Entrevista a Bruno Rosario Candelier

Por Camelia Michel jueves 25 de mayo, 2017

Bruno Rosario Candelier

La Academia Dominicana de la Lengua es una fragua de proyectos que apuntalan el uso y desarrollo del español en el país. En los umbrales de un nuevo período directivo a iniciarse en octubre próximo, la institución asemeja un taller donde las ideas toman forma, como la materia que modela un escultor cuando plasma su mejor efigie.

Eso lo atestiguan las obras publicadas gracias al intenso trabajo que desarrolla la presente gestión, dirigida por el Doctor Bruno Rosario Candelier, quien cuenta con un equipo de trabajo de alta capacidad, compuesto por varias comisiones: la comisión de investigaciones lingüísticas y literarias; de lexicología (de investigación y consultas);  de defensa del idioma; de ortografía; las comisiones de folclor y de publicaciones.

En adición a los diccionarios del español dominicano y fraseológico, publicados el año pasado, y los boletines que circulan habitualmente, pueden enumerarse las colaboraciones con diversas obras de la Real Academia Española de la Lengua, como diccionarios y manuales de ortografía, entre otras.

Entre diversos materiales bibliográficos se percibe un futuro en construcción. La Academia nos remite al paraíso de Borges, que el insigne argentino imaginara como una laberíntica biblioteca expandida por el universo.

Los fabulosos ejemplares de la colección académica no tienen la dimensión cuantitativa soñada por Borges, pero poseen el germen cósmico por su valor intrínseco, y sobre todo, por su capacidad de crecer infinitamente.

Nuevos ejemplares, muchos de los cuales son elaborados por los equipos de trabajo de la Academia, nos hablan de esa capacidad de renovación; de vivir siempre reinventándose, pues Rosario Candelier tiene una agenda llena de planes con miras al futuro inmediato.

El intelectual resalta, entre otros, la próxima publicación de un diccionario de símbolos en la literatura dominicana, que ya se encuentra en  imprenta. También se trabaja en la confección de un diccionario de mística en lo que resta del 2017 y otro de refranes, que tomará aproximadamente dos años.

Un hito importante para este año será la celebración del noventa aniversario de la fundación de la Academia Dominicana de la Lengua,  que implicará un programa diverso de actividades conmemorativas.

En la vetusta casa que alberga a la institución, los minutos se marchan de prisa, en medio de la rutina de trabajo. Sin embargo, siempre hay oportunidad para la conversación amable y fructífera con este intelectual y amante del diálogo. A pesar   del trajín, hay espacio para el café y la confesión.

A la pregunta de qué han significado sus años de trabajo en la dirección de la Academia Dominicana de la Lengua, su respuesta no se hace esperar: “La oportunidad de servir al país, teniendo como base el estudio de la lengua y el cultivo de las letras. Una oportunidad magnífica para sembrar inquietudes lingüísticas, promover la devoción por la lengua en el país completo.”

Bruno Rosario Candelier tiene una sólida trayectoria como académico, lingüista y crítico literario, amén de su incursión en la narrativa. Pero es en el contacto con la gente, a través de la enseñanza y de la gestión cultural, como promotor y mentor de vocaciones literarias, donde encuentra su mayor fuente de satisfacciones.

Esto lleva al fundador del Movimiento Interiorista, uno de los movimientos literarios contemporáneos más fructíferos en República Dominicana, a afirmar que uno de sus principales logros es haber sacado a la Academia “de las cuatro paredes”.

Afirma con orgullo que “he integrado la sociedad a la Academia. He sacado, en resumen, esta institución de su lugar, y algo bueno hemos hecho, porque nos han atacado.”

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