Enriquillo Sánchez

Por Ramón Saba jueves 13 de diciembre, 2018

Nació en Santo Domingo el 25 de agosto de 1947 y falleció de un paro respiratorio en esa misma ciudad el 13 de julio de 2004, a los 57 años de edad. Tataranieto del Padre de la Patria Francisco del Rosario Sánchez. Su segundo apellido es Mulet.

Poeta, narrador, ensayista, profesor, articulista y publicitario. Se graduó de Licenciado en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Fue profesor de ese mismo alto centro de estudios, en el que también se desempeñó como investigador y miembro del Centro de Estudios de la Realidad Dominicana, siendo además director de la sección de historia del Movimiento Cultural Universitario (MCU). El 8 de noviembre de 1976 fundó junto a Guillermo Piña Conteras, una revista dedicada a las letras y la cultura nacional bajo título de Palotes; la cual dirigió desde 1977 hasta su desaparición en 1979. Publicó una considerable cantidad de artículo de prensa en el periódico El Siglo, titulado Para uso oficial solamente, los que luego recogió en un volumen.

Su haber literario está conformado por más de diez títulos, entre poesía, novela, cuento y ensayo, que son: Epicentro de la bruma; Un paso adelante, dos atrás; Teatro para una inacabable cacería; Pájaro dentro de la lluvia; Sherif (c) on ice cream soda; Convicto y confeso; Musiquito; Memoria del azar; Germán E. Ornes: Una vida para la libertad; Para uso oficial solamente y Rayada de pez como la noche: cuentos completos.

Enriquillo Sánchez formó parte del grupo denominado El Puño, compartiendo espacio con Miguel Alfonseca y René del Risco Bermúdez, del cual era el benjamín; pero la generación literaria en la que se ubica es la de Postguerra o Joven Poesía, cuyos principales representantes eran él, Enrique Eusebio, Norberto James Rawlings, Andrés L. Mateo, Tony Raful, Soledad Álvarez, Mateo Morrison, Alexis Gómez Rosa y Jimmy Sierra, entre otros. Hay quienes lo consideran parte de la llamada Generación Maldita de los 60, integrada por Efraím Castillo, Silvano Lora, Miguel Alfonseca, Grey Coiscou, Antonio Lockward, Héctor Dotel, Jacques Viaux, Rubén Echavarría, Juan José Ayuso y Jeannette Miller.

La Feria Internacional del Libro 2012 le fue dedicada a su trayectoria y el auditorio del Ministerio de Cultura lleva su nombre.

Entre los múltiples reconocimientos de que ha sido receptor, fue haber merecido el Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña 1983 por su obra Pájaro dentro de la lluvia, galardón repetido nueva vez en el 1996. En el año 1984 obtuvo el Latinoamericano Rubén Darío en Nicaragua y el Premio Nacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña en el 2003. En 1966 y 1971 ganó menciones en los concursos La Máscara. En 1966 ganó mención honorífica en el primer concurso dominicano de cuentos, el primer premio de poesía del Movimiento Cultural Dominicano y el segundo en ambos géneros convocado por el periódico La Noticia.

Muchos dicen que fue principalmente poeta, pero sus artículos provocadores, escritos con gran sentido de la tradición ensayística contemporánea, abordaban los temas de nuestra cotidianidad con humor y desenfado y desempolvaban siempre la esencia de nuestra dominicanidad.

El desaparecido pintor y escritor Fernando Ureña Rib, consideraba que en la poesía de Enriquillo Sánchez nos asalta siempre la perenne innovación de las formas poéticas. Formas que abrigan tanto sapiencia como inminencia, una vertiginosa hondura; el profundo conocimiento de la cultura desde la que parten airosas sus más intrincadas y luminosas imágenes poéticas. Se trata de una urgencia visceral.  Todo es entrañable.  Nada (el deseo, la pubertad, el amor, el desafuero, la anarquía o la muerte) puede esperar instante alguno.

El crítico Miguel D. Mena señala que la revolución que en el periodismo local se produce con la aparición del periódico El Siglo, tuvo en la prosa cautivante de Enriquillo Sánchez, a uno de sus soportes esenciales. Aquella columna casi diaria (Para uso oficial solamente), se convirtió en lectura obligatoria, en posibilidad de la prosa inteligente, punzante, jazzeada para muchos, en dolor de cabezas para algunos… El poeta se convierte en el cronista de la cotidianidad moderna nacional, en sus aprestos postmodernistas, destacando siempre, con fina, y muchas veces grosera ironía, la manera en que el enano se pone la casaca del rey y exige que hasta los payasos se pongan a la orden.

Para el escritor Efraim Castillo los objetos literarios producidos por Enriquillo Sánchez representaron su propia vida, y los moldeó con los tormentos, sortilegios y alegrías que suelen transformar el lenguaje cuando aflora el poema. En la poética de Enriquillo se mueve —como un león al acecho— una sospecha contra la historia y la vida, reivindicando los goces, los ritmos y las formas.

Finalmente, el político, ensayista, articulista, poeta y gran amigo Tony Raful, no vacila en responder mi llamado y deja en mi correo la siguiente opinión: Enriquillo Sánchez era un poeta musical, todo en sus versos fluía como en un concierto de alondras. Espíritu sensible, solidario, gozó la festividad del amor, las ocurrencias, los asombros, la voraz belleza de los amantes, Tuvo vocación social y estuvo suscribiendo auroras. De él, llegó a decir el profesor Juan Bosch, que algunos de sus poemas pudieron ser firmados por el inmenso Pablo Neruda, para destacar la precisión de sus imágenes, la intensidad, el fervor de los textos, la grandiosidad de sus metáforas, la sencillez de sus versificaciones.”

 Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Enriquillo Sánchez:

 Estuve en tu seno como una fiera muda

 Estuve en tu seno como una fiera muda.
Estuve en tu seno como un ángel hambriento.

De tu seno a tu seno hay un camino.
De tu seno a tu seno hay dos delfines.

Tu seno derecho navega hacia el izquierdo.
Tu seno izquierdo navega hacia el olvido.

No tengo boca para el delfín.
Me sobran ojos sobre la rosa.

Estuve en tu seno como una lluvia rota.
Estuve en tu seno como una daga fina.
En la ribera del viento están tus senos.
A la orilla de un potro que galopa.

En mis ojos navegan y a mis ojos regresan.
Navegan desde un puerto que el agua interroga.

Son dos rincones de pez nadando hacia mi lengua.
Son dos islas de sombra con que el tigre retoza.

Por Ramón Saba

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