¿Estrategia Nacional de Desarrollo-2010-2030?

Por Manuel Berges Hijo miércoles 18 de enero, 2017

¡Solo siendo dominicano se siente lo que yo siento!

En ocasiones uno se pregunta ¿Que pasa que el país, por más que digan que está bien y organismos internacionales ávidos de prestar dólares y euros, nos dicen que todo está bien?

Según expertos, la deuda externa nacional asciende a US$36,762 millones de dólares y va creciendo, sobre todo que porque las autoridades que nos gobiernan no tienen límites para endeudar el país, con un Congreso sumiso que todo lo aprueba, y que de continuar, el riesgo de endeudamiento al final del 2020, la tendencia indica que esa deuda ascenderá a US$45 mil millones de dólares y que todas las inversiones públicas incluyendo la amortización de capital, se cubren con préstamos internacionales.

Es más que obvio que el Gobierno dominicano se encuentra atrapado en las propias patas de su caballo, en directa lesión a los desposeídos de nuestra amada nación, que están forzados a comer comida cara por la indiferencia estatal y los monopolios y oligopolios que sustentan sus campañas electorales.

El que no lo vea si, solo debe comprobar que la estrechez económica del Gobierno por mantener un gigantesco Estado con 600,000 empleados sin necesitarlos y exhibiendo sueldos de lujo para los dirigentes, se revela en la paralización de las Plantas de carbón de Punta Catalina y el Metro de Santo Domingo Porción Este, supuestamente “inaugurada” en una payasada circense en medio de la campaña pasada, costumbre trujillista-balaguerista de que estamos trabajando, al inaugurar porciones de las obras sin estas estar concluidas, especialmente en cercanías de elecciones: el Hospital Dr. Musa de San Pedro de Macorís se inauguró dos veces en diversas porciones y con caros actos sociales de inauguración; cada uno de los elevados de la Avenida Kennedy en Santo Domingo fueron inaugurados con bombos y platillos, cuando lo correcto es que esas vías y/o servicios se pongan en operación sin alardes, pues es obligación del Gobierno ofrecer esas condiciones propias del desarrollo. El Gobierno está obligado a ello. Cuando alguien se cura en un Hospital del Estado, no hay algarabía.

Existe una Ley 498-06 la cual plantea la concertación de una Estrategia de Desarrollo como instrumento de planificación que definirá la imagen objetivo del país a largo plazo y los principales compromisos que asumen los poderes del Estado y los actores políticos, económicos y sociales del país, tomando en cuenta su viabilidad social, económica y política. ¡Cuán lindos y bellos postulados!

Supuestamente, para ello, identificará los problemas prioritarios que deben ser resueltos, las líneas centrales de acción necesarias para su resolución y la secuencia de su implementación.

También supuestamente, será resultado de un proceso de concertación y deberá ser aprobada por ley del Congreso de la República y esa es la Ley 1-12 de Estrategia de Desarrollo 2030, que nos señala la importancia de la concertación la cual es indispensable: todos los dominicanos tenemos que estar de acuerdo en qué país queremos lograr para 2030; cuáles son los principales obstáculos para su consecución y, consecuentemente, cuales son las líneas de acción más idóneas para remover esos obstáculos y lograr un país mejor.

Desde el 2012 a la fecha, no vemos el esperado viaje de transformación hacia un país mejor, como señalan los gobiernistas, que aporte los cimientos conceptuales sobre los que se deben fundamentar las propuestas contenidas en el Anteproyecto de Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo de República Dominicana 2010-2030, así como el documento Propuesta de Indicadores y Metas Cuantitativas, que contiene el conjunto de indicadores y metas que servirán como instrumentos de verificación de los avances logrados a lo largo de la ejecución de la Estrategia.

Por mantener ese súper estado gigantesco e innecesario, se hace obvio que los recursos fiscales no son suficientes y más aún porque los intereses de la deuda internacional se están incrementando.

El país, no puede agradecer al Gobierno que nos mantenga embobados en este grado de situación falsa de bienestar, de un crecimiento sin bases firmes, soportado por esos préstamos en moneda extranjera y que con un dejo de cierto orgullo se nos dice que todavía podemos encontrar más financiamientos para invertir en las obras imprescindibles y mantener las obras ya construidas.

El pueblo debe despertar y evitar este progresivo endeudamiento, para de manera costosa, con jugosas comisiones, mayores actos de corrupción, se hagan la remodelación de unos 50 y tantos hospitales, la construcción de nuevos acueductos, inversiones en seguridad ciudadana, más Plantas de energía alternativa, aumentos de las pensiones públicas y privadas, los nuevos Tribunales que se necesitan y los Ayuntamientos que viven con una mano delante y otra atrás.

Pero las autoridades, ni la oposición, no hacen caso a la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo la cual constituye el instrumento para avanzar hacia el establecimiento de un país desarrollado y una sociedad cohesionada en los próximos años y convoque de urgencia a la discusión y concreción de pactos entre las distintas fuerzas económicas y sociales que permitan la adopción de políticas que por su naturaleza requieren un compromiso de Estado y el concurso solidario de toda la Nación.

En cuanto a la REFORMA EDUCATIVA, vemos que el 4% ya hasta resulta insuficiente pues el Ministerio de Educación empujado o entusiasmado por el prestamista Banco Mundial ha solicitado un nuevo préstamo de US$50 millones de dólares y no luce que serán utilizados para impulsar las reformas necesarias para elevar la calidad, cobertura y eficacia del sistema educativo en todos sus niveles, aunque se diga que el Banco Mundial y el Ministerio de Educación lanzaron un proyecto de apoyo al Pacto Nacional por la Educación para mejorar la calidad de educación pre-universitaria.

Este préstamo de US$50 millones del Banco Mundial deberá ser pagado durante cinco años, y luego de pagado será rembolsable en 24. 5 años.

Si bien es cierto, que el desembolso del financiamiento está condicionado al logro de 20 metas específicas del Pacto Educativo, tales como: mejorar el aprendizaje en la educación pre-universitaria, el Proyecto de Apoyo al Pacto Nacional mejorará las políticas docentes para aumentar la calidad de la instrucción en el aula y mejorará el sistema de evaluación de los alumnos para dar seguimiento y apoyar programas de formación de profesores; enriquecerá los estándares del programa de atención a la primera infancia, Quisqueya Empieza Contigo y promoverá y facilitará la descentralización de la gestión de la escuela pública, no menos cierto es, que dicho Pacto Educativo está muy lejos de cumplirse como lo es por igual la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, y es que según la última evaluación de aprendizaje de los estudiantes en la región, cerca del 78 por ciento de los estudiantes dominicanos de tercer grado no logró un nivel básico de competencia básica en lectura y el desempeño del 90% de los estudiantes estuvo por debajo del nivel básico en matemáticas en 2013, además que para preparar a la población dominicana para actuar en la sociedad del conocimiento y operar una llamada Republica Digital, se necesitan unos US$2300 millones de dólares en laptops y unos US$3-4 mil millones a invertir por las empresas de telecomunicaciones para dar apoyo técnico y logístico al supuesto nuevo millón de laptops que el Presidente dijo en Santiago RD, que compraría.

Pregunto: ¿Han certificado las telefónicas que en sus presupuestos actuales o futuros tienen esos valores para invertir en sus equipos y redes, y ya han aprobado realizar esas inversiones, para poder manejar esa inusual y enorme cantidad de un millón de nuevos Laptops?

Los profesores criollos se oponen a que vengan al país calificados maestros del exterior para dignificar la profesión y aumentar sus conocimientos y hasta la forma de hablar o pronunciar el español, porque ganarían más que los locales.

En cuanto a la REFORMA ELÉCTRICA prevista por la Ley de Estrategia, se consigna la necesidad de que, en un plazo no mayor de 1 (un) año, a partir del 2012, y ya estamos en el 2017, las fuerzas políticas, económicas y sociales arriben a un pacto para solucionar la crisis estructural del sector eléctrico, asegurando la necesaria previsibilidad en el marco regulatorio e institucional que posibilite la inversión necesaria en la energía que demanda el desarrollo nacional, cuando es el propio Poder Ejecutivo quien firma un contrato clandestino de construcción de una Planta generadora de energía eléctrica, a carbón, el mayor contaminante, con una empresa extranjera ODEBRECHT por US$2,000 millones de dólares, en terrenos que son de propiedad privada sin que nadie en el país tuviera conocimiento de eso, ni el Congreso, ni su propio Partido y hoy estos trabajos están semi-paralizados o paralizados porque el contrato se lo asignaron de grado a grado a la compañía de Brasil y su financiamiento está paralizado por la justicia brasileña y norteamericana que investigan los jugosos sobornos pagados por dicha empresa en varias latitudes del planeta, incluida RD, con UD$92 millones de dólares, simulando una licitación internacional calificada finalmente de espuria, toda vez que otra empresa oferto construirla por la mitad del valor asignado a la brasileña que soborna.

