Esperemos diciembre y sabremos si está controlado

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 19 de octubre, 2020

Hemos dicho en artículos anteriores que el PRM es el partido de burguesía con conciencia de clase, por lo cual el presidente viene del sector empresarial y la vicepresidenta está vinculada al empresariado, pero además Ignacio Paliza tiene un apellido -no tan extendido- sonoro entre los empresarios. El ministro de turismo, con lauros en el emprendurismo, es un empresario.

Al igual que hemos dicho que el PLD se ha convertido en un partido de la lumpen burguesía, muy propiciador de un modelo neoliberal en extremo, que se expresa en un capitalismo salvaje.

Ese capitalismo es flexible para el capital explotar la fuerza de trabajo despiadamente, macerando (exprimiendo) a los trabajadores; el capitalismo salvaje empobrece además a grandes sectores de las capas medias y arruina a gran parte de la pequeña burguesa (especialmente los artesanos urbanos), ya que con la desaparición de muchos oficios que van dejando de ser necesarios por imposición de la economía de mercado pierden su espacio, verbigracia: sastres y zapateros reparadores zapatos van en extinción.

Ahora bien, la burguesía que tiene conciencia de clase quiere enfrentar la corrupción administrativa estatal, para poder seguir reproduciéndose como clase explotadora para seguir mancillando a los explotados, especialmente a los trabajadores asalariados. No está o no parece estar en la agenda del PRM hacer importantes recortes a los empresarios y ni romper con el modelo neoliberal, si no mantener vigente este.

De lo que se trata más bien, es de pretender cubrir las apariencias con la lucha contra la corrupción, la cual es propiciada por el modelo neoliberal vigente y la consiguiente hegemonía de la fracción financiera de la burguesía. Si fuera sincera y seria esa lucha contra la corrupción el gobierno tendría que someter a la justicia a varios empresarios por evasión de impuestos, especialmente impuestos aduanales, de los renglones en que todavía se cobran.

Coherente con su afán de lucro, los empresarios y el gobierno por responder al interés de clase de estos, ambos sostienen que el COVID-19 está controlado, pero por el comportamiento que está teniendo la pandemia en países de Europa y en los Estados Unidos parece ser que en este país por ser tropical tenemos que esperar hasta finales de diciembre para saber si está no controlado.

En Europa y Estados Unidos las temperaturas otoñales son muy bajas, contrario a como lo son en países como el nuestro.
Los empresarios y funcionarios del gobierno, en este último caso el ministro de turismo es uno de ellos, hablan de las aperturas del sector turístico, porque lo que se quiere es que la economía vuelva a ser lo que era antes de la pandemia. Creen que las ganancias de los empresarios están por encima de la salud. Eso sencillamente no es lo justo. Tampoco es justo ese modelo de capitalismo salvaje que se pone en práctica con la vigencia del modelo neoliberal. Ya está bueno de no querer recortar las ganancias de los ricos.

No juguemos con el virus que es un enemigo que es invisible y es poco lo que se sabe todavía de él. Esto no es para descuidarnos y creer que no necesitamos la cuarentena, ni pensar que todo puede seguir normal o volver a la normalidad que teníamos a principios del mes de marzo.

La cosa no es tan sencilla y tan chiquita para verla así. Lo que ocurre en el mundo de hoy día, es que se valora tanto el ocio y el lucro, como si no pudiéramos privarnos de ellos, necesitamos el ocio es cierto, pero más la salud. El autor dice esto porque muchas gentes que no son empresarios quieren tener espacio de diversión, colocando esto por encima de su salud y ponen en juego hasta su propia existencia.

Entonces, los empresarios quieren tener su lucro, sus privilegios y se aprovechan de los consumidores, se aprovechan para vender servicios a estos y tener ganancias. Sin embargo, pagan salarios de miseria a los trabajadores en sus hoteles y restaurantes. El interés por el ocio, al parecer, comenzó a crecer cuando el Barón de Coubertine revivió los juegos olímpicos a finales del siglo XIX en momentos que se cosechaban los frutos Revolución Industrial.

Pensemos mejor, antes de abrirlo todo en la economía y en las actividades presenciales en las escuelas, pensemos en las enseñanzas que nos lega la pandemia. Pensemos en el medio ambiente. Pensemos, por ejemplo: ¿Por qué está lloviendo más este año con las restricciones que nos ha impuesto la pandemia? A quien escribe no le cabe ninguna duda de que llueve más porque hay menos circulación de vehículos, no hay que dejar de ser un leguleyo en materia de medio ambiente para conjeturar que es por eso. ¿Por qué no pensar en eso?

Por Francisco Rafael Guzmán F.

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar