Fallece exlanzador Jack Hamilton a la edad de 87 años

Por EFE domingo 25 de febrero, 2018

EL NUEVO DIARIO, Branson (Missouri, EE.UU.).- El serpentinero Jack Hamilton, que acaparó toda la atención al hacer un envío que daño la vista del guardabosques Tony Conigliaro en 1967, falleció el pasado jueves, a la edad de 87 años, de acuerdo a la información ofrecida este domingo por la funeraria que se encargó de los servicios de su entierro.

El golpe que recibió Conigliaro en el ojo izquierdo durante el turno que tenía al bate con los Medias Rojas de Boston le causó un final prematuro a su carrera.

De acuerdo a la funeraria Greenlawn, Hamilton murió el pasado jueves en el Living Center de Shepherd of the Hills, en Branson (Missouri), sin que ofreciese ningún tipo de información relacionada con la causa de su fallecimiento.

Hamilton lanzó en las Grandes Ligas de 1962 a 1969, retirándose con marca perdedora de 32-40 y promedio de efectividad de 4.53 en 65 aperturas y 153 apariciones como relevista.

El exlanzador jugó con los Filis de Filadelfia (1962-63), Tigres de Detroit (1964-65), Mets de Nueva York (1966-67), Angelinos de California (1967-68), Indios de Cleveland (1969) y Medias Blancas de Chicago (1969).

Cuando Hamilton lanzaba para los Angelinos, en juego celebrado en el “Fenway Park” de los Medias Rojas el 18 de agosto de 1967 hizo un lanzamiento durante la cuarta entrada que impactó la pelota en el pómulo a Conigliaro, provocándole dislocación de mandíbula y daños en la retina.

Sobre su lanzamiento, Hamilton declaró en 1987 que “mandé una bola rápida, pero (Conigliaro) no se movió en absoluto. Ni siquiera se inmutó, no movió la cabeza ni nada”.

Conigliaro no pudo jugar más el resto de esa temporada y la de 1968 y los Medias Rojas perdieron la Serie Mundial ante los Cardenales de San Luis en siete partidos.

En 1970, Conigliaro dijo que “pensé que su brazo había perdido el control”.

Conigliario se refería a que justo antes del lanzamiento de Hammilton, un aficionado lanzó una bomba de humo cerca del jardinero izquierdo de los Angelinos, Rick Reichardt, lo que provocó un retraso de aproximadamente 10 minutos.

“Justo antes de que hiciera su primer lanzamiento, me pregunté si la demora había hecho que su brazo se pusiera rígido”, valoró Conigliaro.

“Fue lo último que pensé antes de que él hiciera un lanzamiento directamente a mi barbilla. Normalmente un bateador puede sacudir su cabeza hacia atrás en una fracción de segundo y la pelota pasa zumbando, pero este lanzamiento pareció seguirme”, dijo.

Hamilton dijo cuando se percató de la gravedad de la lesión fue a visitar a Conigliario al hospital, pero sólo permitían el ingreso de familiares, por lo que nunca pudo hablar con él.

A Hamilton le sobreviven su esposa Jan, su hija Karla, su hijo Kyle, tres hermanas y cuatro nietos.

Un servicio conmemorativo está programado para el martes en el Santuario de la Esperanza en Branson, y otro servicio religioso tendrá lugar esta primavera en Iowa, donde nació, en Burlington, el 25 de diciembre de 1938.

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