En cuanto a la REFORMA FISCAL, los Señores del Gobierno dejan claro que esta reforma seria posterior a la del Pacto Eléctrico, pero se desconocen las razones, y se pretende que las fuerzas políticas, económicas y sociales arriben a un pacto fiscal orientado a financiar el desarrollo sostenible y garantizar, la sostenibilidad fiscal a largo plazo, mediante el apoyo sostenido a un proceso de reestructuración fiscal integral y el marco de una ley de responsabilidad fiscal que establezca normas y penalidades para garantizar su cumplimiento y que las fuerzas sociales inicien en un plazo no mayor de 3 (tres) años, a partir del 2012, un proceso orientado a: i) reducir la evasión fiscal, ii) elevar la calidad, eficiencia y transparencia del gasto público, iii) elevar la eficiencia, transparencia y equidad de la estructura tributaria, iv) consolidar en el Código Tributario los regímenes de incentivos, v) racionalizar los esquemas tarifarios en la provisión de servicios públicos, vi) elevar la presión tributaria, para viabilizar el logro de los objetivos de desarrollo sostenible formulados en esta Estrategia

Nacional de Desarrollo 2030, vii) cumplir con los compromisos asumidos en los acuerdos comerciales que tienen implicaciones fiscales, y viii) elevar el ahorro corriente e implementar políticas contra-cíclicas.

Los dominicanos pagamos inmisericordemente, la siguiente estructura de impuestos, entre otros:

1.- 18% de ITBIS;

2.-10% de Selectivo al Consumo;

3.-30% de Telecomunicaciones;

4.- 25% de Impuesto Sobre la Renta;

5. 25% de Ingresos Complementarios o Bonificación;

6. 15% a Premios como Lotería, Lotos, Rifas;

7. 40% Combustibles;

8.13% en Aduanas;

9. – 1% de Impuestos a la Propiedad Inmobiliaria, para las propiedades sobre los RD$5 millones de pesos;

10. 0.15% de Transferencias Bancarias;

11. 2.87% AFP ;

12. 3.04% ARS;

13. 7% mensual (84% anual) en Tarjetas de Créditos;

14. Entre 22% – 36% en Préstamos Personales;

15.- Entre 14 – 22% en Préstamos Hipotecarios, cuando la lógica económica, por el tipo de préstamo y el plazo, imputa tasas por debajo de 2 dígitos; 16.- 3% de Impuestos sobre las Transacciones Inmobiliarias y Mobiliarias; 17.- 13% de ITEBIS a productos de la canasta familiar, tales como azúcar, café, chocolate y aceites comestibles y otros.

Como expresaba nuestro inmenso Juan Pablo Duarte: “Hoy, tenemos una Republica con ateos y Orcopolitas, gente sin escrúpulo, ambiciosos sin fin, comerciantes de la miseria humana”.

Esta gente del Gobierno, ahora, nos ratifica las obligaciones de pagar la electricidad más cara; a pagar caros colegios privados; a comprar tinacos o hacer cisternas con bombas de agua y caros..; a comprar y tener costosos generadores eléctricos y/o inversores, baterías, focos y velas; a obligarnos a poseer permisos de porte de armas para defendernos; a tener guardianes privados pues gran número de las autoridades presta sus servicios en otras áreas de la economía; por tener un Estado gigantesco, se nos obliga a pagar enormes impuestos, para sostener una nómina estatal abultada de 600K empleados; a pagar los impuestos de tramitación de permisos estatales más caros y lentos; los vehículos más caros del mundo; los restaurantes más caros de la región, los pasajes aéreos más caros; no contamos con un sistema de transporte organizado; debemos pagar obligatoriamente el transporte de carga a los sindicatos al precio que imponen y utilizando sus camiones, pues no permiten, hasta ahora, en libre competencia, el uso de otros camiones; porque todos los impuestos anteriores no sirven para proveer estos servicios básicos de forma eficiente, y/o hay que “proteger” al pobre padre de familia que se la busca.

Además, el Gobierno no quiere eliminar impuestos que afectan la estabilidad, como el cobro del 1% sobre los activos, y el pago por adelantado del ITEBIS facturado, pero no cobrado.

Tampoco quiere eliminar la mayor burla al país, como lo constituyen el denominado Barrilito y el Cofrecito, de los legisladores, que consiste en un peso mensual por cada votante a su favor; así como tampoco quieren reducir los altísimos salarios de los Ministros, de los cuales algunos devengan el equivalente de 3,000 salarios mínimos que mensualmente ascienden a RD$2,000,000.00.

Un Gobierno que provee sueldos tan lujosos como ocurre en algunas dependencias: de dos millones mensuales y pensiona funcionarios con RD$1 millón de pesos mensuales carece de solvencia moral, para querer lucir y reclamar que necesita más dinero, cuando con bajar los impuestos anteriormente mencionados, y ampliar la base impositiva para que más personas paguen sus impuestos, se racionalicen los incentivos y/o exenciones fiscales se puede sostener y no tomar dinero prestado a los poderosos de la Tierra y tener un Estado más pequeño, menos grande y más eficiente, que sirva al pueblo, no que se sirva del pueblo.

Alguien se preguntaba: Si todo esta tan mal, ¿Por qué tanta gente quiere venir acá?

La respuesta es: Porque aquí, se hace lo que venga en ganas. No hay controles. ¡Dominicanos, hoy, se necesita sangre tipo Duarte!