Entropía social mundial y local: Un cambio sistémico es necesario

Por Francisco Rafael Guzmán

Desde los inicios de la pandemia de la COVID-19 comencé a publicar algunos artículos en este prestigioso diario digital, El Nuevo Diario, en los cuales hacía alusión a la necesidad de un cambio sistémico. Ahora bien, por esa revolución social que se hace necesaria y que la entiendo que se le puede llamar como tal y que ella implica un cambio sistémico, no la veo como barrer con toda la propiedad privada de los medios de producción, porque creo que eso no será posible en muchas décadas por lo menos. ¿Por qué digo esto? Lo digo por el peso que tienen en la sociedad la pequeña y la mediana propiedades, pero además, por el estado de conciencia social que tienen grandes masas de la población.

Si en un cambio revolucionario los protagonistas o la fuerza social motriz dirigente es una minoría, no me refiero al cambio que pretenden vender Abinader y sus acólitos que ellos están haciendo, porque ese no es un cambio social revolucionario, no es menos cierto que para ese cambio es necesario un estado de conciencia social  en grandes masas que acepten y toleren ese cambio.

Así de ese modo, las revoluciones rusa, china y cubana fueron posible porque había un estado de conciencia social en grandes masas que le servía de soporte a esas revoluciones, si bien es cierto que había rechazo de algunos sectores privilegiados que no soportaban el cambio, incluso las trabajadoras de cuello blanco (oficinistas) no soportaban las huelgas convocadas por los bolcheviques porque les impedían recrearse en los teatros y cuál no sería la reacción de los burgueses y los terratenientes al sentirse amenazados y luego expropiados de los medios de producción.

Ahora bien, la situación de hoy día en la República Dominicana y en el mundo tiene matices diferentes, porque la explotación capitalista en esencia es la misma que teníamos en  décadas anteriores, sobre todo la situación anterior a la década perdida de los años de 1980. El consumismo no había alcanzado los niveles que tiene hoy, ni se había producido ese salto que se ha dado con los cambios tecnológicos que muchos papanatas, sandios o lerdos quieren sacralizarlos, pero esto último ha contribuido no solo al consumismo, si no a la devastación de los ecosistemas que provoca la crisis ecológica mundial y la ausencia de una conciencia social altruista y solidaria.

La conciencia ecológica basada en la necesidad de cuidar los recursos naturales y hacer uso racional de estos es fundamental para la revolución social, para lo que hay que contar con una alianza de clases que excluya a la gran burguesía y deben ser expropiados los capitales de los grandes ricos, totalmente o por lo menos parcialmente en lo inmediato, porque si no es así va a colapsar el planeta. Eso no lo contempla el PRM, dicho partido en su cúpula tiene grandes ricos y entre ellos está el presidente de la República, pero tampoco lo contempla el PLD porque es un partido que representa desde su cúpula a la lumpenburguesía y ni tampoco lo contempla la Fuerza del Pueblo. En el caso de este último partido, si su máximo líder hubiese querido retractarse de los malos gobiernos que hizo, debió al fundar dicha coalición política públicamente entregar los activos de FUNGLODE al Estado dominicano.

En muchos países  del mundo, como son los casos de Sri Lanka, Alemania, Inglaterra y otros de Europa y Asia, se vive en estado de entropía social, esto es, en un desorden social, y esto plantea la necesidad del cambio social. Es una revolución que tiene que producirse y terminar con el reino del capital financiero y el gran capital, expropiando la banca privada y todo el gran capital, expropiando los paraísos fiscales y estatizando toda la seguridad social, eliminando las ARS y las AFP privadas y las loterías privadas, restringiendo los casinos. No basta con hablar de corrupción en la administración pública, cuando los grandes ricos se enriquecen más y más valiéndose de evasión del fisco, las compras fantasmas de activos estatales y hasta de donaciones de éstos.

El gobierno sigue hablando mucho de turismo y en medio de sus promociones para que hayan inversiones, pronto Bahía de las Águilas no será lo que es actualmente (un lugar que parece paradisíaco), porque la dañaran con un turismo masivo. Para que las cosas vayan peor Abinader descuida la agropecuaria y su gobierno autoriza importar huevos y pollos, turismo sin producción agropecuaria. Hay que prestarle mucha atención a los buenos análisis de Rafael Ciprián en su columna del Listín Diario, porque mejor de ahí se daña.

Nuestro país está al borde de una entropía social, como se vive en otros países, y no será difícil ver a funcionarios renunciando de sus cargos en la administración pública. El Estado de malestar que nos rige da pábulo ello, porque está vapuleando a los sectores y clases populares y semejante situación  se hace inaguantable.

Tenemos un proceso inflacionario descontrolado, contrario a lo que afirmara el señor Ito Bisonó. Nada más hay que ver cómo ha subido de precio el aceite de cocinar, la carne de res, el pollo, el jabón de lavar, la tarifa eléctrica y otros productos o servicios. Hay marcas de aceites de cocinar que en pocos han subido cerca del 100 % en algunos supermercados. El desempleo es muy elevado, sobre todo en las personas de sexo femenino.

Este proceso inflacionario no se va a detener, porque con las importaciones de artículos no se va a detener, aunque los exportadores de productos extranjeros simulen que hacen dumping, a la larga lo importado se vende más caro. A este gobierno le espera esa entropía, ya que no es su interés el impulsar la agropecuaria, sobre todo impulsarla con una agricultura orgánica que cuide el medio ambiente, no se planifica al igual que en los gobiernos anteriores, las granceras devastando las cuencas acuíferas, sacando guijarros de los ríos (véase video en las redes que se hizo viral sobre lo que pasa en Bonao).

Así se pretende reelegir un presidente que según parece invierte mucho en el manejo mediático.  Según  ha estimado Oscar López Reyes son unas 2,250 el total de personas que laboran en el gobierno en actividades relacionadas con las comunicaciones. El presidente quiere ampararse en lo mediático.  El autor colige que el presidente quiere centralizar mucho las decisiones, para ver si puede reelegirse, aun así creemos que esto último es casi imposible, dada la mala obra de gobierno. Ya veremos el futuro inmediato, si seguimos viviendo y la pandemia de la COVID-19 y otras enfermedades no nos impiden verlo. Hay que acabar con el capitalismo salvaje y su modelo neoliberal en lo inmediato, pero hay que poner límite a la acumulación capitalista y expropiar los grandes capitales para poder construir la felicidad, protegiendo el medio ambiente. Hay que poner controles de precios en el mercado interno y  debe planificación en la construcción edificios y la distribución del territorio.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar