Eugenio María de Hostos: El Derecho Penal y el Estado de Derecho

Por Gregory Castellanos Ruano martes 18 de febrero, 2020

Eugenio María de Hostos deja entrever que hace una clasificación de los estados en dos categorías: a) el Estado de fuerza; y b) el Estado de Derecho. Y estima que para un Estado poder ser denominado `Estado de Derecho` debe dotarse de una legislación penal y que a través de esta se persiga la reforma de quienes cometen infracciones penales:

“…el Estado;…es necesario que complete sus instituciones orgánicas con una serie de instituciones complementarias, que serán todas las instituciones penales que tienen por objeto la reforma de los criminales. Mientras el Estado no tenga esas instituciones complementarias, no está organizado jurídicamente, y entonces podrá ser un Estado de fuerza, pero no es un Estado de derecho. …“ (Hostos, Lecciones de Derecho Constitucional, ONAP, página No. 150)

“…cuando el Estado de derecho está organizado, las instituciones penales funcionan como uno de tantos complementos necesarios para hacer efectivas las relaciones del derecho y del poder, contribuyendo al límite recíproco de entrambos, haciendo innecesarias por parte del último las violaciones de la ley natural,…“ (Hostos, Lecciones de Derecho Constitucional, ONAP, páginas 150 y151)

Es decir, que, sin una legislación penal que describa el límite de los derechos y consiguientemente el límite del Estado (que es un límire común), el Estado es un `Estado de fuerza`; y cuando se dota al Estado de una legislación penal descriptora en ese sentido, el Estado deviene en un `Estado de Derecho`.

Hostos dice eso por la afectación que produce el Derecho Penal a derechos fundamentales y por ello Hostos se está refiriendo a la claridad que debe tener cada tipo penal o tipo legal al describir la infracción penal para delimitar cuál(es) conducta(s) es(son) la(s) que no se quiere que sea cometida.

De ese fin perseguido por el Estado (describir la infracción penal para delimitar cuál(es) conducta(s) punible(es) es(son) la(s) que no se quiere que sea cometida) es que se deriva el `Carácter orientador` del Derecho Penal.

De ese `Carácter orientador` del Derecho Penal, precisamente, es que deriva, a su vez, el `Principio de certeza` para que los ciudadanos sepan claramente cuál(es) conducta(s) es(son) la(s) que el Estado no quiere que dichos ciudadanos cometan porque si la(s) cometen serán castigados.

De esa manera se delimita con precisión el derecho de los ciudadanos y el derecho del Estado, deviniendo ese `Carácter orientador` del Derecho Penal y su secuela el `Principio de certeza` en una garantía de los ciudadanos frente a eventuales abusos del Estado en su contra.

Al describir el Derecho Penal a través de sus respectivos preceptos expresivos de cada una de las conductas que no desea que sean cometidas por los integrantes de la sociedad, se considera que se describe para orientar para contribuir al bien común; y al amenazar dicho Derecho Penal con las condignas penas que corresponden a la comisión de esas respectivas infracciones penales, se considera que se amenaza para orientar para contribuir al bien común.

Al describir el Derecho Penal a través de sus respectivos preceptos expresivos de cada una de las conductas que no desea que sean cometidas por los integrantes de la sociedad, se persigue orientar a dichos integrantes de la sociedad para que actúen respetando los “valores“ o “intereses“ que se quieren proteger a través de la descripción de cada una de dichas conductas indeseadas; y al amenazar dicho Derecho Penal con las condignas penas que corresponden a esas respectivas infracciones penales en caso de ser cometidas, se persigue orientar para inducir a dichos integrantes de la sociedad para que igualmente actúen respetando esos “valores“ o “intereses“.

Diciendo a través de la ley penal cuáles son las conductas punibles el Derecho  Penal es concebido como `un instrumento orientador`.

Eso que parecería ser una simpleza, es, sin embargo, de una importancia trascedente ya que al describir la ley penal cada una de las conductas indeseadas punibles estas vienen a ser como especies de islotes a los que les está vedado a los ciudadanos el pisar dichos islotes porque si se pisa uno de ellos se está cometiendo una conducta indeseada reprimible por la ley penal por establecer esta su correspondiente punición.

Es de esa manera que el Derecho Penal es visualizado por Eugenio María de Hostos como conformador del Estado de Derecho.

La Jurisprudencia del Tribunal Constitucional de la República Dominicana toca tangencialmente ese `Carácter orientador` del Derecho Penal y consiguientemente su secuela, el `Principio de certeza`, a través de su sentencia No. 0006 de fecha catorce (14) de Enero del dos mil catorce (2014):

“La ley debe preexistir a su aplicación, es decir, que los ciudadanos deben estar conscientes de las consecuencias de sus actos y a qué se atienen cuando actúan en determinada dirección.“

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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