Un fariseo  del Reino Unido

Por Manuel Berges Hijo Sábado 12 de Agosto, 2017

“Solo siendo dominicano, se siente lo que yo siento”

¿Porque salió el Reino Unido como miembro de la Unión Europea?. Solamente para divorciarse  y ejercer un acto de plena soberanía de controlar sus fronteras y frenar drásticamente el movimiento migratorio, asumiendo que probablemente perdería además de poder internacional,  miles de millones de Euros y Dólares por la probable pérdida de unos 500 millones de clientes y/o empresas compradoras en 27 países de Europa.

Las normas en se desenvuelve la Union Europea  constituían para Gran Bretaña   cada vez,  más y mayores controles  sobre la vida diaria de los británicos, y en años recientes le obligaban a recibir miles de emigrantes de Asia.  El Reino Unido se cansó, decidió que en lo adelante ellos son los que definen quien reside o no en sus territorios. Ya la Union Europea no les puede imponer que reciba obligatoriamente,  entre otros, a miles de sirios, árabes e iraquíes e iranís.

Se comenta quizás a modo de lisonja, que en el Reino Unido el nombre más comúnmente utilizado entre los ingleses es: John y el segundo es Mohamed.

El Reino Unido, valientemente, en un acto de plena soberanía y de protección de sus fronteras  decide controlar el ingreso de extranjeros en su país y que nadie se les imponga, y aquí en nuestra amada Republica Dominicana, su Señor Embajador tiene la osadía de pedirnos que seamos solidarios con los haitianos, que de pasada ellos no quieren en su imperial territorio.

El Señor Embajador desea para nosotros, lo que su propio país rechaza. Esta innoble actitud farisaica contradice,  lo que su real gobierno hace. No más extranjeros en el Reino Unido, pero que la Republica Dominicana acoja a los haitianos que hacia allá,  emigran.

Asumo que el Señor Embajador de Gran Bretaña en nuestro país,  no se atrevería pedir a su propio gobierno, que sea solidario con los Sirios, Árabes e Iraquíes e Iraníes, Yemeníes, Libios, Etíopes, y demás musulmanes; pero para ser o lucir simpático y adular  a  los dueños del mundo,  pretende que  acojamos a los haitianos con todas su miserias y enfermedades, su Vudú, su pasión por la depredación de los bosques y todo el medio ambiente, su incultura, su altísima reproducción,  su idioma y costumbres diferentes, y sobre todo por la ambición y entusiasmo  que les genera su Himno Nacional: la Dessalinienne, de querer la Isla de Santo de Santo Domingo o Quisqueya,  para ellos solos, y volver a reinar otra vez como en 1822 ahora  con un nuevo Ejército programado,  armado y mantenido  por los poderosos del Planeta Tierra, pues Haití carece de fondos y habilidades  para ejecutar un proyecto militar de esa envergadura.

Pero, eso no ocurrirá. Los dominicanos sabremos defender nuestra Patria, de ellos, de los poderosos  y de los malos dominicanos que se prestan por dinero, prebendas y privilegios,   a  esas perversas y antinacionales  maniobras.

Los defensores de la  salida de la UE, sostienen que  pertenecer  a la UE era un obstáculo para el desarrollo del  Reino Unido, que pone en la caja común más de lo que recibe y que las regulaciones europeas que consideran excesivas, perjudican a las empresas británicas; que  el Reino Unido recupere el completo y total control de sus fronteras y que se reduzca el número de extranjeros que llegan al país en busca de trabajo; que la economía del país es lo suficientemente fuerte para negociar un acuerdo con la UE que les permita acceder al libre mercado sin tener que aceptar el libre movimiento migratorio de personas ni otras regulaciones; los partidarios de salir de la UE, quieren y tendrán, un control total de sus fronteras.

Esta salida de Gran Bretaña de la Unión Europea demuestra que ellos tienen un nacionalismo a toda prueba,   pues si por formar parte de la UE, se deben someter a normativas que atentan contra su soberanía, han preferido tomar el riesgo de perder comercios o negocios de importancia,  antes que no tener control  sobre su territorio.

Algo similar nos ocurre en RD, pero a la inversa: voces de alerta nos alertan  sobre la pérdida de soberanía por acciones avasalladoras de los poderosos de la Tierra, que desean con apoyo gubernamental criollo la fusión de la isla con Haití; que no tengamos fronteras con ese país;  que tengamos un comercio supuestamente abierto a 20 millones de personas potenciales compradores y que la isla sea única e indivisible; que todos los haitianos que digan que aquí nacieron, se les otorgue automáticamente la nacionalidad dominicana; que tengamos una solución dominicana a la crisis haitiana y así los poderosos no están obligados a ayudar a los haitianos; se liberan de toda responsabilidad  y nos empujan esa marejada, ese Tsunami,  para nosotros tener que resolver sus numerosos y costosos problemas.

Es preciso hacer notar cuales son las funciones de un Señor Embajador en otro país:  atender los asuntos de interés estatal entre el país que representa y ante el cual está acreditado como Embajador y que pueden oscilar en los siguientes tópicos: política, economía, comercio, cultura, turismo, tratados, acuerdos, entre otros y en algunos casos también les puede tocar entender en asuntos o eventuales problemas que afecten a sus compatriotas en el suelo en el cual desempeña su función de Embajador, debiendo ante todo velar por la seguridad y la integridad de estos.

Al Señor Embajador de Gran Bretaña inmiscuirse haciendo un uso indebido de su  inmunidad diplomática, en los asuntos internos de nuestro amado país, se observa claramente que ninguna de esas funciones le permiten la osadía que tuvo para con el país receptor de su misión,  de pedirnos algo que ni siquiera en su Reino, eso ya no es posible.

Auguramos que nuestra soberanía y condición de país libre sea respetada y que el pueblo advierta quienes le quieren y quienes le traicionan sirviendo otros intereses  que no son los nuestros.

Decía el filósofo griego Demócrates: “Todo está  perdido,  cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos  sirven de burla”. ¡Dominicanos, hoy se necesita sangre tipo Duarte!