Estados Unidos y China de cara al futuro

Por Elvis Valoy miércoles 18 de enero, 2017

¿Està enfrascada la humanidad en una guerra económica? Por la retórica de los líderes de los países más poderosos del globo terráqueo parecería que sí.

Solo hay que tomar las calientes declaraciones del presidente de China Xi Jinping a su arribo al Foro Económico Mundial que se lleva a cabo en las frías montañas de Davos, en Suiza, en donde el mandatario defendió la globalización y fustigó sin mencionarlo, los ataques de Donald Trump en contra del rumbo de la economía en el planeta.

Xi dijo que nadie saldrá ganando de una guerra comercial, y se opuso al bloqueo de la libre circulación de capitales. Agregó que el proteccionismo es como encerrarse en una habitación oscura, en donde se evita el viento y la lluvia, pero también el oxígeno.

Donald Trump, quien dentro de unas cuantas horas se establecerá como presidente de la primera potencia del mundo, criticó acremente durante toda la campaña electoral en que resultó electo, el rumbo globalizante que tomó la economía norteamericana en los últimos años

Esos planteamientos proteccionistas del magnate lo pusieron en sintonía con las clases media y obrera estadounidenses que se volcó en votos a su favor en la última contienda electoral en donde derrotó a la señora Hillary Clinton.

Dentro de este difícil y complicado ajedrez planetario, el presidente electo estadounidense ha mantenido un fuerte coqueteo con el gobierno ruso, neutralizando prácticamente a un aliado chino, como lo es Putin, y buscando ganarlo para la causa norteamericana.

Hay que tener en cuenta que en la devastadora crisis del 2008, China jugó un papel estabilizador que evitó el colapso del capitalismo. Pero igualmente ha resultado un punto a favor del país asiático, el paso del Yuan a la canasta de monedas del Fondo Monetario Internacional, medida que lesiona al dólar estadounidense, que no le conviene una apreciación del dinero chino.

Sin embargo, las autoridades de Pekín juegan con el dilema de los dos tipos de papeletas, de las cuales logran ventajas comparativas. Al parecer el discurso trumpista se enmarcará en el emplazamiento a China, a la que acusa de quitarle cientos de miles de empleos pertenecientes a Estados Unidos.

Ya Trump les advirtió a la Carrier, General Motors, Ford, a la nipona Toyota y a la alemana BMW de un fuerte incremento de los aranceles, si no producen sus mercaderías en territorio estadounidense.

Esperemos el discurrir del tiempo para ver si la alta temperatura económica desciende, pues lo que luce es que estamos en medio de una cruenta guerra económica.

 

Comenta