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Es la economía estúpidos ¿o no son tan estúpidos?

Por Humberto Salazar Lunes 20 de Febrero, 2017

La semana pasada se dio a conocer el informe de los técnicos del Fondo Monetario Internacional que visitó al país, ¨para sostener conversaciones relacionadas con la consulta el Artículo IV¨ de ese organismo internacional, que se refiere al compromiso de los países miembros a permitir un monitoreo anual de la marcha de su economía.

Los superlativos se encuentran por doquier en el documento publicado por la misión del FMI al término de su visita al país, algunos ejemplos: ¨ economía en posición robusta¨, ¨actividad económica expandiéndose¨, ¨vigoroso crecimiento sostenido¨, ¨políticas prudentes de los últimos años¨, ¨ayudado a mejorar los indicadores sociales y fortalecer la confianza¨.

Aunque para algunos descreídos y expertos en difundir críticas negativas sobre todo y todos les parezca irreal, estos términos tan elogiosos y muchos mas, se encuentran contenidos en un documento donde quienes lo firman tienen apellidos extraños y pertenecen al mismo organismo, el tan temido ¨fondo¨ que era tomado por un ¨cuco¨ en otras épocas.

Como tantos dudan de los datos que aporta cíclicamente el Banco Central, y son los primeros que cuestionan la fortaleza del crecimiento económico de la República Dominicana, el FMI habla de que nuestro país ha tenido una expansión o crecimiento a un ritmo del 7% promedio en los últimos 3 años, a lo que se suma el control inflacionario y el fortalecimiento del sector externo, es decir, desde este punto de vista el país va muy bien.

Para comprobar esto, los dominicanos solo tenemos que salir por la calle, mirar a nuestro alrededor, ver como crecen en forma vertical nuestras grandes ciudades, se multiplican los vehículos, mas personas tienen acceso a bienes y servicios que les eran vedados hasta hace poco tiempo, es decir, estamos creando en forma acelerada una clase media de consumidores que ha sido la base del progreso en los países mas pobres.

Claro que no somos un país con todos los problemas resueltos, ninguno lo es y ninguno lo será, ahora, de lo que no hay dudas, es que vamos por el camino correcto, ya que se reconoce en el informe del FMI, que en los últimos tres años se ha logrado impactar positivamente en los indicadores sociales, de los cuáles decimos nosotros, el mas importante es la disminución de la pobreza del 42% al 30% y la pobreza extrema del 11% al 6% (cifras del Banco Mundial).

La República Dominicana de hoy, es un país ejemplo en América Latina, un sub continente donde se multiplican los problemas de empobrecimiento de la población, inestabilidad política y cuestionamiento a los políticos que han ocupado los espacios de poder en los primeros años de este complicado siglo XXI.

Esto se convierte en algo insoportable para algunos grupos políticos y de la denominada sociedad civil, quienes van alejarse en esta maraña de números económicos abstractos, pero que se reflejan en la calidad de vida de los dominicanos, sus posibilidades de acceso al poder en la medida que el país progresa de forma acelerada.

Una de las anécdotas mas socorridas sobre la influencia de la economía popular en el tema político, sucedió en las elecciones de los Estados Unidos del año 1992, cuando se enfrentaron el candidato a la reelección George Bush (padre) por el Partido Republicano, y un joven y medio desconocido Gobernador de Arkansas, Bill Clinton, por el Partido Demócrata.

La popularidad de Bush, después de que cayera el Muro de Berlín y el resultado positivo de la Guerra contra Irak, se acercaba al 90% y parecía casi imposible que perdiera la reelección.

Solo que a un estratega de Clinton se le ocurrió colgar un letrero en la oficina central de la campaña que decía: ¨It´s the economy stupid¨ (es la economía estúpido), como forma de desviar el eje del discurso hacia el tema del bolsillo de los electores, lo que provocó la derrota del republicano.

Parece que esta lección es la que quieren aplicar al país algunos de estos políticos, que frente a la imposibilidad de derrotar al Partido de la Liberación Dominicana en términos políticos, se han planteado provocar una situación de desestabilización institucional que nos lleve a la inestabilidad política y afecte al país en el tema económico.

Y es que las cifras económicas, hoy reconocidas por el FMI, dependen para que sean sostenibles, de la profundización de reformas que solamente se podrán lograr con la estabilidad social y política de la que goza hasta este momento la República Dominicana, en un mundo donde lo imprevisible es la regla y la incertidumbre se ha adueñado de la política internacional.

Ahora, conspirar contra la estabilidad política en el país, que es el camino que han tomado los díscolos dirigentes de la oposición política, contra quienes conspira es contra la economía popular, contra la posibilidad de los mas pobres de seguir progresando, contra el ingreso de los excluidos a un mercado laboral formal, contra El Progreso y el bienestar de millones de dominicanos que esperan el pago de una deuda social acumulada por décadas.

No están tan descaminados los que conspiran contra la fortaleza de nuestra economía, después de todo si seguimos la vía del crecimiento, sus posibilidades de ganar unas elecciones y llegar al poder se alejan.

Quizás no son tan estúpidos y se han dado cuenta que llamando al caos y al desorden, a las huelgas y a las movilizaciones, a la quema de gomas y al lanzamiento de piedras, a la creación de un clima de inseguridad y desesperanza, en fin, a revertir las cifras positivas de nuestra economía y a convertirnos en un país mas pobre, sería la única forma de llegar al poder.

En lo que si son estúpidos, es en creer que el país tomará esa vereda que lo lleva a la pobreza y a la incertidumbre, abandonando la senda de progreso y desarrollo que asumió al tomar la decisión de seguir avanzando hacia el futuro, cuando tuvo que decidir por la vía exclusiva que determina nuestro sistema democrático, el veredicto de las urnas, el pasado 15 de mayo.