Erdogan, un autocrático visionario que quiere cambiar Turquía

Por admin Martes 11 de Abril, 2017

EL NUEVO DIARIO, ESTAMBUL.- Con menos de tres años en el cargo,Recep Tayyip Erdogan, décimo segundo presidente de Turquía, parece a punto deconseguir un sueño: ser el más poderoso jefe de Estado que ha tenido laRepública en los 80 años que han pasado desde la muerte de su fundador, MustafaKemal Atatürk.

Nacido en Estambul en 1954 en el seno de una familia modesta oriunda de lasmontañas del Mar Negro, Erdogan ostenta también el periodo más largo comoprimer ministro de Turquía desde que el país abolió en 1950 el sistema departido único.

Fue durante 11 años (2003-2014) jefe del Gobierno, antes de pasar al cargo depresidente, pero nadie en Turquía duda de que desde este puesto, según laactual Constitución neutral y con competencias meramente representativas,Erdogan sigue siendo quien tiene las riendas del país.

Él mismo no lo oculta y se justifica en que es el primer jefe de Estado elegidoen las urnas (hasta 2007, al presidente lo elegía el Parlamento), lo que leotorga un respaldo popular del que carecían sus predecesores, argumenta.

Desde esta supuesta legitimidad, Erdogan propone crear una "nuevaTurquía", que dibuja como potencia económica mundial, piadosa, basada enla identidad islámica y guía del mundo musulmán, una ruptura profunda con losideales laicos de Atatürk (1881-1938).

El presidente es enormemente popular en grandes regiones de Turquía,especialmente en el centro y noreste de Anatolia, donde el partido que fundó en2001, el islamista Justicia y Desarrollo (AKP), alcanzó en 2015 más del 80 % delas papeletas en algunas circunscripciones electorales.

Este respaldo popular se debe a una imagen labrada durante años, primero comoacólito del primer político islamista turco que llegó brevemente al poder enlos años 90, Necmettin Erbakan, y luego como reformador que supo combinar laideología conservadora y religiosa con una apertura democrática y sobre todoeconómica.

Su eficaz gestión como alcalde de Estambul (1994-1998) fue su trampolín parallegar al cargo de primer ministro en 2002 e impulsar una privatización ydinamización de la economía turca.

Los cambios económicos llegaron junto a mejoras sociales, como la extensión dela salud pública, lo que le granjeó la gratitud de las clases modestas y lasimpatía de los mercados internacionales.

Su estilo conservador se refleja también en su vida personal: se casó a los 24años con Emine Gülbaran, un año menor que él, con la que tiene dos hijos y doshijas, una de ellas casada con un hombre de negocios que fue nombrado ministrode Energía en 2015.

En diez años en el poder, Erdogan fue proyectando un estilo de gobierno cadavez más autoritario y marginando al equipo de fundadores del AKP que lo rodeabahasta entonces, pero esta actitud de hombre fuerte e incluso héroe solitarioafianzó su imagen.

El partido debe sus votos al líder y, aunque al jurar el cargo de presidenteErdogan tuvo que devolver su carné del AKP por imperativo constitucional, ensus mítines no deja de decir "nosotros" cuando se refiere a la quefue su formación política.

Esta situación "de facto" es la que se pretende cambiar mediante elreferéndum del próximo 16 de abril.

Si gana el "sí" que defiende Erdogan, podrá recuperar la militanciaen su partido, a la vez que se eliminará el cargo del primer ministro y selegalizará la situación actual en la que el presidente actúa ya a todas lucescomo jefe del Gobierno.