la niña en ambulancia hasta el hospital más cercano, y después, del padre, son los auténticos protagonistas: los ‘por qué’, la incomprensión, la búsqueda del motivo.

Su investigación para preparar la película llevó a Novotny a comprobar que todos los expertos recomiendan “hablar” y hacer ver a los enfermos que “no están solos”.

Respecto a la decisión de prescindir de los cortes, la directora explicó que el montaje le parece una “herramienta muy invasiva, muy fuerte” y el tema “necesitaba mucho cuidado” porque “no queríamos dramatizar ni la enfermedad mental ni el suicidio. Queríamos ser una mosca en la pared”, subraya.

Un filme que cierra las proyecciones de las 18 películas que compite por la Concha de Oro del Festival, el principal premio de un palmarés que mañana dará a conocer el jurado de esta edición, presidido por el cineasta estadounidense Alexander Payne.

Entre los títulos que se disputarán los premios están las argentinas “El amor menos pensado”, de Juan Vera, y “Rojo”, de Benjamín Naishtat, así como “Le cahier noir”, una producción franco-portuguesa dirigida por la chilena Valeria Sarmiento.

También las españolas “Yuli”, de Iciar Bollain, que cuenta la vida del bailarín cubano Carlos Acosta; “El reino”, de Rodrigo Sorogoyen, o “Entre dos aguas”, de Isaki Lacuesta.

“Alpha, the right to kill”, del filipino Brillante Mendoza; “High Life”, de la francesa Claire Denis; “In Fabric”, del británico Peter Strickland, o “Vision”, de la japonesa Naomi Kawase, son otras de las películas de la competición.

 

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