Entre cardo y abrojo se despide Leonel

Por Rafael Guillen Beltre miércoles 23 de octubre, 2019

Los dominicanos hemos sido testigos de excepción en estos últimos días de los movimientos telúricos que se han experimentados en el ámbito de la política sistémica tradicional. Para observar de manera objetiva los hechos, necesario es ubicarse a una distancia considerable, los personajes involucrados juegan con la población insertada en el contexto “de las masas”, porque estas son las más vulnerables a las tácticas nefastas usadas por los líderes del momento en la elaboración de sus piezas discursivas, usando como canales conductores la ignorancia para persuadir y la miseria para conquistar.

La noche del domingo 20 de octubre, el país estaba expectante al discurso del, hasta ese momento, Presidente del Partido de La Liberación Dominicana y Ex Presidente de la República de Dominicana en tres ocasiones, aunque a pesar de las expectativas, ya el rumor público y las actuaciones de algunos de sus acólitos habían revelado anticipadamente el contenido del mismo, por lo que no fue el contenido lo que causara revuelo, sino la forma y el tono en el que fue pronunciado, incluyendo la carga de resentimiento que transmitía, bastaba solo con mirar sus ojos, esa mirada lo desnudaba, poniendo en relieve de lo que hablaba el Apóstol Martí: “Los Hombres van en dos bandos: Los que aman y fundan, y los que odian y deshacen”. Es una vileza querer usar el sentimiento patriótico para lograr un interés personal, al margen del verdadero interés de La Patria.

Nuestra Patria ocupa un Trono superior, rodeada de la sangre de nuestro mártires y el sacrificio de nuestros próceres, merece todos los honores y homenajes, su causa es providencial, tiene que ser perpetuada hasta la eternidad, pero jamás olvidemos, que nunca han sido los políticos quienes la honran, es una casta oscura que normalmente actúa en contra de los más sublimes ideales que la concibieron. Siendo político es imposible honrarla y homenajearla, tendrían que despojarse primero de ese lastre acumulado a lo largo de su paso por el Estado Dominicano, una tarea de valientes,  tendrían que enfrentar antes sus propios demonios y no justificarlos con los demonios de los otros.

El momento, durante su discurso, que el Ex Presidente Leonel Fernández  rezaba el salmo 23 de las sagradas escrituras, pude evidenciar el alcance de su Ego, un salmo escogido a la medida de su Ego, creyéndose detentor del favor Divino y solo me asalto el momento cuando el Cristo se dirigió a los fariseos y escribas durante su misión por La Tierra:

“Entonces hablo Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las Plazas públicas, y que los hombres los llamen, Rabí, Rabí. Pero vosotros no queréis que los llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.” Evangelio del Apóstol Mateo, capítulos, 1-8.

El Maestro, Líder y Guía termina su ciclo histórico ahogado en una sabiduría que no supo administrar, como el Rey Salomón al final de sus días, que su marcada locura e inclinación por la cábala le valió la sentencia de Dios, “que su Reino sería  dividido”, y sucedió el cisma profetizado, en Reino de Judá y Reino de Israel. Pensé que su recorrido a través de las avenidas de los tiempos traería redención a su alma. Un largo camino le espera.

Por Rafael Guillen Beltre

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