Ensayar un ensayo sobre el servicio

Por Roxana Marte sábado 10 de noviembre, 2018

Practicar hábitos de servicio es una labor intuitiva. Tiene mucho que ver con quiénes somos, aquello que nos enseñaron y fue realmente valioso en nuestro entorno familiar.

Esos hábitos están cimentados en la valoración que les damos a las personas, en nuestros niveles de tolerancia, solidaridad, apoyo, empatía, transparencia, honestidad y por su supuesto en nuestro deseo innato de provocar felicidad y ayudar a otras personas.

Esos valores y esa naturaleza humana provocan en las personas una conexión casi espiritual, algo muy íntimo entre el empleado y el cliente.

El servicio trae al presente los recuerdos, las historias personales, los prejuicios, los sueños, los expectativas y comparaciones con otras experiencias de los clientes.

Los empleados en las empresas deben tener una actitud de apertura y respeto a la diversidad de clientes e historias.

¿Cuáles son los sentimientos que conectan con los clientes de hoy? ¿Qué realmente están buscando sentir los clientes?

 

  • Autenticidad
  • Cuidado
  • Honestidad
  • Sinceridad
  • Empatía
  • Pertenencia
  • Solidaridad
  • Deleite

 

¿Qué es el servicio en esencia?:

  • Es inclusivo
  • Se engrandece en la diversidad
  • Sale del corazón
  • No tolera el prejuicio y la discriminación
  • No se produce sólo placer o exclusividad, se trata generar de crear bienestar y felicidad.
  • Jamás debemos juzgar la apariencia de un cliente, ni el status, ni raza, ni color, ni ninguna otra condición sin conocerlo.

La poca conciencia e inclusión que tenemos sobre el servicio no nos permite llevar nuestra calidad a niveles más altos en nuestro país.

Nuestro reto comienza por cambiar viejos hábitos y la percepción del servicio que limita nuestra relación con el cliente.

He sentido la disyuntiva personal de saber qué es bueno o no, qué hacer o sentir cuando soy cliente. No soy la única. Quiero hacer esto de manera consciente, aunque las mejores cosas de este análisis suceden de manera inconsciente.

Muchas personas luchan en la cotidianidad por sentirse plenos recibiendo un servicio y no lo logran. Hablamos del sentimiento total que una persona experimenta cuando recibe un servicio genuino. Muchos no nos sentimos merecedores de eso.

Partamos de esa idea anterior, de que el servicio para poder darse de manera apropiada debe ser sincero, transparente etc. ¿Es imposible lograr una conexión personal con una persona que intente mirarnos por encima de la ropa o le llamemos la atención por la forma en que vayamos vestidos? Ahí no puede haber ninguna conexión. Sólo cuando existe una ausencia casi total de prejuicios logramos llegar al verdadero servicio. Ese momento donde conectamos con el alma y las intenciones de una persona. Es un momento casi íntimo entre aquel que presta el servicio y quien lo recibe.

Hay muchos clientes que sienten no merecen el cuidado por parte de los prestadores de servicio. Es un sentir, como decía, casi inconsciente, que se pelea en nuestra cabeza y no nos deja experimentar la sensación de bienestar que estamos buscando. Sentimos simplemente que no merecemos tanto.

Si el servicio en sí mismo, para poder darse, debe ser con una intención verdadera, entonces tenemos el derecho a recibir ese cuidado y atención. Es normal que nos sintamos mal o que no merecemos ese tipo de atenciones… por preocupaciones muy personales, como la falta de autoestima, la inseguridad, etc. Todos esos demonios están presentes en el instante en que nos brindan un servicio, pero esto es algo personal que hay que atender individualmente. Entienda que usted merece como ser humano un servicio personal, pues de eso se trata. Usted merece disfrutar ese momento y hacerlo suyo porque a pesar del servicio ser una transacción económica, es también un deber que tiene la empresa con usted. Un deber que está por encima de la valoración económica.

Del otro lado de la vereda están los empleados, a los que los empresarios debemos darle la apertura y facilidad y en un marco de respeto dejarlos mostrar sus cualidades humanas y profesionales de la mejor manera, y más que todo acompañarlos en su transformación en servicio.

Poco se ha escrito sobre este tema, debo decir que poco se ha escrito sobre servicio, por eso falta reflexionar y reflexionar en la materia, hasta tener conclusiones más reales. No es obligatorio meditar sobre eso, pero las empresas que quieran lograr un servicio más humano y superior, deberán hacerlo.

¡Caminamos hacia la idea de un servicio más sincero!

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