Ese virus es  asunto de seguridad nacional: No es juego de muchachos

Por Francisco Rafael Guzmán martes 14 de abril, 2020

Los senadores aprueban recortar la cuarentena, pero es que acaso hay indicios de que se puede hacer eso. No soy médico, pero creo que solo un orate (un loco, si no quiere la dominguera) puede pensar así. El virus nos agarró asando batatas (boniato para los cubanos), porque si quiso dejar que el virus entrara sin actuar primero para que no entrara al país, mientras tanto tenemos el azote del virus en todo el país con la excepción de la provincia de Elías Pina. Cuando el italiano dio positivo, al que se le tomo una fotografía en que aparece con mascarilla y levantando una mano, debió de haber un control absoluto en puertos y aeropuertos y no dejar entrar ningún extranjero al país y a ningún dominicano que tuviera el virus dejar que se escapara de ningún centro o lugar de aislamiento.

Todo es viene por la dejadez, el dejar de hacer el Estado dominicano lo que correspondía hacer, la incuria o negligencia en la que cayó en los inicios, cuando la pandemia hacia asomo en el país. Lo peor de todo es que el Estado dominicano da indicaciones sentir impotencia para enfrentar la pandemia y ni si quiera se ha preocupado por tener una cadena de radio y televisión ni siquiera durante la semana santa. No hay una preocupación, por parte de las autoridades del gobierno, de que el toque de queda y la cuarentena se cumplan casi en un ciento por ciento. Los militares y policías no evitan algunas aglomeraciones durante el día.

En los inicios de la pandemia entrar a nuestro país circulaban informaciones contradictorias sobre las mascarillas para prevenir la enfermedad, sobre el virus, en cuanto a su morbilidad y a la letalidad. Ni el Estado y ni muchos médicos al parecer tenían muchas informaciones sobre el coronavirus 19 o COVI-19. Los médicos tienen motivos para no saber mucho, ya que se ha dicho que el COVI-19 es resultado de una mutación en diciembre de un coronavirus que existía anteriormente. Ahora bien, el que no ha actuado como debe actuar es el Estado dominicano, apostando a la suerte, como si semejante situación, por la que atravesamos, se tratara de un asunto tener o no tener suerte para salir triunfador o fracasado.

Llama la atención el hecho de que el presidente Medina no haya hecho caso a la UASD, a sus autoridades, siendo esta la única universidad estatal y no ninguna de las otras que son privadas, ya que puso su equipo de profesores médicos y los estudiantes de medicina a disposición de salud pública para enfrentar el coronavirus. Pero el gobierno quiso hacer caso, como si fuera un rebelde sin causa o defendiera la peor: sepultar toda la salud pública. Basta ya de politiquería es l salud y la vida de los seres humanos, no solo la salud de los dominicanos sino de todos los humanos. El domingo  12 de abril, la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UASD, Rosel Fernández, escribió un puntual y excelente artículo en El Nuevo Diario, en el que señala las medidas protocolares que deben asumir los ciudadanos como normas conductuales en su accionar diario para evitar el contagio del virus del COVI-19. Esas medidas son para ponerlas en prácticas mientras dure la cuarentena.

Lo del virus no es un juego de muchacho, o sea, el COVI-19 no es un juego de muchachos. Es un enemigo invisible, no se sabe dónde pueden estar. El domingo de semana santa alguien (un dominicano) llamo a una cadena de radio desde New York y dijo las dificultades de los que no eran ricos si se enfermaban con síntomas de COVI-19, que es como si estuviéramos en guerra, pero quizás él pensó en una guerra en New York y no en todo el mundo. Esto como si fuera una guerra como la Segunda Guerra Mundial y ciertos sentidos peor, porque esta pandemia abarca casi todos los países y la mayoría de la gente sentimos temor a un virus que no vemos y no sabemos donde esta.

Hace unos años conocí a una doctora, Aurelia Suero, hablándome ella de la medicina me decía que el dolor  de cabeza de los médicos eran los virus. El Dr. Sergio Bencosme Ruiz, cuyo padre se llamaba Sergio Bencosme y fue asesinado por el régimen de Trujillo cuando el primero estaba muy pequeño, llego a decir que con los antibióticos se había logrado vencer las infecciones bacterianas, pero que los virus aparecieron como otro reto para la medicina.

El virus, hasta donde creo entender, ya que soy ignaro de la medicina, no es una célula, pero altera el patrón genético de la célula adhiriéndose a ella. Las bacterias, por el contrario son células, cada una de ellas es un microorganismo que puede ser una unidad de vida independiente, el virus no es tal cosa. El virus ataca a las células y son el principio de las infecciones.

Hoy se pone en evidencia la necesidad del Estado, no solo por la necesidad del sistema salud pública que brilla por su ausencia, pero sobre todo por ella. La salud de la población es un asunto que debe estar en manos del Estado y no puede ser un negocio en manos privadas. La epidemia de COVI-19 hay que enfrentarla ahora y  los grandes ricos y sobre todo el capital financiero deberán amarrase sus viseras. En el Hospital Regional Cabral y Báez de Santiago, el hospital más antiguo del país, aunque comenzó con otro nombre, no tiene equipo para monografía, ecocardiografía, etc., para los pacientes pobres que llevan allí con el COVI-19, según reporto Pedro Agustín Castillo a una emisora de radio que tenía una cadena. Este último expreso que eso era por el neoliberalismo y se quejó, con lo que quien escribe está completamente de acuerdo, al neoliberalismo hay enterrarlo y a los bancos, las AFP y ARS privados pasarlos manos del Estado y el dinero de los paraísos fiscales expropiarlos el Estado.

Por Francisco Rafael Guzman F. senadores

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