Fallece el cardenal Connell, salpicado al final de su carrera por los abusos

Por El Nuevo Diario martes 21 de febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, DUBLIN.- El cardenal irlandés Desmond Connell, exarzobispo de Dublín, falleció hoy a los 90 años de edad, después de una larga carrera ensombrecida en sus últimos años por los miles de casos de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes en este país.

En un comunicado, la archidiócesis de Dublín informó hoy de que el líder religioso "estaba enfermo desde hacía un tiempo" y que "murió en paz y mientras dormía" la pasada noche.

Respetado académico, conservador y a menudo controvertido, Connell accedió al cardenalato en 2001 por la confianza del papa Juan Pablo II, quien descartó la opción más natural, la del entonces primado de la Iglesia Católica Irlandesa Sean Brady, ahora cardenal.

Juan Pablo II optó por nombrar cardenal a Connell a pesar de que éste estaba al frente entonces del arzobispado de Dublín, bajo la autoridad de Brady, lo que se interpretó en este país como un triunfo del conservadurismo frente a la renovación.

Connell se ha caracterizado por sus numerosas colaboraciones en los medios irlandeses, que ha usado como foro para defender las enseñanzas sociales y teológicas de la Iglesia Católica, en especial la prohibición de ordenar a mujeres sacerdotes.

También atacó duramente y con cierto éxito durante su carrera los intentos de los diferentes Gobiernos irlandeses por modernizar en aquella época las leyes sobre el aborto, el divorcio y la homosexualidad.

En una ocasión, se vio incluso envuelto en una agria polémica con la presidenta de la República, Mary McAleese, a quien criticó por comulgar en un servicio religioso protestante en 1997.

En 2008, enfureció a parte de la sociedad irlandesa tras conocerse que había pedido a la Justicia que prohibiera la difusión de documentos secretos, unos 5.000 archivos, relacionados con los abusos sexuales de sacerdotes a menores, si bien retiró la demanda al cabo de dos semanas para aplacar las críticas.

Al parecer, algunos de esos documentos abordaban cuestiones legales derivadas de denuncias de abusos sexuales contra menores, mientras que en otros se discutían las pólizas de seguros contratadas por la diócesis de Dublín para hacer frente a posibles compensaciones económicas.

Un año después, la publicación de un informe oficial sobre abusos sexuales en la diócesis de la capital llevó a Connell a pedir perdón a las víctimas.

Aquella investigación examinó más de 100.000 archivos relativos a denuncias presentadas por 450 personas contra 46 sacerdotes por hechos ocurridos entre 1975 y 2004, así como el manejo del escándalo por parte de diecinueve miembros de la jerarquía católica, entre ellos el cardenal Connell, responsable de la diócesis entre 1988 y 2004.

La pesquisa recalcó que la connivencia entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado, entre ellas la propia policía y la Fiscalía, sirvió para encubrir los esfuerzos de tres obispos dublineses, además de Connell, por mantener el "prestigio de la Iglesia, proteger a los pederastas y los bienes de la Iglesia, y evitar escándalos".

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