Feminicidios y cultura machista

Por Elvis Valoy sábado 28 de octubre, 2017

Como si la vida de una mujer no tuviera ningún valor para algunos, se  continúa asesinando féminas en nuestro país. Las campañas para evitar este infame flagelo muy poco contribuyen a desmontar la criminal y vil cultura machista entronizada en la sociedad, y que lo único que produce es  tragedia.

 En pleno siglo XXI y en la era de la Postverdad, no se justifica que aún existan en nuestro país todo el entramado cultural machista, sin que no se realice por parte de toda la sociedad un esfuerzo por su desmantelamiento.

 Sin temor a equívocos, se podría intuir que la cadena de asesinatos de mujeres ocurridos en el país es el resultado de una infame cultura machista que se ha desarrollado durante siglos, y que a cada momento se nutre por diferentes vías.

 Los feminicidios se cometen en todas las esferas sociales, pues el machismo está presente en el hombre dominicano que desde el hogar, la escuela, y toda la cotidianeidad, vectores que son caldo de cultivo  de ideas y valores.

 Recuerdo que en los años setenta hubo un merengue cantado por Joseíto Mateo que hacía alusión a un hombre que en un arranque machista y de soberbia, le propinó tanto golpes a una pobre mujer, que la dejó moribunda, resultando que la historia fue verídica, y que el protagonista de ese injustificable y deleznable hecho criminal había sido un popular locutor de ese entonces.

 Y es que si hay algo envuelto en una perversa cultura machista es la llamada cultura popular, la cual hasta en las canciones se ufanan de proferir insultos y denuestos en contra de las mujeres, haciendo que los consumidores de esta música interioricen esos envenenados mensajes de odios en contra del sexo femenino.

 La bachata, el merengue y la salsa son en su gran mayoría músicas que incitan a la misoginia. La llamada música urbana se caracteriza por el insulto y el menosprecio más abyecto en contra de las hembras.  

 Pero igualmente, existen muchos agentes de cultura machista que a veces sin proponérselo contribuyen a la construcción de una visión acomodaticia y discriminatoria de la relación hombre-mujer.

 Uno de estos agentes son las iglesias, las cuales preservan estructuras discriminatorias en contra del sexo femenino, lo cual a la postre alimenta las ideas de superioridad del hombre.

 Pero igualmente los medios de comunicación son vehículos de difusión de mensajes cargados de altos contenidos misóginos  que refuerzan las ideas de los hombres y mujeres de discriminación femenina.     

 Es por todo esto que debemos desmantelar la nefasta cultura del macho dominicano presente en todas las manifestaciones  nuestras, para de una vez y por todas vencer la  homicida conducta machista que tanto luto ha generado en muchas familias dominicanas.

   

Anuncios

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar