Exitosa marcha, ¿y después qué?

Por Rolando Fernández lunes 23 de enero, 2017

¡Eso era de esperarse! ¿Dónde meterán ahora las caras muchos de los corruptos gobernantes actuales, que olvidaron las prédicas morales de don Juan Bosch, como los cursillos en que se les hacía participar, para concienciarles políticamente? ¡Qué gran demostración en su contra!

Esa es una muestra de que al nuevo PLD puede haberle llegado su cuarto de hora; no el que fundó el gran maestro, que revistió de moral y principios hasta las paredes del local en que otrora funcionaba, cuya “piedra angular” – esencia – perdurará por siempre en este país, para que todos aquellos honestos ciudadanos, y fieles a la memoria del creador, verdadero y único líder dentro de la entidad morada, que en ella quieran posar para prestigiarse, lo puedan hacer.

Evidentemente, parece que el pueblo se cansó ya de las tantas burlas, corruptelas e impunidad, que patrocinan estos farsantes politiqueros de nuevo cuño, que hoy se creen dueños del país; que se venden como discípulos del profesor Juan Bosch, y solo usan su nombre en las actividades proselitistas, para confundir. Jamás en pos de emular su conducta ciudadana; que han convertido el partido en un nido de “culebras” y “cacatas”, sobresaliendo nada más en el fangal, como la “Flor de Loto”, honrosas excepciones muy poco contables.

Sí procede la marcha, dijimos a un caro amigo, al preguntarnos si estaríamos en la demostración cívica. Todos debemos ir, para decirle a esa gente, que ya está bueno de demagogia, corrupción e impunidad; “qué hasta la belleza cansa”, como dice el refrán popular. ¡Qué este país tiene que ser enrumbado por senderos más dignos!

Pero que, la gran incógnita era, ¿qué hacer después, con estos mandantes regentes en los tres Poderes del Estado nacional, blindados por completo, que son uno en realidad? Otra, ¿habrá respuestas a la acción cívica? También, ¿le harán caso a la población, salvo que no sea complementando este primer paso, con otros métodos de lucha reclamantes, de mayor contundencia?

Ya vimos recientemente el “ejemplazo” que se dio en el país, con la retención de una gran cantidad de vehículos, simplemente porque no habían renovado el marbete último de la placa, en franca violación a una decisión del Tribunal Constitucional (TC), que tal práctica prohíbe.

Y, si eso es con la Justicia local, a ese nivel inclusive, que se supone tener competencia para penalizar, como hacer que se cumpla con lo dispuesto desde ese ámbito, ¿qué será con la población indefensa así manifestada? ¿La van a oír de esa forma? ¡Jamás!

Aquí se necesita, no decir, sino vocear “un basta ya”, de una forma estruendosa, mucho más fuerte, y con conciencia ciudadana plena. De lo contrario, el barco gubernamental continuará navegando sobre las mismas aguas conformistas, el pueblo indefenso, considerado el “burro de carga”, y que solo es tomado en cuenta para agenciarse votos, o ser más gravado cada vez, con onerosos impuestos fiscales.

En estos precisos momentos, estamos a punto de ver aquí otro espectáculo de corrupción-impunidad, con el connotado caso Oderecht. Según anunciara al país, por medio de la prensa local, el Procurador General de la República, Jean Alain Rodríguez, “esa empresa nos devolverá US$184 millones por sobornos”, como una manera de resarcirnos por el daño provocado.

De ahí se deduce que, en primer lugar, se están admitiendo los hechos penales imputables en ese orden. Seguro que aceptarán nuestras autoridades la propuesta, pero, sin ofrecer los nombres de los agraciados. Ya se dijo incluso, por adelantado, que hasta junio del presente año no se sabrán, esgrimiéndose razones no muy sólidas que digamos ¡Qué bien! (Periódico “HOY”, del 22-1-17).

Segundo, de recibirse esos dineros, la gran pregunta sería: ¿qué se va a hacer con ellos? Y, tercero, ¿se dirá al país, cuando sea, cuáles fueron los beneficiarios locales de esas “boronitas”, y que se procesarán judicialmente? ¡Qué lejos están esas dos cosas últimas!

Lo más probable es que, se reciban los cuartos, y se les dé el mismo uso medalaganario acostumbrado; se repartan unos cuantos miles entre los funcionarios que deban intervenir en las acciones judiciales, y las bocinas gubernamentales en uso, para que traten de echarle tierra al asunto, y que la gente se olvide de eso. Cuando no, que se aborden otras temáticas de grueso calibre, para desviar la atención de esa lo más que se pueda.

Por ejemplo, poner de nuevo sobre el tapete la compra cuestionada de los aviones “Súper Tucanos”, con el comodín de que avanzan las investigaciones; o, se retoma otra vez en los tribunales locales de justicia la pantalla teatral del tan sonado caso ISOE, con los incidentes, a pota, que provocan los abogados, para dilatar lo que se pretenda hacer.

A lo mejor, los mismos sobornados en cuestión, reciban esta vez una buena tajada del fruto maduro que nos están ofreciendo los “sobornantes”, para intentar compensar, o pasarnos la mano. ¡Volverán a disfrutar de nuevo!

Luego, ¿se podrá evitar la ocurrencia de actos como esos, verbigracia, relativos a un escándalo monstruoso, que tiene ribetes internacionales, con una simple marcha de personas preocupadas, por multitudinaria que se haya logrado hacer?

¡Jamás! ¡Pongamos los pies sobre la tierra! Se deben definir, y llevar a cabo otras acciones de mucho mayor peso, aun sin caer en el marco de la violencia. ¿Cuáles? ¡Tarea para los que todavía piensan en este país, y que no anden buscando solo el sobresalir!

 

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