Escoja entre la muerte y vida eterna

Por Enrique Aquino Acosta lunes 9 de agosto, 2021

La Covid 19 y otros problemas de salud  han provocado la muerte  a millones de personas de diferentes estratos sociales en todo el mundo y en vista de ello me voy a referir a las causas y consecuencias bíblicas de la muerte.

En primer lugar, sabemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios y  se suponía que sería inmortal como Dios.

Sin embargo, ese atributo dependía de que obedeciera la norma que Dios le había trazado y era que podía comer de todos los árboles que había en el Huerto de Edén, menos del fruto del “Árbol de  la Ciencia del Bien y el Mal”, porque si comía  iba a  morir.

Ocurrió  que la serpiente antigua o Satanás sedujo a Eva y Adam, mediante el empleo de argumentos mentirosos para que comieran del árbol prohibido por Dios y así lo hicieron, lo que les ocasionó graves consecuencias.

Inmediatamente se dieron cuenta que estaban desnudos, cubrieron sus cuerpos con hojas de higüera y se escondieron detrás de un árbol.

Además, al oír  la voz de Dios sintieron miedo, porque recordaron que les había  advertido que morirían si comían  el fruto  del árbol prohibido y así ocurrió (Génesis 2:17)

Este acto de desobediencia dio lugar a  la entrara del pecado en el mundo, a que los  seres humanos los heredaran y a que experimentaran la muerte. Además, la muerte quedó establecida como medio de pago por el pecado (Romanos 5:12 y 6:23)

Posteriormente, Dios volvió a advertir a las demás generaciones, que “el alma que peque morirá”(Ezequiel 18:20)

Cuando hablamos del alma nos referimos a  nuestros pensamientos, sentimientos, voluntad y  espíritu, con los que podemos pecar contra Dios y nuestro prójimo.

También es oportuno aclarar, que ninguno de nosotros siente con el cuerpo. Sentimos con el alma y por esa razón cuando alguien hiere nuestros sentimientos solemos decir: “lo que me hiciste me dolió en el alma”.

Nuestra alma tiene capacidad para manifestar, amor, simpatía, agrado,  amistad y  a la vez, odio, disgusto, rechazo y desaprobación.

Por otra parte, la Historia de la humanidad  registra las opiniones que han emitido diferentes pensadores en torno a la realidad inevitable de la muerte.

Según Seneca, la muerte es una especie de “nacimiento y adelanto a la eternidad”, mientras Longfellow  la consideró “una simple  transición”.

Sin embargo, Franklin  especificó que “el hombre débil teme a la muerte; el desgraciado la llama; el valiente la provoca y el hombre sensato la espera”.

En cambio, la opinión de Cervantes sobre la muerte fue reflejo de su propia vida. Dijo: “busco en la muerte la vida, salud en la enfermedad, en la prisión libertad, en lo cerrado salida y en el traidor lealtad”.

También Horacio afirmaba que “la pálida muerte llama igualmente en las chozas de los pobres y en los castillos de los reyes”.

Por último, voy a citar la opinión que tuvo Martin Luther King  sobre la muerte, quien la definió en términos matemáticos, señalando que “es nuestro común denominador”.

En conclusión, la  muerte es consecuencia directa de la naturaleza pecaminosa que heredamos de Adam y Eva. Ella pone fin a nuestra edad y  a  nuestra condición económica, social, política y religiosa y es motivo de miedo e incertidumbre.

Sin embargo, Dios está dispuesto a  liberarnos de ella, “porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo y los muertos en Cristo resucitarán primero”(1 Tesalonicenses 4:16)

Sin embargo,  para que una persona alcance esa trascendental promesa debe estar dispuesta a dar los siguientes pasos:

 

  1. Reconocer  los pecados que haya cometido y sentir vergüenza y  dolor ante Dios y la sociedad por ellos.
  2. Confesar sus pecados al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo con todo su corazón sin ocultar nada.
  3. Recibir su perdón.
  4. Entender  que  el  pecado representa la muerte del  cuerpo en la tierra y  la del alma en el infierno.
  5. Creer que solo Jesucristo garantiza  la salvación del alma y  la vida eterna.
  6. Establecer  y mantener relación personal con Jesucristo, mediante el estudio de su Palabra, que es la Biblia, la oración y  la alabanza.

Si usted decide dar esos trascendentales pasos será trasladado(a) de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida y el imperio de la muerte no tendrá  más poder ni señorío sobre su vida.

Además,  el Espíritu de Cristo estará dentro de su corazón para guiarle,  enseñarle, consolarle, salvar su alma y  conducirle a la eternidad con Dios.

Así que, elíjalo como Señor y Salvador  de su alma mientras viva sobre la tierra,  para que herede la vida eterna y evite la horrible consecuencia de pasar la eternidad en el infierno.

Por Enrique Aquino Acosta

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