Fantasma en escenario electoral uasdiano: El Leviatán del autoritarismo contra la razón

Por Francisco Rafael Guzmán

Dos opciones muy distintas se enfrentan en la presente contienda electoral de la UASD, una es la que se vale y valida los vínculos clientelares para tener acceso a las posiciones claves del gobierno universitario y la otra es la que se perfila como la opción más académica y con apego a una tradición de los principios democráticos en la gerencia y administración, lo que se fue perdiendo en la Primada de América desde que se impuso el modelo neoliberal en la economía dominicana.

Esa tradición perdió más fuerzas en los años 90, debido a que con el vapuleo neoliberal contra algunas entidades estatales  y la reducción del gasto público, lo que provocó en la UASD que algunos candidatos a posiciones claves optaron por las prácticas clientelares. Ahora bien, pero  con esa misma práctica clientelar es que  a finales de 90 y muy a principios de este siglo, ante una degradación del movimiento estudiantil producto del clientelismo de los candidatos a rectores y vicerrectores, un rector se despachó con un claustro estatutario en el que casi se anuló la participación estudiantil. En la gestión de Miguel Rosado Montes de Oca se redujo a un 5 % la cuota de la participación estudiantil en los claustros, para elegir las autoridades máximas de la UASD,  la cual hasta ese momento había sido de un 33 %; la democracia universitaria recibió un duro revés.

Debería contemplarse en un futuro inmediato aumentarse la cuota, no sin ser incluida en el Estatuto Orgánico, mediante la celebración de un claustro estatutario. Ahora bien, estableciendo que los delegados estudiantiles al Claustro Universitario sean excelentes estudiantes cursando sus respectivas carreras.

Por otra parte, el Consejo Universitario (máximo organismo del gobierno universitario) debe manejarse en un ambiente de democracia, donde si bien las resoluciones se evacuen en función de lo que decida la mayoría, pero debatiendo los temas y que no necesariamente se tenga que aceptar lo que la máxima autoridad (El Rector) quiere que se haga; la tradición de la UASD en otros tiempos no era esa, sobre todo hasta que comenzó la década de los 90, es decir, no se  evacuaban las resoluciones solamente de acuerdo a lo que quería la máxima autoridad. Funcionaba la democracia en la UASD como una verdadera escuela de democracia, pero hoy día está un poco desvirtuada.

No es que no haya manejo democrático en ninguno de los asuntos en la UASD, sigue siendo escuela de democracia, pero se ha desvirtuado un poco al contaminarse por el matiz presidencialista que asume el gobierno central. Ese matiz presidencialista de dirigir los asuntos públicos ha contaminado un poco a la UASD, porque se ha hecho una tradición en la sociedad, pero el nado  contra esa corriente debe expresarse en la elección del mejor entre los dos candidatos a rector.

El clientelismo en las elecciones para elegir rectores ha pesado mucho, después del triunfo del neoliberalismo  en el manejo de la economía y las reformas estatales correspondientes, lo que provoca que se den matices antidemocráticos sobre todo en el funcionamiento del máximo organismo de gobierno. Ese monstruo del autoritarismo centralista quiere imponerse por lo que se aprecia colocando el poder por encima de la autoridad.

El ejercicio de la autoridad para gobernar, cuando se aplica adecuadamente se basa o fundamenta  en los valores morales que tienen los que dirigen o gobiernan a sus súbditos. Es decir, el líder que ejerce adecuadamente su autoridad, toma en cuenta las opiniones de sus subordinados o gobernados, entonces estos acatan voluntariamente ser dirigidos y se produce la gobernanza porque hay consenso o se respeta a la minoría, pero se puede discernir.

En ese caso las decisiones se toman por mayoría. No es lo mismo la autoridad que el autoritarismo, ya que este se produce cuando el líder o los líderes imponen por la fuerza su propia voluntad, sin tomar en cuenta las decisiones u opiniones de los subordinados, no hay consenso sino sumisión. Se impone la voluntad del líder o de los líderes pudiendo valerse  del manejo de los medios de difusión, el chantaje, la compra de votos y la represión mediante el uso de la fuerza pública. Para Rodrigo Borja, en su Enciclopedia Política, el poder se fundamenta en lo material, la fuerza y/o el dinero, mientras la autoridad se fundamenta en la moral, cuando se gobierna con autoridad (no con el autoritarismo porque este es una interpretación incorrecta de la autoridad) el fundamento de ella es la moral.

Desde que existe el contrato social en la sociedad existe la moral hay poner freno a las acciones humanas y, aunque no podemos caer en el moralismo porque entonces caeríamos en darle la razón Hobbes y no a un Rousseau -ya que no es asunto del ejercicio excesivo de la fuerza  al gobernar, para frenar los instintos egoístas, porque los que gobiernan también tienen instintos egoístas y así se convertirían en tiranos- pero si hay que pensar en una buena dosis de moral para dirigir las corporaciones y manejarlas adecuadamente. Eso es necesario en la UASD para que ella se reafirme como una escuela de democracia, para dar el ejemplo a la sociedad política. Esa es una tarea de académicos, no de personas que quieren dirigir valiéndose de la fuerza, con el clientelismo, el control mediático, el chantaje y la mentira.

