Fillon se refugia en su programa para esquivar los escándalos

Por El Nuevo Diario Lunes 13 de Marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, PARIS.- El candidato conservador a la Presidencia de Francia, François Fillon, recurrió hoy a su gran argumento de campaña, un programa de fuerte carácter liberalizador, para tratar de avanzar en una contienda hacia el Palacio del Elíseo que se le ha puesto cuesta arriba.

Aunque en sólo dos días será probablemente imputado por malversación de fondos públicos, Fillon ha conseguido afianzarse como candidato ineluctable de la derecha. Su objetivo ahora es que el debate vuelva a girar sobre política, donde su proyecto cuenta con amplio respaldo entre sus votantes.

El calendario judicial pesa en contra del candidato conservador pues esta semana todos los focos irán a su convocatoria ante los jueces de instrucción para rendir cuentas por los supuestos empleos falsos como asistentes que atribuyó a su mujer y dos hijos.

Pero una vez haya atravesado su Rubicón particular, el cierre el próximo viernes del plazo para presentar las candidaturas a las presidenciales, Fillon se verá libre para llevar la campaña al terreno donde se siente más cómodo.

Representante de una "derecha sin complejos", el ex primer ministro (2007-2012) exhibió hoy en rueda de prensa un programa muy similar al que le permitió triunfar en las primarias de su partido, Los Republicanos, si bien con algunas aristas limadas.

Fillon reculó respecto a anteriores declaraciones en las que había pedido a los franceses "esfuerzos" para encauzar el país y también ha dado marcha atrás en sus medidas más osadas en materia de sanidad.

Sin embargo, el programa mantiene su columna vertebral: fin de la jornada de 35 horas, retraso progresivo de la edad de jubilación hasta los 65 años, eliminación de medio millón de puestos de funcionario, reducción del gasto público en 100.000 millones de euros o bajada del impuesto de sociedades hasta el 25 %.

Fillon soslayó algunas iniciativas más impopulares, que sí reconoció en una entrevista publicada hoy por el diario económico "Les Echos", como un aumento de dos puntos del IVA ordinario.

El aspirante compareció ante unos medios de comunicación hacia los que no ha ahorrado críticas para anunciar también medidas de buena gobernanza y transparencia, un día después de que el semanario "Le Journal du Dimanche" revelase que en los últimos cinco años ha recibido como regalo trajes por valor de casi 50.000 euros.

Prometió un Gobierno con un total de quince miembros, cuyos gabinetes estén limitados a diez personas. Sus componentes deberán firmar un "código de conducta" para prevenir los conflictos de interés.

Establecerá "objetivos" para sus ministros, con plazos determinados, de forma que quienes no los alcancen deban dimitir: "El Estado no es una empresa, pero no está prohibido inspirarse en técnicas de gestión que han demostrado su eficacia en todo el mundo", dijo.

Con el golpe de timón hacia el debate de ideas y con sus críticas hacia su mayor rival por un puesto en la segunda vuelta de las presidenciales, el socioliberal Emmanuel Macron, Fillon confía en dar la vuelta a unas encuestas que lo siguen situando a gran distancia de éste.

Y deberá lidiar también con la fuga de votos dentro de su propio campo. Un centenar de miembros de la juventudes que apoyan al alcalde de Burdeos y rival derrotado en las primarias, Alain Juppé, anunciaron hoy que respaldarán a Macron en los comicios.

Precisamente, el joven exministro de Economía salió al paso del programa económico de Fillon para tildarlo de "poco creíble" e "injusto" ya que, en su opinión, se ceba con las clases medias y populares y además tampoco fue implicado cuando el propio Fillon era el jefe del Ejecutivo.