Escenario electoral, Abinader, PRM, corrupción y reelección 

Por Fernando Peña

Aquí cualquier cosa puedes pasar.

Cada país, cada circunstancia es diferente, pero resalta esta conclusión: “La corrupción y la reelección, culpables de la crisis en América Latina”, que arribaron expertos al hablar sobre la crisis que se presenta en América Latina. Países como Perú, Venezuela, Honduras, Argentina y Brasil son algunos de los más impactados por esta fórmula que ha resultado muy negativa para lograr la estabilidad política, social y económica.

El tema de la reelección ha sido traumático para los pueblos, las democracias y los partidos.

Porque en países pobres y subdesarrollado como los nuestros su sustento está en el dame lo mío, la corrupción, el clientelismo, en “yo te ayudo tú me ayudas: ese es el nombre del juego”.

Por ello la corrupción más allá de los partidos políticos.

La reelección del presidente Luis Abinader ya está siendo promovida, están buscando la reelección del presidente, es sumamente delicado, es algo que debe ser reflexionado a fondo por los dirigentes y funcionarios del gobierno y por el propio mandatario.

En cuatro años no se cambia la mentalidad de un pueblo, de los empresarios y de la política práctica, que tiene decenios en clientelismo y dame lo mío, con un grado de ignorancia, falta de educación y civismo alarmante, con carencias de todo tipo.

Negarlo sería irresponsable.

La predica, el combate a la corrupción e impunidad que ha llevado a cabo el presidente Luis Abinader, aunque correcta, adolece de debilidades que, si la corrige de aquí en adelante, podría catapultarlo a ir tranquilo a su repostularían.

Aunque Luis Abinader ha metido preso por corrupción a políticos, militares de alto rangos, la gente de a pie, la que votan y deciden lo ven muy parcializada y solo contra los colaboradores, militares, familiares del expresidente Danilo Medina y contra funcionarios de su propio gobierno.

Es como si la corrupción, el enriquecimiento ilícito solo tocara al pasado gobierno, es como si las fortunas que exhiben militares, políticos y empresarios desde hace décadas no contaran para ser tocada por la cruzada moralizante del presente gobierno.

Cuidado si se está creando en nuestro país un problema mayor, un problema de enormes proporciones y consecuencias negativas para nuestra estabilidad democrática.

En ese escenario la reelección del presidente Luis Abinader podría convertirse en un diabólico dinamizador de intranquilidad, de corrupción, de pugnas de grupos de poder tanto dentro como fuera del gobierno que de una u otra manera han sido afectado por esa manera de combatir el flagelo de la corrupción publica, que no llega a tocar a la privada.

Además, las acciones del presidente Luis Abinader empujan a que la oposición se unifique y procuren un frente contra su gobierno.

Luis Abinader ganó las elecciones por la división del PLD, los números así lo reflejan, Leonel Fernández fue pieza clave de su triunfo, estableció una alianza con el PRM a nivel municipal y legislativo, que también le favoreció al PRM en la presidencial, y esos recursos ahora difíciles se den, difícil se repitan, mucho menos el apoyo de los partidos minoritarios que desde siempre han estado apoyando a Leonel Fernández.

Luis Abinader tendría que emplearse muy a fondo para concitar la unidad, primero del PRM a su alrededor y su reelección, después y vital, de las diferentes fuerzas políticas nacionales, partidos y movimientos.

Si Luis Abinader logra hacer esos amarres, si amplia el abanico de la lucha anticorrupción y no solo ataca y mete preso a los danilistas, podría asegurar su reelección, e incluso, si solo logra la conformación de un gran frente electoral con la mayoría de partidos, cruza y gana en el 2024, aunque Danilo y Leonel logren unificarse.

Porque pesa ante la opinión pública y los sectores nacionales el que el gobierno del presidente Luis Abinader no es corrupto, que no lo es. Se trata de un funcionario honesto como pocos en nuestra historia Republicana. Tenemos un Presidente y un gobierno comprometido seriamente con la lucha anticorrupción. Eso es innegable.

Pero hay campanazo de alerta que no se puede desestimar, solo con eso se ganan elecciones, somos un país pobre, sin educación formal ni cívica, mucho menos política, la gente quiere comida, salud, educación, dinero, el día de las elecciones se forma una cadena de dame lo mío, del que mas da y compra, del que mas promete y resuelve a la gente, ahí entonces gana el que mas haya hecho unidad con la mayor cantidad de partidos, fuerzas económicas. Y nada de eso se hace con palabras, moralidad ni pulcritud.

Entonces ese pueblo necesitado empieza hacer comparaciones, y pesa más sus problemas cotidianos, “el que le da lo de ellos”, que la propia lucha anticorrupción, esa percepción no se puede desestimar.

Esa es la realidad de nuestro país, ahí está dibujada. Ella marcara el rumbo y escenario electoral del 2024.  Si no hay un manejo de parte del PRM, de Luis e Hipólito, adecuado a la realidad, la reelección de Luis Abinader podría convertirse en un diabólico dinamizador de intereses, luchas e incluso de corrupción.

Por Fernando Peña

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