Escritor uruguayo dice en RD que existe preocupación de otros países por Venezuela

Por El Nuevo Diario sábado 12 de agosto, 2017

EL NUEVO DIARIO, Santo Domingo.- El funcionario y escritor uruguayo Ruperto Long afirmó hoy que cuando la democracia y los derechos humanos están en dificultades en determinado país es “razonable” que haya preocupación en otras naciones, aunque favoreció que la crisis en Venezuela se resuelva “pacíficamente”.

Escritor uruguayo, un exsenador y actual ministro del Tribunal de Cuentas de Uruguay, emitió sus consideraciones tras presentar en Santo Domingo su novela “La niña que miraba los trenes partir”, ambientada en la ocupación alemana de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial.

“En temas como la democracia y los derechos humanos se admite que todos los países contribuyan a resolverlos, porque a veces esos problemas exceden la capacidad del propio país que los sufre y cuando hablamos de derechos básicos es razonable que haya preocupación de otros países”, dijo el escritor, al ser preguntado sobre la situación que atraviesa Venezuela.

En América Latina, a su juicio, “no podemos volver a otras épocas que todos padecimos”, cuando la región era gobernada por regímenes de fuerza.

“Confío en que la crisis venezolana se pueda resolver pacíficamente; no es sencillo, como sabemos, ese diálogo, pero es deseable que la solución sea la menos cruenta posible, ya que todos deseamos que América Latina consolide la democracia que ha logrado instaurar en casi todos los países”, agregó.

En cuanto a la postura del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió que podría utilizar la fuerza militar en Venezuela, Long opinó que lo aconsejable es que “si se va a abrir otra puerta, es mejor que sea para aportar a la solución, no al problema”.

En ese orden, el político y literato refirió que “nunca” los enfrentamientos bélicos son deseables, por lo que reiteró que lo mejor para Venezuela es resolver sus problemas “por otros medios”.

Long, al hablar de su novela, dijo que el personaje central es una niña belga de origen judío de ocho años que junto a su familia debe pasar a la clandestinidad para escapar de la persecución nazi; narrativa que mezcla hechos reales con elementos ficticios.

Relató que el libro le tomó tres años escribirlo, utilizando parte de ese tiempo en reunirse con Charlotte de Grünberg, quien es la niña que da vida al relato. De Grünberg se radicó en Uruguay y fue directora general de la Universidad ORT.

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