En La Academia tiene que cocerse la verdad, porque esta abreva  en la fuente de la razón, ella es faro de luz en las tinieblas. Uno de los dos grupos contrincantes en la actual lid representa a la razón y el otro representa una visión diferente, Asjana y su equipo representan en estos momentos la mejor propuesta que se corresponde con esa realidad, no así el otro candidato y su equipo, porque no se trata ni de volver al “buen salvaje” y su “estado de naturaleza”, sino de ponernos en manos de una cohorte de buenos civilizados. Hoy más que nunca el país necesita que la UASD se reencuentre con esa tradición democrática que fue su manera de regirse como corporación estatal autónoma, ninguna otra entidad estatal y pública puede tener una historia tan bella. Ese tesoro no puede perderse, porque las clases y sectores populares no tendrían el pan de la enseñanza en el nivel universitario, la UASD es un patrimonio del pueblo dominicano.

La oferta curricular de la UASD es tan diversa, pero tan necesaria esa diversidad de carreras, porque no solo pueden existir las carreras que el mercado demanda, sino que también tienen que existir carreras de muy baja o casi ninguna demanda en el mercado de trabajo, pero son necesarias porque algunas necesidades llenan. Por otra parte, hay carreras que están muy sobrepobladas y ya no son tan demandadas en el mercado, lo cual hay que prestarles atención, porque el número de egresados debe limitarse. Sin embargo, cabe uno hacerse la siguiente pregunta: ¿Cualquiera de los dos equipos que son contrincantes en el presente proceso electoral  estará en condiciones de dirigir una buena reforma curricular y administrar con una democracia real a la UASD, identificando necesidades de la población en los distintos lugares del país? El autor de este artículo cree que el Maestro Editrudis Beltrán y su equipo no tienen ese perfil.

No son nuestros deseos, porque si no fuera como piensa el autor bien podrían hacerle un buen servicio a la UASD si resultaran ganadores, lo cual no creemos que vaya a ocurrir. Esta vez creemos que se va a imponer la razón en la Primada de América. Las necesidades ancestrales de movilidad social vertical o de mejora de sus niveles de ingresos y mejora en la calidad de vida  de la población de las clases y sectores populares, lo que hace necesario es el recorte en las ganancias de los grupos más poderosos y hasta las expropiaciones. La voracidad del gran capital y sobre todo de la hegemonía criminal del capital financiero, los cuales están representado el primero y apoyado el segundo por el actual gobierno de Luis Abinader.

Sin embargo, creemos que el presidente tendrá que ceder, aun llegue a consumarse su reelección, porque no podrá seguir complaciendo tanto a la gran burguesía que él representa y al capital financiero que es la más genuina expresión de la dominación del modelo neoliberal y su capitalismo salvaje. La pandemia mandó una señal, este mundo tendrá que cambiar, porque las zoonosis nos amenazan y a la salud pública hay que prestarle atención y a los ecosistemas también. ¿Cómo se la vamos a prestar si no se fortalece la UASD en prestigio? Es la hora de reconocimiento a la UASD, para lograrlo el Consejo Universitario democrático al resolutar en sus sesiones. Eso puede ser realidad con el equipo de Asjana, no con el de Editrudis.

 

Editrudis parece tener muchos recursos pecuniarios y los estará usando en su campaña. Nada más hay que ver que dentro del campus de la Sede central de la UASD, en sus calles internas, si uno pasa y hace un recorrido podrá ver alrededor de 5 vehículos totalmente embadurnados de propagandas alusivas al candidato Editrudis Beltrán, lo que no pasa con Astana. Ahora bien, parece que en esta campaña se va a imponer la consigna del PRD en 1962: Vergüenza contra Dinero. No puede ser que esta vez no triunfe la razón.

 

Si se han levantado las voces de tantos ex-rectores que apoyan a Asjana o a candidatos de su equipo y otras personas con mucho prestigio, Julio Ravelo, Franklin Almeyda, Porfirio Garcia, Edylberto Cabral, creo que también lo hizo Fernando Sánchez, el  ex-vicerrector Cayetano Rodríguez Del Prado y el cirujano Dr. José Joaquín Puello H., todos ellos no creo que pueden estar equivocados. Además, a esto se agregan los comunicadores de mucho reconocimiento, como: Ricardo Nieves, Domingo Páez y Álvaro Arvelo. Será una lucha de David contra Goliat, porque Asjana cuenta con la razón y Editrudis cuenta con los recursos materiales, pero la razón vencerá al poder material. El Leviatán del autoritarismo no se impondrá a la razón.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

 

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