Fideicomiso la salvación de la juventud y clase media dominicana

Por Leandro Leonardo martes 24 de enero, 2017

Para nadie es un secreto que como seres humanos tenemos necesidades básicas, desde los inicios de nuestra especie en la tierra hemos necesitado lugar donde vivir, pero a lo largo del tiempo y nuestro desarrollo como especie nos hemos visto envuelto en burbujas inmobiliarias que han dejado a un lado la clase media y la juventud, que viene subiendo a todo vapor con intenciones de innovar y cambiar su realidad, por una mejor.

Gracias a esas burbujas esa realidad se veía cada vez mas difícil, porque hace muy poco tiempo atrás 2008-2009 nos vimos inmerso en una crisis inmobiliario a nivel mundial donde primero los costos de los inmuebles, la inflación y otros aspectos económicos un poco aburrido nos alejaban día tras día de cumplir con esa necesidad básica de contar con un techo propio, que es un orgullo para cualquier ser humano.

Justamente dos años mas tarde se aprueba la ley 189-11 donde su único objetivo es traer nuevamente esperanza a la clase trabajadora de nuestro país donde a un precio justo tenga la oportunidad de vivir en un confort moderado, seguro y mas importante con incentivos y precios que permiten como diría el buen dominicano “entrarle el pico”.

Empecemos por entender el mecanismo, imagino que has escuchado hablar de los fideicomiso y también por la velocidad que vivimos tenemos muy poco tiempo para empaparnos de todo lo que escuchamos, principalmente cuando tenemos responsabilidades fijas y una familia que atender, pero en esta ocasión seré tu consejero donde te resumiré en pocas líneas una ley extensa donde muchos de los acápites no necesariamente debas de profundizar.

Primero quiero que entiendas un poco sobre la ley:

Conforme a la ley para el Desarrollo del Mercado Hipotecario y el Fideicomiso, Ley No. 189-11, el fideicomiso es el acto mediante el cual una o varias personas, transfieren derechos de propiedad u otros derechos a una o varias personas jurídicas, para la constitución de un patrimonio separado, cuya administración será realizada en beneficio propio o de otra u otras personas.

En nuestro lenguaje llano podemos decir que es un contrato (similar a un Contrato de Venta o un contrato de Alquiler) mediante el cual una persona (fideicomitente o fiduciante) transfiere activos (presentes o futuros) a otra persona al que se le llama fiduciario.

Cómo funciona el Fideicomiso

 

Un fideicomiso es un contrato firmado por una o más personas llamadas fideicomitentes o transmiten bienes, dinero o derechos presentes y futuros de su propiedad a una persona jurídica denominada fiduciaria, que tiene por objetivo la administración de recursos y bienes afectos a un proyecto inmobiliario, o a la administración de los recursos asociados al desarrollo y ejecución de dicho proyecto.

Cada fideicomiso tiene un equipo gerencial que compra y administra las propiedades del mismo y distribuye los ingresos a los fideicomitentes. Los fideicomisos cobran alquileres de las propiedades; así mismo, obtienen ganancias cuando venden propiedades cuyo valor ha aumentado. Se debe tener en cuenta que al momento de la creación del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del bien objeto.

Los activos del fideicomiso son independientes y no se mezclan con el patrimonio del desarrollador, constructor, inversor y de la fiduciaria, sino que conforman un patrimonio autónomo. Dicho patrimonio se encuentra protegido de embargos, juicios o reclamos. Por eso, la inversión en fideicomisos de inversión inmobiliaria suele ser confiable, ya que es un dispositivo de protección comercial, jurídica y de administración.

La magia o ventaja del fideicomiso:

 

Brinda confianza a todos los interesados dentro de un proyecto como son los promotores, inversionistas, financiadores, dueños de solares, proveedores y por supuesto los compradores; reduciendo el riesgo de los proyectos y garantizando que las reglas del negocio sean claras para todos, y que el que toma el riesgo del negocio no lo transfiera entre las partes interesadas. Dicho de otra forma más sencilla, el riesgo de los promotores e inversionistas no se transfiere, por ejemplo, a los compradores de las viviendas cuando dan avance o Inicial, el comprador no pierde el dinero que entregó durante el proceso de preventa si el proyecto no se lleva a cabo, o fracasa.(Es decir se lo devuelven de manera inmediata).

 

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